El
gusto por la competencia es parte de la naturaleza humana,
y las empresas son los ambientes competitivos donde se manifiesta
mejor este hecho. El problema no está en la competencia
en sí, ya que los funcionarios competitivos ciertamente
contribuyen al éxito de los negocios, pero la falta
de confianza entre las personas es un efecto colateral del
problema.
De
hecho todo el mundo está escogiendo el juego. Probablemente,
hasta usted lo está haciendo. Al final, ¿cuál
es la ventaja de compartir sus conocimientos con el profesional
de la mesa de al lado, si usted sabe que es justamente eso
lo que lo diferencia de él? ¿Por qué
entregar el oro en bandeja para su colega?
En
la práctica las empresas valorizan el trabajo en equipo,
pero acaban privilegiando la performance individual a la hora
de dar un aumento o ascender a alguien. Eso acaba comprometiendo
no solo el relacionamiento del equipo, pero también
confundiendo amistades que puedan haber surgido en el trabajo.
Imagine
lo que puede suceder con un equipo en que nadie confía
en nadie y todos viven ocultando información. ¿Qué
tipo de negocio sale adelante si el conocimiento no circula
y queda en la cabeza de las personas?
Inclusive
las mejores empresas para trabajar en el país adoptan
las técnicas más modernas en gestión
de personas; sin embargo la relación de confianza entre
los funcionarios está pasando por un momento delicado.
Como
la realidad está cada vez más compleja y comprende
un gran número de variables que, a su vez, también
están cada vez más intrincadas, el conocimiento
generado en el día a día es estratégico
para cualquier carrera o empresa. Toda la información
necesita ser procesada en tiempo real. Hay poca acción
manual, el conocimiento es generado allí, en el momento
en que las cosas están sucediendo.
Cada
momento de la historia en la gestión de personas tiene
su contradicción.
Hay
un modelo instituido en las empresas que es contradictorio:
competencia/confianza.
A
medida que usted exacerba la primera, la otra disminuye, y
viceversa. Empresas que estimulan la competencia sin considerar
el relacionamiento entre las personas están pensando
en el corto plazo y no la consideran como un valor importante.
Para garantizar su existencia, las organizaciones necesitan
gerenciar estos dos factores. Un sistema basado en dividir
para gobernar va a entrar en colapso o, entonces, vivir en
crisis permanente. Los profesionales se transforman en enemigos,
y el derrotarse unos a otros pasa a ser su misión.
Con eso, no es siempre el mercado el que sofoca a la empresa.
Esta se suicida porque el problema es interno.
Por
otro lado, empresas en que las personas son poco competitivas
tampoco están en mejor situación, porque la
tendencia es que todos comiencen a trabajar en una zona de
confort.
¿Como
un gerente consigue que su equipo sea competitivo sin dejar
el ambiente insoportable?
Solo
hay una forma: determinando cómo va a ser la competencia
en el equipo. El punto clave suele ser el sistema de gestión
de carrera, que necesita ser muy bien planificado. Promociones
coherentes pueden no resolver totalmente el problema de la
confianza, pero ciertamente van a dejar a las personas más
tranquilas.
Para
ser ascendido, no basta ser recomendado por el jefe. El superior
puede recomendar al funcionario, pero eso es apenas el comienzo.
Partiendo de la indicación, es mejor hacer una análisis
de los antecedentes del profesional en la compañía
para montar una especie de dossier o llamado un “book
de RH”. Dependiendo del cargo, el candidato todavía
pasaría por una entrevista con un comité, que
incluye gerentes y otros altos cargos. La idea es balancear
competencia y confianza entre sus funcionarios, por ser una
cuestión de sobrevivencia.
Algunas
empresas usan técnicas como el Balance Scorecard, que
puede ayudar a la empresa a diseñar su mapa estratégico
en la medida que sea bien comunicado al equipo y que se sientan
parte del equipo. De no ser así puede traer serios
problemas.
Otra
técnica más antigua es la evaluación
360º, que constituye un contrapunto cualitativo de las
metas, que llevan en cuenta el aspecto cuantitativo del desempeño.
Cuando
una empresa busca gente capaz de trabajar en equipo, en el
fondo está atenta a otra habilidad: la disponibilidad
que una persona tiene de dividir lo que sabe con los otros,
una especie de generosidad profesional.
Recomendaciones
para mantener la sana competitividad
-
Proveer el mayor número de informaciones posible
para alinear al equipo con las metas de la empresa.
- Dejar
en claro los papeles de cada uno.
- Valorizar
el trabajo en equipo.
- Tener
capacidad para visualizar, desarrollar y cerrar negocios.
- Enfoque
en resultados sin perder la orientación a resultados.
- Cuidar
el relacionamiento con las personas.
- Conversar
siempre con las personas para sentir y “medir”
el clima.
- Tener
en mente el principio de equidad: no tratar a las personas
igual, pero sí de manera justa.
- Compartir
lo que usted sabe.
- Colocar
los objetivos de la empresa por encima de los suyos.
- Creer
que usted mismo es su mayor rival. Trabaje para superarse.
- Tener
paciencia.
Para
ser competitivo no basta saber si la competencia interna es
grande o si la empresa hace parte de ésta; pero necesita
descubrir si a usted le gusta ese juego. Solo sobreviven en
esos ambientes profesionales a quienes les gustan los riesgos.
Trabaje
duro y, principalmente, comparta lo que sabe; el éxito
será la consecuencia. Esa es la base de un tipo de
competencia apoyada en la colaboración. |