Si
se logran beneficios en la productividad únicamente
haciendo que la gente trabaje en forma más inteligente
y no porque trabaje más duro, eso es suficiente y se
multiplica varias veces.
W. Edwards Deming
La
organización, consciente de la necesidad de tener una
herramienta práctica, sencilla y útil para medir
el desempeño individual y de equipo, le propone la
siguiente aplicación de este concepto con el fin de
lograr los resultados esperados en la administración
del recurso humano.
Consideraciones
iniciales
La
Administración del Desempeño es un enfoque sistemático
aplicado a la administración de personal –del
día a día– en el ambiente de trabajo,
orientado a evaluar los resultados esperados en la ejecución
de un proceso; utilizando el “acompañamiento”
como recurso principal para optimizar los resultados.
La
Administración del Desempeño tiene enfoque sistémico
cuando se integran las acciones administrativas para disminuir
individual y colectivamente los desempeños no deseados
e incrementar los deseados. También pretende dejar
claros los resultados esperados en términos de calidad,
costo y oportunidad, individual y grupal, para continuar con
un proceso de seguimiento.
La
Administración del Desempeño propende por prevenir
un buen desempeño al acompañar al empleado y
plantearle mejoras en los procesos que ejecuta, o en los resultados
que debe alcanzar. Para lograrlo, es necesario hacer acuerdos
dejando constancia de ellos, cada vez que su buen criterio
administrativo se lo insinúe, o el resultado del empleado
lo requiera, no cada tres, seis o doce meses como se hacía.
La
Administración del Desempeño insinúa
medidores (costo-calidad-oportunidad), puesto que si no los
hay, no será fácil cuantificar el desempeño.
Si no los tiene, tendrá entonces que corregir y no
prevenir, obteniendo resultados ineficientes. La medición
reduce el sentimentalismo y aumenta la solución constructiva
de los problemas.
La
Administración del Desempeño debe generar un
ambiente en el que el empleado experimente ayuda para mejorar
su desempeño al ejecutar un proceso y obtener un mejor
resultado. No debe convertirse en una herramienta más
para calificarlo y castigarlo si el resultado es malo.
Lógico,
le será útil en el caso extremo en que deba
tomar una acción drástica. En ésta, usted
podrá justificar su decisión en los datos cuantificados
y conservados como historia de los resultados alcanzados en
acuerdos y revisiones anteriores con el empleado.
Algunas
definiciones
Administración
del Desempeño: proceso orientado a analizar, comparar
y evaluar los resultados esperados del desempeño de
los empleados frente a los logros obtenidos, con el fin de
alcanzar los objetivos organizacionales. Exige: planear, registrar,
controlar, corregir, evaluar y reconocer el desempeño.
Desempeño:
conjunto de resultados laborales esperados que se reconocen
por su calidad, costo y oportunidad.
Resultado:
el producto o efecto final de un proceso.
Proceso:
conjunto de operaciones o tareas (manuales o mentales) sucesivas
y/o paralelas, desarrolladas o realizadas con la utilización
de diferentes medios (máquinas, materiales, métodos,
normas, hombre, medidas, etc.) con el fin de obtener un resultado.
El proceso requiere estar claramente definido para poder analizarlo,
evaluarlo, controlarlo y finalmente mejorar el resultado.
Medidas,
medidores o índices de gestión:
calificaciones de tipo “cantidad” con las que
se miden los resultados parciales o finales del proceso, comparándolos
con el resultado esperado (calidad, oportunidad y costo);
o “calidad”, medidor o índice de gestión
con la que se pueden evaluar algunas características
de un resultado. La calidad considera tres dimensiones: exactitud,
clase o estilo, e innovación.
Exactitud:
por ejemplo: número de errores en..., número
de devoluciones por..., número de descuadres en...,
número de correcciones en..., número de veces
que repite una acción por error..., no cumplió
con x número de normas y son éstas:..., número
de cheques devueltos por..., número de billetes falsos
recibidos..., número de aperturas mal elaboradas por...,
número de veces que debe corregirse un programa después
de entregarlo al usuario, etc. Estos errores, al ser corregidos
generarán un costo adicional operacional que disminuye
la productividad.
Clase
o estilo: “se define como la superioridad
comparativa de un producto más allá de la exactitud”.
Es una de las medidas complejas de utilizar, debido a que
no es fácil puntualizarla en términos del cliente
o del producto. Sin embargo, medirla es de suma importancia.
Para lograrlo debemos establecer algunos puntos de referencia
para definir si se tiene o no. Estos puntos de referencia
son usados y aceptados como medidores válidos.
Por
ejemplo, la atención en las empresas de servicio es
importante y cuenta para el cliente. Este puede recibir el
producto –el cheque de un retiro– en buenas condiciones,
desde la medida de la exactitud y el costo, pero medido por
la “clase” puede impactar en tal grado al cliente
que decida no volver a contactar a cierta empresa por la “actitud”
con la que un empleado lo atendió.
Como
resultado de la actitud, pueden definirse algunos medidores
como: el saludo adecuado; la sonrisa; señales de respeto,
como mirar a la cara del cliente, el tono de la voz; las palabras
de cortesía, como gracias, a la orden, es tan amable,
etc.
Otro
ejemplo puede darse en términos de la amabilidad, cortesía,
paciencia, claridad con la que se le dan ciertas indicaciones
para el uso o aplicación de un producto, o se le escucha
y se le solucionan algunas quejas o reclamos, etc.
Innovación:
consiste en generar nuevas ideas, nuevas formas de hacer o
utilizar “cosas”. La innovación no será
necesaria en algunos desempeños, por lo que se podrá
dejar de medir. Esto no quiere decir que no sea útil
e importante para la organización. Es bueno motivar
e incentivar a que se dé en cualquier cargo, orientando
ésta a lograr mayor productividad organizacional.
