El
estrés es una parte ineludible de la vida moderna.
Esa es la mala noticia. La buena es que no es una noticia
tan mala. En dosis medidas, esta puede ser beneficiosa...
puede aun hacerte mejor en lo que hagas, y ayudarte a ser
más competitivo. Pero es importante que sea controlado
porque si no, puede matarte.
¿Qué
es el estrés?
El
estrés es una respuesta adaptable. Es la reacción
del cuerpo frente a un evento emocionalmente perturbador,
inquietante o amenazante. Cuando percibimos un evento, experimentamos
lo que un investigador del estrés llama respuesta del
"vuelo o pelea".
Cuando
uno se prepara para una pelea o un vuelo, el cuerpo incrementa
las palpitaciones del corazón y la presión de
la sangre. Una mayor cantidad de sangre es enviada a nuestro
corazón y músculos, y nuestra velocidad de respiración
se incrementa.
Esta
respuesta fue quizás beneficiosa para nuestros ancestros
(hombres de las cavernas), quienes tenían que pelear
con animales salvajes. Pero hoy, el estrés en sí
mismo se ha convertido en ese animal salvaje. Si no es domado
y se le permite correr desenfrenadamente en nuestras vidas,
puede destruir nuestra salud.
No
sólo es incontrolable el daño que pueda ocasionar
el estrés en nuestro cuerpo, también puede guiarnos
a comportamientos imprudentes, tales como los producidos por
el alcohol y el abuso de drogas, lo que nos puede situar en
un gran riesgo. También puede perjudicar nuestras relaciones,
guiándonos a explosiones emocionales y, en algunos
casos, a la violencia física.
¿Qué
causa el estrés?
La
mayoría de las causas de estrés incluyen enfermedad,
cambios de trabajo, mudanzas, separaciones y divorcios, muerte
de familiares y problemas financieros. Pero aun eventos alegres,
como el matrimonio, la llegada de un nuevo bebé o el
entretener invitados puede ser estresante.
"Top
20" estresantes en la vida:
1.
Muerte de un cónyuge.
2. Divorcio.
3. Separación marital.
4. Período de encierro.
5. Muerte de un familiar cercano.
6. Enfermedad personal.
7. Matrimonio.
8. Despido del trabajo.
9. Reconciliación matrimonial.
10. Jubilación
11. Cambios en la salud de un miembro de la familia.
12. Embarazo.
13. Dificultades sexuales.
14. Beneficio o ganancia de un familiar.
15. Reajustes en los negocios.
16. Cambios en estados financieros.
17. Muerte de un amigo cercano.
18. Cambio hacia una nueva línea de trabajo.
19. Cambios en la cantidad de peleas con el cónyuge.
20. Hipoteca o préstamo para un fin mayor.
¿Por
qué demasiado estrés puede ser dañino?
Cuando
te estés sintiendo abrumado o encuentres algún
tipo de estrés en tu medio ambiente, tu adrenalina
aumenta y el sistema nervioso se altera. Tu cuerpo se prepara
repentinamente para la acción. Pero cuando no hay dinosaurios
para matar o doncellas en desgracia que rescatar, el cuerpo
reacciona con palpitaciones, transpiración, incremento
del ácido estomacal, espasmos en el estómago
y en los músculos y se incrementa la presión
arterial.
Estos
cambios son buenos por una parte pero, por otra, si se mantienen
por mucho tiempo y no hay momentos de paz, puede que estés
en graves problemas. Los investigadores aseveran que el estrés
desarrolla una alta presión arterial, aunque son necesarios
más estudios para confirmar la conexión.
El
estrés también puede aparecer asociado con dolencias
del corazón, aunque la relación causal directa
tiene que ser probada aún.
El
lado positivo del estrés
El
estrés no es malo en sí mismo. Nos ayuda a estar
más alertas, enérgicos, o motivados. Por años,
actores, cómicos, oradores y atletas han sabido cómo
llevar el estrés hacia desempeños de alta energía.
Debidamente equipado, el estrés puede trabajar a favor
nuestro. Pero, por el contrario, mucho tiempo estresado puede
hacernos perdedores... perdedores de nuestra salud y bienestar.
El
estrés también puede abusar de nuestra mente
y guiarnos a decisiones pobres en cuanto a salud, tales como
el abuso de alcohol o drogas y otros comportamientos autodestructivos.
