Infelizmente,
mentir en los currículos es un deporte universal.
En
Latinoamérica, que se sepa, no hay datos estadísticos
al respecto. Pero en Estados Unidos, donde hay estadísticas
para todo, ya se sabe que un alto porcentaje miente.
Un
estudio de la agencia de investigación corporativa
The Risk Advisory Group, señala que el problema
se agravó a partir de 2003, con 16% de mentiras más
que el año anterior.
Mientras
tanto, otra organización estadounidense, Rèsumè
Doctor, de South Burlington, en el Estado de Vermont,
tomó meses para chequear información contenida
en mil currículos de todos los niveles. Pasaron por
un peine fino informaciones como cargos, formación
educacional, fechas de admisión, desvinculación
de empleos anteriores, y el resultado fue asustador
En
los Estados Unidos, las mentiras en los currículo costaron
la cabeza del CEO de RadioShack, Dave Edmonton, y del entrenador
de fútbol americano George O’Leary, que inventó
un cargo.
El
total de los candidatos que alteraron informaciones personales,
según esa investigación en los Estados Unidos,
es del 43%.
Mujeres
en los 30 años de edad fueron las que más mintieron,
con un 77% de los currículos con datos falsos. Los
hombres de 20 años fueron los más honestos.
Inclusive
en la categoría de los más honestos, la mitad
de los currículos todavía contenían errores.
En
Latinoamérica los datos que mantiene Entrepreneur Consultores,
empresa especializada en outplacement desde 1987 en Chile,
señala que mientras la vacante es de menor nivel, las
mentiras son más grandes, y que los hombres mienten
más que las mujeres.
¿Cuáles
son las mentiras nuevas que usan los latinos? Entre otras,
transformar un seminario de fin de semana en un curso de perfeccionamiento
profesional; hacer de un viaje de turismo un curso internacional;
de una participación en un grupo de trabajo en un club,
actividades de liderazgo en proyectos; mencionar números
que son imposibles de chequear, como reducciones de costos;
omisiones, al no colocar la edad o el estado civil. Otros
pecan por exceso, colocando hasta las horas de la escuela
de conducción como un curso de “habilitación
estratégica de transporte integrado”.
La
práctica de “dorar la píldora” está
tan diseminada, que un amigo me dijo: “Yo soy ético.
Nunca exagero en las mentiras”. Pero en resumen, mentir
en el currículo es siempre malo. Porque, tarde o temprano,
la mentira vuela. Es mejor esperar con paciencia para conseguir
una entrevista, que ver perjudicado su presente corriendo
el riesgo de ser despedido por haber mentido.
Las
mayores mentiras de los currículos latinos
1.
Permanencia en las empresas. Eliminan uno o
más cargos en empresas donde estuvieron poco tiempo,
alterando la permanencia en otras empresas. Por ejemplo, si
estuvo cuatro años en un banco y luego trabajó
un año en una empresa textil, se suele eliminar esta
última empresa y alargar la permanencia en la primera.
2.
Diplomas. Falsean títulos que no poseen,
o solo son egresados de una carrera.
3.
Competencias. Dicen contar con experiencia en
funciones que realmente no tienen.
4.
Idiomas. Señalan hablar 20%, escribir
35% y leer un 50% en ingles, pero apenas superan un "This
is the door and this is de window".
5.
Experiencia “marketeada”. Usar términos
técnicos como experiencia, generando siglas que no
existen pero impresionan una barbaridad. Por ejemplo, experto
en bases NH25 y DGM polarizadas.
6.
Características personales. Currículos
que dicen "soy un profesional resiliente a los cambios,
flexible, desmontable, descartable, desechable, franquiciable
y virtual". Lo único que les falta es decir que
vuelan. Pero solo aceptan empleos estables y seguros.
7.
Estado Civil. Dicen estar solteros o solteras,
pero luego se sabe que están en medio de un tremendo
litigio para separarse y con pensión en trámite
para los hijos.
8.
Empleo actual. No muestran claramente que están
sin empleo. Para tal efecto dicen "desde 1999 hasta la
actualidad", pero fueron desvinculados hace dos meses.
9.
Logros. Es muy común ahora que un profesional
muestre logros, pero en algunos casos exagerando realizaciones
y cifras, o adjudicándose todos los méritos.
Por ejemplo: "Desarrollé e implementé nuevo
plan de atención al cliente, mejorando los índices
de satisfacción en un 35%", siendo que fue un
equipo el que lo hizo y tuvo ayuda de consultores externos.
10.
Edad. En algunos casos se entregan antecedentes
con edades falsas, sobre todo para quienes cumplen los 40
años.
11.
Trabajar en otros países. Señalan
tener mentalidad globalizada, pero cuando a un latino se le
ofrece un empleo en otra ciudad, no lo acepta. La globalización
para estas personas limita al poniente del barrio donde viven.
12.
Foto. Cuando se cumple el antiguo ritual de
la foto, suele incluirse alguna donde el postulante se ve
más joven de lo que es.
13.
Referencias. Otro ritual de la época
jurásica suele incluir el nombre de algunas personalidades
con rimbombantes nombres, imposibles de ubicar por cualquier
medio, pero que, de lograrlo, ya están debidamente
adoctrinados de lo que deben decir.
Un
amigo empresario me dijo: “Yo le doy excelentes referencias
a quienes despido por ser malos funcionarios, y se los recomiendo
a la competencia”.
La
incidencia de mentiras varía de acuerdo con el cargo
pretendido. Es
posible dividirlo en cuatro posiciones.
Cargos
operacionales:
Según
Entrepreneur Consultores, en aproximadamente 20% de los casos
se verifican inverdades de pequeña envergadura, como
formación escolar, profesional, experiencia, conocimentos,
entre otros.
Cargos
de jefatura baja o media:
En
estos casos, la estimativa sube a un 50% y contiene falsedades
más problemáticas, tales como formación
escolar, profesional, áreas de responsabilidad, número
de subordinados y, principalmente, experiencia, comportamiento
y conocimientos. Como en esta situación los tests son
bastante comunes, hay un serio riesgo de ser “descubierto”.
Cargos
profesionales de nivel medio o alto:
Cerca
de un 30% contiene inverdades mucho más graves y problemáticas.
Razón: esa persona conoce el funcionamiento interno
de las empresas, sabe de las limitaciones de un recurso humano
en entregar “verdades”. En este estadio son aplicables
tests más sofisticados, siendo que el riesgo de ser
descubierto es más elevado.
Cargos
ejecutivos:
En
este caso creemos que los currículos, en un 80% de
los casos, no mienten. De todas formas, los errores más
comunes se refieren a la remuneración, beneficios,
subsidios, participación en las utilidades, premios
y cosas parecidas.
Detectando
a los mentirosos
Existe
un tipo de evaluación bastante aplicada, la selección
por competencias, en la cual el entrevistador pide al candidato
que comente algunas de sus experiencias de acuerdo a lo declarado
en el currículo. Si usted, por ejemplo, señaló
poseer competencias en liderar equipos, el evaluador podrá
cuestionar algún episodio que le mueva a duda. Es mucho
más fácil detectar alguna falla pues la persona,
en muchos casos, no consigue completar la historia.
Consecuencias
Por
eso, es recomendable, nuevamente, ser sincero y estar al tanto
de sus capacidades y calificaciones. Especialistas afirman
que, aunque la mentira pase incólume por el entrevistador,
el candidato corre el serio riesgo de no conseguir desempeñar
las funciones a ejercer después de la contratación. |