La
innovación puede ser medida por los parámetros
de calidad, oportunidad o costo, siendo el más conveniente
este último.
Oportunidad:
esta categoría de la medición está en
función del tiempo y lugar, por ejemplo: el tiempo
que se demora atendiendo un cliente, se compromete con una
fecha y entrega a tiempo, el compromiso de entregarlo en un
lugar determinado y con ciertas condiciones, etc.
Costo:
es la categoría de medidor más utilizada, expresándose
siempre en términos monetarios. Este es el más
claro indicador, pues al fin de cualquier proceso, una empresa
mide su productividad en estos términos. Por ejemplo:
el costo de un reproceso en caja por un registro mal hecho,
no sólo se puede medir por la calidad; sería
mucho más útil definir el costo de este reproceso,
pues éste afecta la utilidad total de la operación
e incrementa el valor de la mano de obra y el material, entre
otros; el tiempo de ejecución, que se mide en términos
de oportunidad, en última instancia, también
hace más costoso o no un desempeño.
Otro
ejemplo: podríamos deducir el costo que nos acarrearía
el dejar un equipo x, o un software recién instalado,
sin utilizar durante un tiempo, por motivos como: no fue instalado
adecuadamente, no funciona correctamente, faltó explicar
o entrenar a quien lo operará, no atiende a tiempo
el proveedor la llamada para repararlo, etc. Como podemos
deducir, el costo nos determina, más fácilmente,
cuán productivos somos.
Finalidad
de la Administración del Desempeño
Facilitar
el logro de objetivos y metas corporativas a través
de la identificación sistemática y periódica
de la calidad, la oportunidad y el costo (productividad) en
los resultados de los procesos. Propiciar planes de mejoramiento
individual y grupal que generen a su vez desarrollo de las
personas, ayuden a la gestión administrativa, mejoren
las relaciones jefe-colaborador e incrementen la productividad.
La
Administración del Desempeño le propone las
siguientes etapas para hacer uso útil de ella:
1.
Revise con el empleado los procesos y resultados que él
logra y céntrese sólo en los que debe realizar,
desechando aquellos que no son útiles ni requiera la
organización. Sólo lo que hay que hacer.
2.
Luego, teniendo presente “lo que hay que hacer”,
revise el conjunto de conocimientos, destrezas, habilidades
y capacidades humanas que el empleado requiere para mejorar
sus resultados. Lo que debemos tener para hacerlo bien.
3.
Ahora, establezca metas y objetivos a corto y mediano plazo
que puedan ser medibles, buscando mejorar el desempeño.
Sea claro y concreto en el resultado esperado. Lograr el mejoramiento
del “tener”.
4.
Posteriormente, revise el progreso alcanzado por el empleado
utilizando los medidores planteados por la Administración
del Desempeño (calidad, costo y oportunidad). Si en
algunos casos no alcanza las metas u objetivos planteados,
comience de nuevo en el paso uno hasta lograr el resultado
esperado. Logrando ser “mejor” (pensar y actuar).
Por
último, la administración del recurso humano
en una organización no es la responsabilidad de varias
áreas, es sólo de nosotros, los jefes, y consiste
en alcanzar la potencialización de ciertos factores
tenidos en cuenta en la selección, inducción,
entrenamiento y en los resultados esperados por la organización.
Usted no está sólo en tan ardua labor; existen
áreas que le brindarán el apoyo necesario para
lograr una mejor administración de sus colaboradores.
Desarrollo
de las diferentes etapas
Primera
etapa: entrevista de análisis de desempeño:
Responsables
y responsabilidades:
El
jefe: en esta primera etapa, se responsabiliza de realizar
una entrevista de análisis con el empleado con el fin
de detectar qué desempeños no alcanzan cierto
grado de aceptación, frente a algunos medidores.
El
empleado: se responsabiliza de asumir su mejoramiento estableciendo
metas u objetivos frente a aquellos resultados que debe mejorar.
Preparación
de la entrevista:
1.
Separe en su agenda el día y la hora que se reunirá
con su empleado. Recuerde: piense en el tiempo que le dedicará,
trate de no permitir interrupciones y cumpla con la cita.
2.
Genere un ambiente propicio de respeto, cordialidad y amabilidad
para facilitar la comunicación.
3.
Trate de tener una lista con aquellos procesos en los que
el empleado debe mejorar sus resultados, buscando expresar
éstos en los términos de calidad, oportunidad
y costo.
4.
Comience la entrevista por darle reconocimiento al empleado
de aquellos procesos en los que obtiene buenos resultados.
5.
Siempre que le determine qué proceso debe corregir
para lograr mejor resultado, pregúntele al empleado
qué opinión tiene al respecto.
6.
Trate de construir sus mensajes con palabras que no hieran
sentimientos, refiérase más bien en términos
de cifras, datos y hechos. Además, trate de no compararlo
con otros empleados; utilice más bien los resultados
obtenidos por él mismo para establecerle nuevas metas
de mejoramiento.
7.
Deje por escrito la entrevista. Puede utilizar este formato.
ENTREVISTA
DE ANÁLISIS DEL DESEMPEÑO
Vamos
a dedicar un tiempo prudencial a analizar el desempeño
que presentamos en algunos procesos, sus resultados y los
aspectos que inciden sobre estos, como: el conocimiento que
se requiere, la habilidad, las herramientas de trabajo, nuestras
relaciones, y el apoyo que necesitamos para cumplir con nuestra
misión corporativa y con el direccionamiento estratégico.

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