El
"buen" y "mal" estrés
¿Cuáles
son las diferencias? El buen estrés es un balance de
actividad y relajación, que nos ayuda a concentrarnos,
enfocar y lograr lo que deseamos.
El
estrés malo es constante estrés y constante
actividad, que puede guiarnos hacia una alta presión
arterial, dolencias cardiovasculares y peores situaciones.
¿Cómo
puedo eliminar el estrés de mi vida?
Como
hemos visto, el estrés positivo agrega expectación
y excitación a la vida, y nosotros tenemos éxito
bajo cierta cantidad de estrés. Vencimientos de plazos,
competencias, confrontaciones, y aun nuestras frustraciones
y pesares, aumentan la profundidad y enriquecen nuestras vidas.
Nuestra meta no es eliminar el estrés, pero sí
aprender cómo manejarlo y cómo usarlo a favor
nuestro. Poco estrés actúa como un depresor
y puede hacernos sentir aburridos o abatidos; por otro lado,
excesivo estrés puede dejarnos sintiéndonos
como un gran nudo. Lo que necesitamos hacer es encontrar el
óptimo nivel de estrés, que nos motive pero
que no nos abrume.
¿Cómo
saber cuál es el óptimo nivel de estrés
para mí?
No
existe un solo nivel de estrés que sea óptimo
para todas las personas. Somos criaturas individuales con
requerimientos únicos. Como tal, lo que es angustiante
para unos puede ser divertido para otros. Y aun cuando estamos
de acuerdo en que un evento particular es angustiante, existe
la posibilidad de diferir en las respuestas fisiológicas
y psicológicas.
La
persona que ama arbitrar disputas y moverse de un trabajo
a otro podría estar estresada en un trabajo estable
y rutinario, mientras que la persona que tiene éxito
bajo condiciones estables podría estar muy estresada
en un trabajo con obligaciones variadas. También, nuestros
requerimientos de estrés personal y la cantidad que
podemos controlar se pueden convertir en estresantes con los
años.
Se
ha encontrado que los mayores males son relativos a niveles
de estrés bajos. Si estás experimentando síntomas
de estrés, has ido más allá de tu óptimo
nivel de estrés; necesitas reducir el estrés
en tu vida y/o mejorar tu habilidad para manejarlo.
Síntomas
de estrés
El
manejo del estrés comienza por aprender cuáles
son los signos y síntomas del estrés. Los más
comunes son los siguientes:
- Cansancio/agotamiento
- Tensión
muscular
- Ansiedad
- Indigestión
- Nerviosismo/estremecimiento
- Uñas
mordidas
- Insomnio
- Cambios
de humor
- Frío,
manos sudorosas
- Aumento
o pérdida del apetito
- Presión
de dientes o mandíbula
- Descomposición
general del cuerpo, como debilidad, vértigo, dolor
de cabeza, dolor de estómago o dolor de espalda o
músculos
- Incremento
en el uso de alcohol y otras drogas
- Pérdida
de energía
Es
posible que alguno de estos síntomas pueda ser causado
por problemas que no sean estrés, tal como la gripe.
Consulta a tu médico si los síntomas duran más
de una semana. Si el doctor decide que el problema es el estrés,
puedes trabajar conjuntamente para entenderlo y aliviarlo.
La
llave para manejar el estrés es conseguir que el estrés
trabaje para ti y no esté en contra tuyo.
Para manejar el stress
Primero,
define aquello que te produce estrés. Para manejar
el estrés, debes identificar claramente las situaciones
en la vida diaria que te produzcan estrés o tensión.
Para identificar estos "estresantes", sé
más sensitivo con tu cuerpo en diferentes situaciones.
Pregúntate:
Estas
personas, lugares o cosas...
-
me hacen sentir tenso?
- hacen que mi corazón lata aceleradamente?
- hacen que mis manos se enfríen y suden?
- me dan dolor de estómago?
- me dan dolor de cabeza?
- me dan dolor de espalda?
- me hacen sudar?
- hacen que cometa una imprudencia?
Segundo,
haz un esfuerzo para eliminar aquello que te produce estrés.
Si
esto no es realmente posible, trata de disminuir sus efectos
sobre ti (neutralizarlos).
Aprende
a relajarte cuando estés frente a situaciones de estrés.
Esta puede ser tu mejor arma de defensa. Date un descanso.
