Lo
que sigue es el contenido de una serie de e-mails intercambiados
en primer lugar entre una lectora de un artículo
publicado en las páginas de Ser Humano
y Trabajo y el autor del mismo. El Editor
de Ser Humano y Trabajo se involucró después
que el autor le compartiera el intercambio epistolar,
y solicitó a la primera su autorización
para publicar ambas (su e-mail y la respuesta del autor).
La
riqueza del intercambio hace imperiosa su reproducción,
incluyendo el e-mail original y otro del autor del artículo
en cuestión, ambos dirigidos al Editor de Ser
Humano y Trabajo.
El
mensaje de la Lectora
Estuve
leyendo su página en Internet acerca de la motivación
al personal, pero eso es algo muy difícil que
no se puede llevar a la vida real. Me atrevo a esto
debido a que trabajo en una empresa transnacional que
comenzó con personal que no tiene ningún
tipo de escolaridad. Para esto ya tienen 15 años
al frente de varias gerencias y no aceptan ningún
tipo de cambio, ya que han realizado todas las actividades
de forma muy lineal.
El
trato con su personal no es muy bueno, lo que está
ocasionando pérdidas muy considerables para la
empresa, en cuanto a dinero y personal.
Si
usted tuviera estrategias para comenzar a sensibilizar
a la gente de administración sobre lo importante
que es tener al personal motivado y los grandes beneficios
que traería en la empresa, por favor le pido
me los haga llegar.
Atentamente
(Nombre y Apellido de la Lectora)
LA
RESPUESTA DEL AUTOR
Me
dio mucho gusto recibir su e-mail, y además me
dio mucho que pensar. No sé cuál de mis
artículos publicados en Ser Humano y Trabajo
leyó usted sobre motivación, pero casi
no toco el tema directamente porque me parece que la
palabra “motivación” en sí
es sólo un membrete. Aplicada en al ámbito
laboral, muchas veces es sinónimo de “manipulación.”
Considero
que para motivar a la gente es necesario preguntarles
cuáles factores o elementos son motivantes para
ellos y, partiendo de allí, diseñar un
programa de motivación tomando en cuenta sus
sugerencias y participación.
Me
llama la atención también lo que menciona
sobre el inicio de la empresa donde usted labora –que
comenzó con personal que no tiene ningún
tipo de escolaridad. Quiero compartir con usted que
los títulos académicos sólo avalan
un programa de estudios y materias aprobadas, esto es,
un conocimiento teórico de un área profesional
específica. Muchas veces me ha tocado comprobar
que no necesariamente quienes ostentan varios títulos
universitarios tienen la mejor educación. El
conocimiento no es garantía de que vamos a actuar
de acuerdo a lo que sabemos. Hay quienes usan este conocimiento
para abusar y explotar a los más desprotegidos.
Noto
cierta preocupación también por la situación
laboral de su empresa, y comparto esta preocupación
yo mismo. Y permítame decirle que las cosas difíciles
no significan irrealizables. Afortunadamente, estamos
regresando al humanismo y, en el ámbito laboral,
esto significa más participación de los
empleados en la toma de decisiones que directamente
los afectan. Los estilos administrativos están
siendo forzados a adaptarse a la globalización
y los cambios inestables que nos afectan a todos. La
mentalidad gerencial no tiene opciones: o cambian su
forma de pensar y de conducir los sistemas administrativos
actuales a favor de otros más participativos,
o las empresas desaparecen. Simplemente no hay alternativas.
Como
usted misma menciona, o los directivos mejoran el trato
con sus empleados, o se siguen incrementando los costos
en cuestión de rotación, ausentismo, accidentes,
calidad y producción. La decisión es de
ellos. Por lo general, las situaciones que podemos observar
en los niveles organizacionales inferiores, son un reflejo
de lo que hay en los superiores.
En
lo particular, sobre estrategias de sensibilización,
he desarrollado un Taller de Sensibilización
para directivos, pero la cultura gerencial actual está
muy cerrada y es demasiado insegura. Los modelos administrativos
nos vienen de Estados Unidos y hacemos copias malas
de ellos al aplicarlas en empresas latinoamericanas
que son culturalmente diferentes. Estos modelos gerenciales
extranjeros, además de basarse en el individualismo,
en la autosuficiencia, el autoritarismo, la constancia,
el orgullo propio, y en la arrogancia de la tecnología,
también cuentan con altas dosis de intransigencia
y egocentrismo.
Afortunadamente,
México y Brasil ya han empezado a desarrollar
sus propios estilos administrativos más participativos
y flexibles, aunque aún parchados y en pañales.
Quiero
también compartir con usted que desde 1993, cuando
finalicé mi Maestría en Desarrollo Organizacional,
mis prácticas en el campo del D.O. han cambiado
por completo. En primer lugar, descubrí que el
factor clave del desarrollo organizacional es el desarrollo
humano. Una intervención de D.O. puede ser sólo
un capricho gerencial de mejoramiento aparente para
satisfacer el ego y halagar la vanidad de un ejecutivo
arrogante e inseguro. Generalmente estas intervenciones
fracasan porque carecen de la participación de
los empleados.
