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El poder
de la expresividad
Por Mariano Blumenfeld
Cuando
hablás, lo hacés de una manera que has aprendido
a lo largo de tu vida. Y a veces sentís que esa manera
de hablar te resulta insuficiente. Muchos de nosotros estamos
interesados en seducir, persuadir, convencer, crear clima,
ser efectivos en lo que decimos, crear nuevos mundos, etc.
Y muchas veces no sabemos cómo hacerlo.
Cuando
escuchás a una persona hablando en público
de manera convincente, solés decir: “¡Que
bien que habla este tipo, ¿podré yo hacer
lo mismo?”
Mi
contestación es Sí! UN SI ROTUNDO.
Todas
las personas estamos en condiciones de poder hablar en público
en forma convincente. Lo central es poder utilizar nuestros
recursos e incorporar algunos más, para darle brillo
a nuestro relato. Y aquí aparece una palabra fundamental.
La EXPRESIVIDAD.
El
diccionario nos dice acerca de la persona expresiva: que
manifiesta con viveza lo que siente o piensa. Y esto, para
la oratoria, es de vital importancia.
La
forma en la que decimos las cosas marca una diferencia fundamental
a la hora de comunicarnos. Y lo mejor de todo es que se
encuentra a nuestro alcance. Sólo tenemos que empezar
a observarnos para darnos cuenta del enorme caudal de expresividad
que poseemos.
Las
personas que tienen un discurso expresivo hacen uso de sus
RECURSOS: voz, modulación, inflexión, movimiento
de manos, de brazos, de cuerpo, exteriorizar emociones,
alegría, espontaneidad, más emoción,
agudeza, reflexión, dulzura, sorpresa, tranquilidad,
creación de contexto y miles más.
Nuestro
horizonte: encontrar NUESTRA expresividad. Existe en nosotros,
de eso estoy seguro, y vamos a hacer acciones para averiguar
cómo es, hacia dónde apunta, cómo hago
para descubrirla, cómo la saco, cómo la lustro,
cómo tomo conciencia de ella.
EL
PODER DE LA EXPRESIVIDAD: hacia allá vamos…
La
expresividad va a depender casi exclusivamente de nuestros
recursos, innatos o aprendidos. En ellos descansan nuestras
posibilidades para que el mensaje que queramos transmitir
sea efectivo. Y en este punto debemos considerar qué
es lo que queremos lograr con nuestro discurso. Llamaremos
discurso a toda emisión que se realice desde nuestros
dominios: Cuerpo, Lenguaje, Emoción y Algo más,
hacia un público.
¿Qué
quiero que pase? ¿Mostrar, convencer, seducir, que
compren lo que ofrezco?
Cuando
usamos nuestros recursos, el universo se pone contento.
Por un lado porque ponemos en práctica un regalo,
un don que nos fue otorgado. Por otro lado porque su uso
es para llegar a otro ser humano como ninguna otra persona
puede hacerlo desde ESE RECURSO.
Y
esto es así pues nuestros recursos SON EXCLUSIVOS.
Nadie más los tiene.
Operar
desde nuestros recursos nos lleva a un espacio a donde nos
podemos mover con comodidad. La misma comodidad que hará
que nuestro discurso sea fluido. Que no estemos preocupados
por cómo nos está saliendo.
Hacé
una lista de las personas que a tu criterio son buenos oradores.
Al lado de cada nombre colocá la causa por la cual
creés que lo es. Luego colocá todas las causas
una al lado de la otra.
Vas
a ver que comienzan a salir cosas repetidas, y que en esa
lista está gran parte de los recursos que se utilizan
para hablar bien en público.
Al
sólo efecto demostrativo, voy a mostrarte una lista
de algunos recursos. La lista es muy larga, de tal manera
que voy a incluir algunos de los más importantes.
Confianza,
Buena presencia, Buena dicción, Buen vocabulario,
Mirar a los ojos, Deseos de hablar, Ganas de decir lo que
se siente, Moverse bien en el espacio, Hacer relaciones,
Ganas de ponerse en acción, Comunicar las emociones,
Ansias de seducir, Invitar a soñar, Ansias de convencer,
Saber escuchar, Querer lo mejor para el otro, Apoyar al
otro, Ser un servicio, Capacidad para visionar, Ganas de
entretener, Facilitar, Abrir conversaciones, Deseos de obtener
resultados, Pasión, Amor.
Esas
personas que hoy vemos como modelos se equivocaron muchas
veces. Y lo central es que aprendieron de sus errores. Poder
observarnos es central para nuestro crecimiento en la comunicación
verbal y no verbal.
Ser
un buen orador depende casi por completo de una buena preparación.
Si se nace buen orador y no se practica, con el tiempo los
recursos se van dejando de lado. Como dijo alguien una vez:
cualquier disciplina tiene un 1% de inspiración y
un 99% de transpiración.
Mariano
Blumenfeld
es Martillero y Corredor Público, y tiene un postítulo
de Perito Tasador. Actualmente es Coordinador Regional de
Cobranzas en Manpower, empresa internacional dedicada a
la provisión y reclutamiento de personal, teniendo
a su cargo el seguimiento y gestión de las cuentas
por cobrar que forman parte de la cartera de clientes de
Región Centro de la Argentina. Cuenta con más
de 10 años de experiencia en negociación y
gestión de cobranzas, tanto para créditos
de consumo masivo, como así también a medianas
y grandes empresas del país. Es propietario del blog
Negociación,
Comunicación y Cobranzas, donde escribe y publica
artículos relacionados con estas tres temáticas.