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Al
abordar esta pregunta nos damos cuenta de que podemos
subpreguntar, e indagar un poco más, cuestionando
primero “si está o no el mundo en crisis”.
También nos damos cuenta de que cuando preguntamos,
lo hacemos desde cierta intención o desde determinados
supuestos, es decir, cuando pregunto si estamos o no
en crisis, estoy asumiendo que existe dicha posibilidad,
o por lo menos que se está hablando de este asunto.
También puedo apuntar a la segunda parte de la
pregunta del título, “estamos en estado
de interpretado”. Desde esta pregunta debo asumir
que al enfocarme en ella asumo que existe la posibilidad
de estarlo, aunque aún no haya explicitado qué
es. Pero esto lo dejaré para el final.
Cuando
decimos crisis, estamos hablando desde el observador
que somos. Crisis es una forma particular de mirar el
mundo, es un juicio que hacemos desde nuestro propio
marco de referencia. Pero claro, alguien puede decir:
“la crisis está, es real, todo el mundo
la ve, se habla de la crisis económica”,
otro quizás agregue: “la crisis se evidencia
en la suba y baja de la bolsa, los índices explicitan
dicha crisis”.
En
primer término, recordemos: crisis es un juicio
que hace un determinado observador. De hecho, cuando
revisamos la etimología de la palabra crisis,
confirma esta mirada lingüística. En griego,
el idioma del cual deriva esta palabra, significa entre
otras definiciones: juicio. Me gustaría evidenciar
esto citando a Sófocles en Edipo Rey. Dice: “que
un adivino verdadero obtenga mayor éxito que
yo, no es un juicio (=krisis) valido”.
Y también a Hipócrates, en Aforismos:
“corta es la vida, el camino largo, la ocasión
fugaz, falaces las experiencias, el juicio (=krisis)
difícil”.
Una
vez demostrado esto, cabe recalcar que el hecho de que
un juicio lo haga todo el mundo no significa que dicho
juicio describa una realidad, algo independiente del
observador que somos. Cuando muchos emiten el mismo
juicio, lo único que tenemos es un juicio compartido,
pero no una verdad. En otras palabras, cuando un observador
emite un juicio, en vez de describir una determinada
realidad independiente de él, adscribe con dicha
opinión, su forma de ver la vida y el mundo.
Cuando digo adscribir digo proyectar desde mi subjetividad.
Eso hacen los juicios, no nos hablan de la realidad,
de lo que pasa allí fuera, sino que hablan de
lo que nos pasa a nosotros.
Por
otro lado los juicios tiene la característica
de ser contagiosos. Cuando un ente al que le atribuimos
autoridad (presidente, noticiero, diarios) emite un
juicio, puede que tomemos ese juicio como válido,
y en tanto tal, modifica nuestra forma de ver nuestro
mundo y nuestra vida. Luego de esto, nos damos cuenta
de que la suba y baja de la bolsa es la suba y baja
de los juicios que hacemos y de las expectativas que
proyectamos sobre el futuro económico.
Resumo:
un juicio es una interpretación,
una forma de ver la vida y el mundo, es proyectar nuestro
ser y adscribir desde la subjetividad ciertos atributos
a la realidad.
Esto
nos lleva al análisis de la segunda parte de
la pregunta: ¿estamos en crisis o estamos
en estado de interpretado? ¿De
qué hablo cuando hablo de “estado de interpretado”?
En principio, debo aclarar que este es un estado que
el filósofo Martin Heidegger les atribuye a los
“existenciarios” (características)
del “ser ahí” (dasein) inaunténtico.
Reformulo:
el “estado de interpretado” podemos explicarlo
como una característica de los seres humanos
que viven en la inautenticidad. Heidegger dice que el
ser humano es arrojado a un mundo que lo antecede. A
esto lo denomina “estado de-yecto”. Somos
arrojados a un mundo, a un lenguaje, y a una temporalidad.
Esto
nos arroja al mundo del “se” o del “hay”:
esta ropa es lo que “se” usa o “hay”
que usar; este diario es el que “se” lee
o “hay” que leer; esta es la música
que “se” oye en el verano o “hay”
que escuchar. Ahora pregunto: ¿de qué
“se” habla? Cuando usted ofrece un servicio,
o piensa en hacer una inversión, ¿qué
es lo que “se” piensa o “hay”
que tener en cuenta?, ¿qué es lo que “se”
escucha en la radio o “se” lee en el diario,
o “se” ve en la televisión? Sí
“se” habla de la crisis, “se”
lee crisis, “se” oye crisis. Como esto es
lo que “se” lee, ve y oye, nosotros empezamos
a vivir en el mundo del “se”.
Otros
hicieron el juicio de crisis, y nosotros ahora vemos
el mundo de la crisis. Otros interpretaron el mundo
y nosotros lo interpretamos como “se” interpreta
y “hay” que interpretarlo. Nos estamos convirtiendo
en seres interpretados. Nosotros no interpretamos, otros
interpretan por nosotros. Nosotros no hablamos, somos
hablados por otros. No generamos nuestros propios juicios
apropiándonos de ellos, hacemos los juicios que
“se” hacen, porque no sea cosa que si yo
digo algo diferente se me tilde de “loco”
o “inadaptado”. Esto es estar en “estado
de interpretado”: ver lo que otros dicen que tenemos
que ver para ser lo que otros quieren que seamos; vivimos
la vida que otros quieren que vivamos. Y todo esto sin
darnos ni cuenta. En definitiva, estar en estado de
interpretado es la falta de poder que genera una vida
inauténtica.
Las
preguntas que surgen son: ¿qué juicios
válidos puedo generar que posibiliten un aumento
en mi capacidad de acción?; ¿de qué
forma puedo romper las ataduras del “estado de
interpretado”?; ¿cómo voy a cuestionar
de ahora en más los que “se” dice,
ve, y oye?
Cuando
logre romper con las cadenas del “se” y
deje de vivir bajo los “hay”, es decir,
cuando logre apropiarse de sus juicios y vivir de acuerdo
con ellos, su vida por fin será suya, dejará
de vivir en estado de-yecto para hacer de su vida su
“pro-yecto”, y experimentará por
sobre todo el poder de una vida auténtica.
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