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Siendo
un ejecutivo muy preparado académicamente, con una
experiencia sustentable, y siendo que ha tenido y manejado
grupos de trabajo por largo tiempo; con una personalidad socializadora;
que ha sabido sobrellevar cambios importantes, ya sea en las
compañías donde ejerció, o en los temas
económicos del momento, lo cual deja ver su flexibilidad;
y no necesariamente siendo un ejecutivo joven, es muy posible
que esté en la mira de un headhunter.
Esto
se debe a que los headhunters están reviendo los parámetros
con los que se manejaron hasta fines de los noventa, y recategorizando
a los ejecutivos a quienes les interesa entrevistar para las
distintas búsquedas para las que son consultados.
Porque
eso es lo que el headhunter hace como carrera: buscar a los
mejores candidatos para las distintas búsquedas de
altos ejecutivos y directivos para las que es contratado.
Para
poder cumplir con dicha encomienda por parte de sus clientes,
el headhunter, como buen consultor, conoce las características
de la organización para la cual encontrará el
ejecutivo que necesita. Para esto determinará la situación,
las necesidades, los problemas a solucionar, y establecerá
junto con su cliente el perfil a seleccionar. Dada la sensibilidad
de la encomienda, la tarea del headhunter debe basarse en
la discreción y la confidencialidad en relación
con ambas partes, la contratante y el posible contratado.
En
todo este proceso de las tres partes asociadas, se debe revertir
el recelo inicial que les produce a las empresas la tercerización
de tareas a consultores o grupos ajenos a la organización,
y a los entrevistados el tema de tratar con terceros los puntos
de los cuales luego dependerá su contratación.
Pero en definitiva, todos están para la concreción
de la búsqueda correcta.
Se
establece, entonces, el perfil buscado, las características
profesionales y estudios requeridos, y por sobre todas las
cosas las características personales que tendrá
el ejecutivo a seleccionar, y que estas coincidan con la política
y filosofía de la organización. Así también
las condiciones de exclusión que planteará la
compañía con respecto al postulante.
Una
vez definidos estos puntos con el cliente y contratante, se
lanza la búsqueda. El headhunter iniciará entonces
un reconocimiento de campo para detectar posibles candidatos
a entrevistar, ya sea en sus bases de datos, sus conexiones,
sus perfiles conocidos, o ejecutivos conocidos y renombrados
dentro del mercado. Detectará, al mismo tiempo, quiénes
podrían estar interesados en la oferta de puesto concedida.
El
modo de ejecutar el plan de reclutamiento es por medio presentaciones,
CV, conocidos en común, y referencias de otras compañías.
Se hará por medio de una serie de reuniones en las
que el headhunter entrevistará al candidato, conociendo
lo más internamente posible, reconociendo sus conocimientos
y experiencias, pero más que nada, aquél evaluará
la personalidad de éste, su reacción, su postura
frente a los hechos, su disponibilidad y predisposición
personal. Haciendo un análisis cualitativo de su personalidad
tanto psíquica como ejecutiva.
Una
vez establecidas las rondas de entrevistas con los posibles
candidatos, que pueden llegar a hasta once previas a la presentación
con los directivos del cliente, se seleccionarán entre
tres y cinco candidatos para la presentación en la
compañía contratante.
Estos
evaluarán, junto con el consultor, a los candidatos,
y si alguno fuera elegido, comienzán las rondas de
definición de contratación. Si la presentación
de candidatos, o la definición de contratación,
no llegaran a concretarse, el headhunter debe comenzar el
reconocimiento y la búsqueda nuevamente, hasta encontrar
un candidato que sí satisfaga las condiciones de contratación,
tanto de la compañía como del interesado.
Dado
el crecimiento profesional y técnico del mercado, estas
búsquedas, que estaban casi acotadas a las grandes
empresas o multinacionales, ya se utilizan también
en las pequeñas y mediana empresas, por lo que el campo
de acción del headhunting se ha ampliado considerablemente
en los últimos años.
Esta
característica del mercado trae sus consecuencias,
dado que los ejecutivos idóneos son requeridos en muchos
y variados ámbitos, de carácter amplio, considerando
también la ampliación de zonas geográficas
de influencia.
Esto
hace que las condiciones de contratación tengan que
tener opciones muy interesantes, ya no solo de remuneración
sino de participación, de proyectos a generar, y la
ampliación del plan de carrera, para poder captar a
los altos ejecutivos que se encuentran en una organización
y tengan que decidir el pase a una nueva.
Por
ello el headhunting se ha convertido en una profesión
de negociación y estudio de mercado, dado que el headhunter
debe conocer las necesidades de la compañía,
y debe hacerlas coincidir con los requerimientos de los ejecutivos,
los cuales, al aumentar cada vez más la demanda, han
atendido a la jerarquización de sus puestos. Estos
ya no sólo aspirarán a una excelente remuneración,
sino también a valores agregados, que harán
la diferencia a la hora de elegir el cambio laboral. |
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