En
ocasiones me llamó la atención que muchas personas
que conozco repiten ciclos de su historia una y otra vez.
Seguramente si ustedes se hacen la misma pregunta conocerán
casos similares: quien comienza un estudio que termina por
no gustarle, lo abandona y pasado un tiempo inicia otro con
el que vuelve a pasar lo mismo; aquella mujer que forma pareja
con un hombre que resulta ser algo totalmente distinto a lo
que esperaba y se separa porque las cosas no funcionan, pero
luego de un tiempo vuelve a estar en pareja y se repite el
mismo patrón. Estos son sólo algunos ejemplos,
sucede en lo profesional, con amistades, familiares y ahí
es donde escuchamos la historia acompañada por la frase
“¡qué mala suerte que tiene, siempre le
pasa lo mismo!”.
Deberíamos
comenzar por analizar si realmente estamos hablando de suerte.
Personalmente creo que es muy triste pensar que las cosas
suceden porque sí, por una cuestión aleatoria,
por azar, por buena o mala suerte. Viéndolo desde este
enfoque, entonces, estaríamos afirmando que no somos
artífices de nuestro propio destino, no somos hacedores
de nuestra vida… ¡precisamente todo lo contrario!
Somos los únicos que tenemos en nuestro poder la varita
mágica que nos permite hacer de nuestro destino lo
que nosotros deseemos. ¿Que influyen factores externos
a nosotros? ¡Obviamente! Aunque también en esos
casos está en cada uno de nosotros la actitud que tengamos
ante esos sucesos. Es más fácil para algunos
creer que la vida transcurre y ellos son meros espectadores,
que no tienen posibilidad de cambiar el curso sino aceptar
lo que el destino les presenta.
Así
como tenemos la posibilidad de ser exitosos, también
podemos boicotearnos y lograr que nada de lo que emprendamos
salga bien. En ocasiones tenemos creencias muy arraigadas
que hacen que actuemos de una forma totalmente contraria a
lo que creemos desear; que las mismas historias se repitan
en una recurrencia cíclica. ¿Será porque
nosotros mismos las buscamos? Si terminamos siempre siendo
decepcionados por la misma clase de personas, ¿será
porque inconscientemente nos acercamos adrede a ese tipo de
gente?
Si
ahondamos un poquito en el tema, nos sorprenderá descubrir
cuántas cosas que nos pasan que no son del todo agradables
las buscamos nosotros mismos.
Como
se dice muchas veces, la vida es un lienzo en blanco y tenemos
en nuestras manos la posibilidad de realizar la más
bella obra de arte, sólo depende de nosotros tomar
las riendas de nuestro destino.
La
programación neurolingüística nos ofrece
muchas herramientas que nos allanan el camino para comenzar
hoy mismo con un cambio radical, viviendo a pleno ni más
ni menos que logrando nuestras metas, siendo exitosos. Se
trata solamente de una toma de conciencia, de aceptar el rol
protagónico que nos ofrece nuestra vida y comenzar
a actuar. De atreverse al cambio.
|