Camina y habla más pausadamente. Date tiempo para conocer
tus límites y completar tu trabajo. Aprende que relajarte
toma un poco de práctica. Pero es bueno valorarla,
y pronto sabrás exactamente qué tienes que hacer
para reemplazar una respuesta estresante por una respuesta
relajada.
También
sería bueno considerar...
- No
permitas que tus emociones se encierren sobre ti mismo.
Comparte tus sentimientos con otros.
- Aprende
a manejar tu tiempo eficientemente.
- No
pelees ni discutas innecesariamente.
- Haz
un ensayo del estrés. Prepara una situación
estresante imaginándote calmo y manejando la situación
bien.
- Minimiza
la exposición a cosas que te puedan producir angustia.
- Practica
técnicas de relajación diariamente.
- Sé
un buen samaritano. Pasa cierto tiempo ayudando a otros.
- Participa
en actividades libres y saludables.
- Practica
programas de ejercicio regular.
Otras
técnicas para desterrar el estrés de su vida
- Mantén
buenas relaciones sociales. Nutre los lazos
con la familia y amigos.
- Sé
realista.
Pensamientos irreales pueden aumentar tu estrés.
No esperes que todos tengan o compartan tu misma opinión.
Modera tus expectativas sobre ti mismo y sobre los demás.
Estáte
listo para ser humano. No esperes, tampoco, absoluta armonía
en tus relaciones. La vida real involucra conflictos ocasionales,
aun entre personas que se aman. Espera choques ocasionales
y estáte dispuesto a confrontarlos. Trabajar con
desacuerdos es mejor que ignorarlos, lo que finalmente terminará
en menos estrés.
- Mejora
tus comunicaciones.
Si eres agresivo u hostil con otros, puedes enemistarte
con los demás o apartarte, creando más problemas.
Por otro lado, si eres muy pasivo, sentirás que puedes
estar sacándole ventaja o controlándole. Obviamente,
un balance entre estos dos extremos es requerido. Un entrenamiento
sostenido puede ayudarte a expresar tus necesidades sin
ofender a los demás o ignorar sentimientos.
- Toma
tiempo para recargarte/rejuvenecerte.
Encuentra algo en tu vida que eleve tu espíritu.
Puede ser la música, el baile, la meditación,
deportes, rezar, pintar, escalar montañas, ir al
mar, o cualquier cosa que disfrutes y que a la vez levante
tu espíritu. Date tiempo para la distracción,
la recreación y ejercicios espirituales; revitalízate
a ti mismo, lo que te permitirá mantener un apropiado
balance y perspectiva en tu vida... y te dará un
mayor control sobre el estrés.
- Ejercicios.
Ejercicios regulares ayudan a reducir la ansiedad y la depresión,
y a la vez aumentan nuestra autoestima.
- Defínete
claramente hacia los demás.
Usualmente nos vemos obligados a mostrar más de lo
que realmente somos. Necesitamos avanzar en nuestras carreras,
aunque requiera de sacrificios como el alejarse de la familia,
quienes se sienten defraudadas porque no pasamos el tiempo
suficiente con ellos. La respuesta puede ser reducir tu
escala un poco... pensar en pequeño... y entregar
más a las personas que se preocupan por nosotros.
Mucho
estrés es el producto de expectativas erradas. Cuando
no puedas vivir con tus propias expectativas –o las
expectativas de otros– esto va a originar estrés,
tensión y presión. La solución es redirigir
nuestras expectativas con realismo, haciendo un mejor trabajo
de comunicación, definiendo exactamente lo que puedes
o no puedes hacer, y definiendo límites. Aprende a
decir "no" y a sentirte bien con esa respuesta.
Ahora
un test...
¿COMO
REACCIONAS ANTE SITUACIONES DE ESTRES?
Vamos
a revisar diversas situaciones en las cuales debes señalar
cuál sería tu comportamiento.
1.-
Te has salteado un semáforo en rojo, te detiene un
policía, que te dice que además conducías
muy deprisa. ¿Cómo te sientes?
a) No te preocupa.
b) Comienzas a sudar.
c) Te comportas de un modo amistoso.
d) Te comportas de una forma agresiva.
e) Intranquilo.
f) Actúas con frialdad.
2.-
Te encuentras en la boda de unos amigos y de repente te piden
que digas una palabras.
a) Te pones colorado.
b) Se te ponen a temblar las manos.
c) Comienzas a tartamudear.
d) Lo encuentras divertido.
e) Te sientes halagado.
f) Te encuentras totalmente sereno.