En
segundo lugar, las empresas están integradas
por personas, y cada uno de nosotros cargamos con nuestros
problemas, satisfacciones, alegrías, traumas
y complejos a todas partes. Y los centros laborales
están llenos de personas en diversos niveles
con diferentes características y necesidades
económicas, espirituales, morales, culturales,
sociales, y psicológicas. Para mejorar las organizaciones,
es requisito primordial mejorar a las personas.
Con
tristeza he notado que los estilos inadecuados y deficientes
de muchos gerentes están íntima y directamente
relacionados con su personalidad, esto es, con sus inseguridades,
sus temores, sus traumas y sus defectos de carácter.
No es en sí el sistema o la forma de administrar
que emplean lo que impide mejores resultados, sino la
forma en que su propia personalidad influye en su estilo
administrativo. Y es dramático, aunque común,
ver a empresas deterioradas en su clima laboral debido
a un gerente con una personalidad traumada.
El
único lenguaje que los gerentes y administradores
actualmente entienden, y al que escuchan, es el de los
números. La aplicación de Kaizen en la
administración de la organización es la
única que conozco que puede dar resultados. Si
usted demuestra que el trabajo en equipo y reconocido
puede ahorrarle a la empresa una suma significativa
de dinero, la gerencia puede empezar a escucharla.
Lamentablemente,
el cambio en los paradigmas administrativos no va a
ser rápido, tal vez se lleve 20 ó 30 años,
pero no se desaliente, por favor. Esa es nuestra cruzada,
y día tras día habemos gente más
convencida de que es necesario continuar esforzándonos
y luchar por una verdadera democracia laboral y por
centros de trabajo más justos y participativos.
Espero
haber respondido a sus inquietudes, y muchas gracias
por su mail.
Sinceramente,
Marco A. Franco, M.D.O.
E-mail
de la Lectora al
Editor de Ser Humano y Trabajo
Estimado
señor:
Me
da gusto ver que en realidad sí hay interés
por sacar adelante a las empresas, dejar de ser lineales
en las decisiones que hasta ahora se venían tomando
y, además, comenzar a tomar más en cuenta
a las personas. Hacer ver a los administradores y empresarios
la importancia de trabajar como un equipo mediante la
opinión de cada individuo que colabore dentro
de la misma empresa.
Para
mí sería muy enriquecedor conocer la opinión
de las personas que, como yo, estamos interesadas en
cambiar esta perspectiva empresarial. Claro que tiene
mi autorización para publicar este artículo.
Sólo le pido que por el momento sí se
mantenga anónimo, no quisiera ver derrumbados
los planes y progresos que he tenido dentro de la empresa
en que hasta ahora estoy trabajando. Creo que si más
adelante se diera la oportunidad de llevar los progresos
que se han tenido en la empresa, con mucho gusto dejaría
que se publicaran todos los adelantos. Pero por ahora
sí le ruego que sea discreto.
Por
otro lado, me parece que es muy interesante lo que realizan.
Hasta ahora, yo jamás hubiera imaginado que profesionales
con un mismo interés pudieran publicar artículos
y que en otros lugares, como en México, pudiéramos
retomarlos y comenzar a aplicarlos a nuestra vida diaria
y a nuestro trabajo.
Me
fue grato leer el artículo sobre motivación
que vi en la página, así como el encontrar
a una persona con mi misma preocupación.
Me
despido de usted muy atentamente.
(Nombre de la Lectora)
E-mail
del Autor al Editor de Ser Humano y Trabajo
Esteban,
comparto tu entusiasmo y la idea de publicar la carta
de (Nombre de la Lectora) en Ser Humano y Trabajo, ya
que es de sumo interés para los lectores que
compartimos esta preocupación por centros
de trabajo más dignos y justos.
Estoy
totalmente de acuerdo contigo y celebro tu idea de abrir
las páginas de Ser Humano y Trabajo a nuevas
ideas y debates como el planteado por (Nombre de la
Lectora). Además de proponer desde este site
nuevas alternativas y enfoques administrativos.
¿Te
imaginas la gran importancia y trascendencia que tendría
en toda Latinoamérica el hacer nuevas propuestas,
teorías y modelos para mejorar los centros de
trabajo –lanzadas desde aquí– y luego
reformuladas y retomadas por otros más adelante? ¡No
puedo imaginarme la magnitud del impacto!
En
lo que a mí respecta, no tengo ningún
inconveniente en que publiques mi respuesta a (Nombre
de la Lectora) y considero que tú, como editor
y creador de Ser Humano y Trabajo, eres el más
indicado para ponerte en contacto con ella y proponerle
la publicación de su mail.
Considero
también que es mejor usar los nombres reales
porque el anonimato podría restarle veracidad
o impacto a las ideas e inquietudes, siempre y cuando
no perjudique a (Nombre de la Lectora) en su trabajo.
También creo que es necesario especificar su
país de origen.
De
antemano te agradezco tu apoyo y apertura en tu site,
y cuenta conmigo en este proyecto. Me despido reiterándote
mi amistad desde este rincón de México,
Sinceramente,
Marco Franco
|