En
tiempos de crisis como el que está viviendo el país
hay una certeza: las canas suman valor. Es que son los directivos
de 45 años en adelante los supieron sortear varios
de los momentos más difíciles de la economía
argentina. Esa experiencia hoy es un valor en alza y las empresas
lo saben.
Hay
una realidad: es difícil que un joven de 30 y pico
de años haya atravesado la crisis anterior en un puesto
que exigiese mucha responsabilidad. Si nos basamos en los
números de nuestros programas de outplacement, hay
un dato que sirve de muestra: el tiempo de reinserción
de los ejecutivos seniors bajó considerablemente. Si
una década atrás era casi imposible reinsertarse
siendo mayor de 45 a 50 años, hoy aparecen búsquedas
pidiendo ejecutivos de esa edad. Los perfiles yuppies no son
adecuados para lidiar con crisis. Hay cargos que requieren
experiencia de vida, más que conocimientos técnicos
o un título de posgrado.
Gradualmente,
la obstinación sobre la edad de los candidatos está
pasando a segundo plano, y se pone el acento en otras cuestiones
como la formación o la habilidad para manejar vicisitudes.
La
demanda está apuntada a profesionales que sepan gestionar
un negocio en tiempos difíciles, y las empresas necesitan
gente que no requiera demasiado tiempo en aprender. Las compañías
se apoyan en el conocimiento de esas personas para tomar decisiones.
Las
empresas buscan la experiencia; piden profesionales que hayan
lidiado situaciones adversas y que entiendan en su conjunto
los problemas de la compañía. Se valoran las
vivencias y el sentido común de los candidatos. En
el nuevo marco económico mundial la juventud ya no
es garantía de éxito dentro de una empresa.
El
medio que más utilizan los ejecutivos para reinsertarse
es su propia red de contactos, seguido por los avisos de las
consultoras y la presentación espontánea en
empresas. Cabe destacar que cerca del 90% de los directores
y gerentes se reinsertan en un nivel jerárquico igual
al que estaban. |