Hemos
sido protagonistas de múltiples tendencias en el área
gerencial, como la Calidad Total, el Mejoramiento Continuo,
Kaizen, Kyosei, etc. Todas han aportado grandes cambios luego
de su aplicación. Asimismo la reingeniería,
como herramienta de cambio, también ha tenido mucho
que decir en el largo camino de las mejoras organizacionales.
Todas dirigidas principalmente al proceso y a los resultados,
pero ¿es sólo eso lo que hay que mejorar?
Las
empresas deben comenzar a interesarse más por el estudio
del medio ambiente laboral, el cual va más allá
de las pretensiones que alguna vez señalara Fayol,
por cuanto no se ha de buscar exclusivamente un incremento
en la productividad. Ese interés por lograr el equilibro
entre lo tangible y lo intangible del trabajo, ha de convertirse
en una meta a corto plazo y podría ser conocido como
la Filosofía TEA (Total Environment into Administration),
que traducido al español se entiende como (Medio) Ambiente
Total dentro de la Administración, o Filosofía
ATA.
Esta
filosofía surge de la necesidad de contar con una tendencia
o pensamiento que vincule al recurso humano con su entorno,
facilitando su identificación con él. Resulta
de relacionar el concepto del nirvana –entendido por
los budistas como la bienaventuranza por la absorción
e incorporación del individuo en la esencia divina–
con lo que entendemos por la organización y su medio,
orientada a lograr que el individuo se encuentre en un estado
de equilibrio total que le permite observar su impacto en
la organización desde una óptica más
amplia y profundamente relacionada con sus expectativas.
Por
medio de la combinación del concepto del nirvana, la
ergonomía y el proceso de identificación basado
en los valores, es posible hablar de la Filosofía TEA
en la empresa contemporánea.
A
simple vista, la filosofía puede entenderse como el
punto ideal de lo que debe ser la comunidad laboral, porque
resalta la necesidad de la armonía en todos sus sentidos.
El empleado se muestra motivado por su entorno, el ambiente
le es grato, se siente bien remunerado, gusta de sus funciones,
mantiene una relación abierta y franca con sus compañeros,
en fin, está en perfecto equilibrio.
El
individuo no es productivo si el medio ambiente donde se desempeña
le es hostil. Es por ello que un empleado con presiones de
tipo económicas, psicologicas y situacionales, sometido
a trabajar bajo condiciones desagradables, donde el medio
es heterogéneo, desequilibrado, con altos niveles de
contaminación (auditiva, visual, psicológica),
difícilmente ofrezca a la empresa el mejor resultado
en sus funciones.
La
esencia de la Filosofía TEA se encuentra en las mejoras
del medio ambiente de trabajo, de sus condiciones como tal,
en el desarrollo del bienestar del trabajador con la finalidad
de influir en él y aprovechar al máximo la relación
horas/hombre, pero ahora acompañada de la necesidad
del beneficio mutuo.
No
es un secreto para nadie que el medio ambiente afecta el comportamiento
y predispone de manera positiva o negativa, limitando o no
la productividad, creatividad e identificación en el
trabajo. Por lo tanto, el ambiente no debe considerarse como
una variable exógena, sino como un activo intangible
para las organizaciones y un instrumento para lograr la armonía.
Una
oficina, local o centro de trabajo que ofrezca las características
más adecuadas para incentivar al trabajador, estará
siempre por encima de aquellas que se limitan a dar un pequeño
espacio para soportar las exigencias mínimas de colocación.
Las
empresas que descuidan la estética del ambiente laboral
no pueden esperar más que desaciertos. Evidentemente
desconocen los estudios que han demostrado que la rotación
de personal y la poca permanencia de éste en las organizaciones
depende más de las condiciones psicológicas
que de las económicas.
Sin
embargo, el espacio, el uso de un mobiliario estándar,
la dotación de elementos aromáticos y musicales,
la decoración, el color y demás accesorios no
son el centro de esta filosofía. Dedicarse exclusivamente
a adecuar las oficinas no es nada nuevo. Existe un sin número
de buenos y reconocidos decoradores que pueden hacer de un
quiosco un palacio imperial en miniatura. La filosofía
TEA persigue el equilibrio total del ser humano dentro de
la organización, no la estética y la imagen
física. La filosofía busca alcanzar un planteamiento
serio que establezca una línea que nivele tanto las
necesidades del individuo como las de la empresa, a tal punto
que el empleado se sienta complacido en cuanto a la satisfacción
de cada una de ellas y por ende se identifique con lo que
hace.
Para
entender aún más la filosofía, es necesario
conocer los principios en los cuales se basa. Como filosofía
de mejoras tangibles, la Filosofía TEA busca también
la calidad, pero conjugada con la innovación y la identificación.
Así como la calidad total busca reducir el desperdicio,
el mejoramiento continuo impulsa a lograr incrementos sustanciales
en la forma de hacer las cosas, y la reingeniería se
basa en la innovación para obtener mejores resultados,
del mismo modo la Filosofía TEA homologa cada uno de
esos conceptos y los orienta al bienestar de la comunidad
laboral, haciendo también hincapié en los elementos
intangibles. No se puede lograr altos niveles de identificación
si el ambiente está divorciado de la realidad y su
meta no incluye a quienes lo conforman como principio vital.
Las
empresas no están conformadas por edificios, computadoras,
redes y mobiliario. Estas son las herramientas de quien realmente
constituye a la organización: el recurso humano. Si
el equilibrio no está presente en el medio ambiente
laboral, si no se invierte en él, no se estará
agregando valor a la gestión empresarial.
La
aplicación de la Filosofía TEA en las empresas
está encaminada a lograr la integración del
recurso humano en todos los niveles organizacionales, basándose
en el equilibrio de la comunidad laboral. Para ello habrá
de perseguirse un conjunto de elementos que permitan su implantación.
Entre otros:
- Un
medio ambiente grato, armónico y confortable durante
su estadía en la empresa.
- Herramientas
y equipos ergonómicos diseñados para facilitar
su uso y garantizar la calidad.
- Un
clima de comunicación franco y abierto.
- Disposición
para el logro de objetivos comunes.
- Una
compensación que iguale la productividad con el esfuerzo.
- Beneficios
orientados a incrementar el poder adquisitivo.
- La
inexistencia del contrato psicológico.
- La
proporción de beneficios de impacto, que ayuden al
mejoramiento del nivel de vida.
La
Filosofía TEA no es la panacea que conllevará
al aumento de la productividad y las ganancias. Ello será
una consecuencia de su desarrollo y aplicación.
Es
lógico suponer que existen variables que atentan contra
cada uno de los puntos mencionados, que están asociadas
al tipo de actividad de la empresa y al ambiente de producción
de la misma. No obstante, existen elementos de coincidencia
que sin duda hacen posible la presencia de la filosofía.
En
un estado de nirvana empresarial, los individuos alcanzarán
un nivel de identificación tal con sus labores y con
la empresa que difícilmente existen posibilidades de
conflictos. Esto reducirá la pérdida y aumentará
la calidad del tiempo productivo, tanto para la organización
como para el individuo. |