3.-
Acabas de cenar en un restaurante y has pedido al camarero
la cuenta. De repente, te das cuenta de que no llevas la billetera.
a) Te sientes intranquilo.
b) Comienzas a tartamudear.
c) Tienes una risa nerviosa.
d) Te mantienes tranquilo.
e) Simplemente le dices al camarero lo que ha ocurrido.
f) Sonríes de forma natural.
4.-
No has pagado el boleto en el autobús. Te sorprende
el inspector y tu...
a) Te avergüenzas.
b) Te parece gracioso.
c) Se te corta la respiración.
d) No te preocupa
e) Sonríes sin ganas
f) Ni te inmutas.
5.-
Viajando a una velocidad elevada tienes un pinchazo, controlas
la situación y paras a arreglar la rueda en un recodo.
¿Cómo te sientes?
a) Enfadado.
b) Abatido.
c) Desesperado.
d) Tranquilo.
e) Capaz de afrontar el problema.
f) Reflexionas sobre lo ocurrido.
6.-
Te encuentras atrapado entre dos pisos en el ascensor.
a) Comienzas a sudar.
b) Te pones pálido.
c) Tienes pánico.
d) Permaneces entero.
e) No te sientes particularmente preocupado.
f) Esperas pacientemente hasta que seas rescatado.
7.-
Llegas a una aduana con bebidas, cigarrillos, etc., en cantidad
superior a la permitida. El guardia de la aduana te dice que
abras tu maleta.
a) Te sientes alterado.
b) Tienes miedo.
c) Tus manos tiemblan.
d) Te controlas.
e) Te comportas con resignación.
f) Consideras que has perdido en un juego limpio.
8.-
Estás en una fiesta y alguien te saluda efusivamente,
diciéndote que es un viejo amigo, pero tú no
lo puedes recordar:
a) Te sientes en un apuro.
b) Estás ansioso.
c) Sientes un nudo en la garganta.
d) Comienzas a hablar de otras cosas.
e) Reconoces que no recuerdas dónde le conociste.
f) Te hace gracia.
9.-
Estás en unos grandes almacenes y te das cuenta de
que te llevas algo que no has pagado. De repente, ves que
hay un empleado que te está observando.
a) Pierdes tu sangre fría.
b) Te comportas de manera amigable.
c) Tienes palpitaciones.
d) Te aturdes.
e) Te sientes fuera de ti.
f) Muestras falta de educación.
EVALUACION
La
máxima puntuación que se puede obtener es de
54 puntos. Debes marcar un punto por cada una de las casillas
a, b, c que no hayan tenido respuesta,y otro punto cada vez
que hayas elegido las respuestas d, e, f. Puede haber tantas
respuestas como desees por cada pregunta.
Según
el numero de puntos obtenidos y la edad que tengas, pertenecerás
a uno de los grupos A, B, C, D o E.

GRUPO
A
Reaccionas bien ante el estrés. Las situaciones comprometidas
no te alteran, tienes sangre fría y solucionas cualquier
problema vital, sea del tipo que sea. Pero ¡cuidado!
¿No te ocurrirá a veces que no eres consciente
de la situación?
GRUPO
B
Rara vez te sientes comprometido en una situación porque
difícilmente te colocas en una posición agresiva.
Sabes salir airoso por el camino de la simpatía. Sueles
caer bien y utilizas esta cualidad para arreglar situaciones
escabrosas.
GRUPO
C
Tiendes a ponerte ligeramente nervioso si surge un problema
que resolver. Pero intentas disimularlo y te muestras un poco
agresivo. Debes reflexionar antes de actuar. No siempre la
mejor defensa es el ataque.
GRUPO
D
Tiendes a la huida antes que a la actuación decidida.
Probablemente se debe a tu timidez que aparece en los momentos
menos oportunos. Es preciso que aprendas a relajarte, el mundo
no se hunde todos los días, y si adoptas una actitud
más serena verás cómo puedes abordar
mejor los problemas.
GRUPO
E
Si eres muy joven, se te puede disculpar un poco más
esa falta de aprecio por ti mismo. Tu aparente absoluta incapacidad
para afrontar cualquier situación que no sea habitual,
proviene seguramente de tu infravaloración. ¡Reacciona,
tú también tienes derecho a estar en el mundo!
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