El
contexto de crisis que se fue gestando durante todo 2008 pero
se aceleró en los últimos tres meses, impuso
un nuevo escenario para el área de Recursos Humanos.
Reducción
de presupuestos y de recursos y des-afectación de personal,
son los nuevos parámetros con los que habrá
que lidiar en el 2009. Por ende, las empresas comenzaron a
pensar aceleradamente en las estrategias para potenciar las
opciones con las que cuentan, y acomodarse lo antes posible
y de la mejor manera al nuevo panorama.
La
mayor cantidad de consultas recibidas sobre las herramientas
para trabajar esta problemática, apuntan a un mismo
tema: cómo generar sinergia.
La
sinergia es, por definición, la integración
de dos o más elementos, pero de una manera tal que
aproveche y maximice las cualidades de cada uno, dando como
resultado algo más grande que si simplemente los sumáramos.
Trasladando
la idea a la reorganización que debe encarar el sector
de Recursos Humanos, generar sinergia permitiría aprovechar
y maximizar las características personales y profesionales
de cada empleado, para obtener un resultado más fuerte
y potente que si trabajaran por separado cada uno.
Sinergia
y diversidad
En
general, las organizaciones reúnen en cada departamento
o división a una cantidad de profesionales que trabajan
en áreas afines. Por ejemplo, en administración
habrá especialistas en finanzas, administración
de empresas, contabilidad, etc.
Sin
embargo, en épocas de crisis se necesita una nueva
mirada, que pueda aportar elementos nuevos en la tarea cotidiana.
¿Por qué no sumar a otros profesionales muy
diferentes, como un psicólogo social, un experto en
marketing, o alguien del área técnica, aunque
sea solo en forma esporádica y para que realice aportes
puntuales ante situaciones concretas?
Justamente
por no ser expertos en administración podrían
ofrecer una visión muy diferente, que renueve conceptos,
derribe rutinas enquistadas y permita plantear nuevas opciones.
Cabe señalar que cuanto mayor sea la cantidad de perfiles
que se reúnan, más se podrá ampliar la
mirada, “limpiando el aire” y logrando un resultado
final aún más productivo.
“El
otro” y yo
Muchas
personas que trabajan en la misma organización tienen
tareas vinculadas entre sí aunque se desempeñan
en distintas áreas. Pero más allá de
esas actividades puntuales, no se conocen. Y por eso no tienen
forma de saber que alguien en la empresa tiene un expertise
en determinadas cuestiones que quizá no hacen al quehacer
cotidiano.
Sin
embargo, cuando hay menos personal que de costumbre y aparecen
necesidades que atender, es cuando más se necesita
tener un registro del “otro”: quién es,
qué sabe hacer, qué nueva competencia puede
aportar, y qué talentos o habilidades puede poner al
servicio de su equipo y de la organización.
En
este sentido se puede pensar en la realización de actividades
puntuales para reconocer al otro. La sinergia también
trae cooperación, lo que significa registrar qué
pasa con el otro, qué necesita… y qué
me puede dar. Y la cooperación se construye con confianza
sustentable, es decir, que se consolide y mantenga en el tiempo.
Por
eso la empresa debe generar espacios que favorezcan el intercambio
personal, que hagan posible descubrir o encontrar al “otro”.
Tolerancia
y flexibilidad
En
períodos de bonanza en las empresas hay personal para
realizar todo tipo de funciones. Pero cuando las condiciones
cambian, hay que pensar en una multiplicidad de roles, lo
que lleva a la noción de flexibilidad, y también
de tolerancia.
La
flexibilidad es fundamental para poder hacerse cargo de distintas
funciones; por ejemplo, a veces sumando tareas a las que ya
teníamos, o para poder asumir la confluencia, en un
solo puesto, de actividades que antes se desarrollaban en
dos lugares diferentes.
Pero
además, no se puede pensar en un equipo de trabajo
integrado por profesionales de áreas disímiles,
o en una cooperación efectiva entre sectores, si no
se construye desde la tolerancia. En este sentido, se puede
pensar en la realización de un “encuentro”,
en la forma de taller o jornada vivencial, que permita abordar
estos conceptos.
Cabe
señalar que luego habrá que generar una serie
de actividades aplicativas o de anclaje, como una manera de
medir si los asistentes realmente se apropiaron de los conceptos
y puedan llevar a la empresa todo lo adquirido.
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