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¡Aplique
la creatividad no sólo en publicidad, sino en todos
los componentes, recursos y variables del marketing!
La gestión comercial constituye en el fondo un proceso
continuo de solución de problemas, toma de decisiones,
elaboración de estrategias, mejoramiento de procesos,
etc. Toda organización está sujeta a una serie
de presiones que la obligan a reaccionar y responder a las
nuevas circunstancias en mercados tan dinámicos como
los actuales, en épocas de incertidumbre y globalización.
Muchas
organizaciones optan por las vías rutinarias, es decir,
reaccionar como siempre lo han hecho, particularmente de acuerdo
a la experiencia, respondiendo equivocadamente a situaciones
actuales con soluciones que resultaron en el pasado.
Las
compañías de mayor éxito son aquellas
que parten de un real conocimiento de las condiciones actuales
del entorno, mercado, clientes, competencia y la propia organización.
Esto les permite ser creativas e innovadoras para satisfacer
en mejor forma las verdaderas necesidades y expectativas de
sus clientes, al proporcionarles una oferta mejor que la competencia.
La experiencia es valiosa y necesaria, pero debe utilizarse
como punto de partida para desarrollar la creatividad.
La
empresa que no sea capaz de cambiar, de modificarse a sí
misma para adaptarse a las nuevas circunstancias presentes
y futuras, corre el riesgo de estancarse o desaparecer. Para
evitarlo y por el contrario, crecer, se requiere de la capacidad
de generar cosas diferentes y originales, es decir de la creatividad,
no sólo para solucionar problemas o aspectos que afecten
negativamente la compañía, sino para indagar
sobre nuevos enfoques de gestión que permitan buscar,
construir o aprovechar oportunidades para sobrevivir y progresar.
Pero
mechas veces se piensa que la creatividad es patrimonio de
las comunicaciones en general, o la publicidad en particular.
Sin embargo, es algo que puede y debe ser aplicado en todas
las actividades, tareas y funciones de la administración
y el marketing, que es lo que nos preocupa en esta oportunidad.
Por ejemplo, incrementar el servicio ofrecido a los clientes,
lanzar nuevos productos, mejorar sistemas o procesos de trabajo,
buscar formas de incrementar las ventas, hacer cambios en
la logística, etc.
Pero
para que esa creatividad sea realmente algo positivo que contribuya
al logro de los objetivos corporativos, debe partir de y basarse
en un entendimiento y conocimiento del entorno, el mercado,
los clientes y la propia organización. Por ello, la
primera fase en cualquier proceso de creatividad e innovación,
parte del análisis de la situación o problema
que se desea cambiar, o sea poseer el conocimiento que nos
permita establecer las verdaderas características,
trascendencia, impacto, prioridad y aspectos más importantes
del asunto en cuestión.
Normalmente
están ocurriendo una serie de eventos (hechos y situaciones),
que se pueden expresar en datos que toman la forma de registros,
que no tienen significado per se. Al ser procesados (ordenados,
analizados e interpretados) y cotejados, en un formato más
amigable para el usuario, se transforman en información,
que al ser estudiada se vuelve conocimiento o “inteligencia”,
que es el sentido e interpretación que le damos a esa
información.
Y
es precisamente ese conocimiento la base e insumo clave para
hacer estrategias de marketing efectivas. Con eso evitamos
basarnos sólo en la experiencia o la intuición,
para partir de componentes relevantes, reales, objetivos,
precisos y dinámicos. Esa es la clave de un marketing
adecuado que parte de diagnósticos de recursos, capacidades,
fortalezas, debilidades, amenaza y oportunidades.
Sobre
esos conocimientos se aplica la creatividad, que nos lleva
a desarrollar nuevas ideas de marcas, mensajes, medios y estrategias
novedosas de precio, distribución, producto y comunicaciones,
además de facilitar la toma de decisiones, la búsqueda
de nuevas oportunidades y la redefinición y solución
de problemas.
A
veces surgen confusiones con algunos conceptos que se suelen
manejar con otro sentido, tales como Bases de Datos (DB: Data
Base), que en realidad pueden ser consideradas como información
e incluso, en algunos casos, conocimiento, ya que el objetivo
de éstas es almacenar grandes cantidades de datos organizados
siguiendo un determinado esquema o modelo, que facilite su
almacenamiento, recuperación y modificación.
También se habla de Data Warehouse (almacén
de datos), Data Mart (orientada a un tema específico),
Data Mining (análisis de información) y de Fullfilment
(para estrategias de fidelización).
Pero,
¿cómo buscan, capturan, obtienen y analizan
las empresas esa información para lograr el conocimiento
o la inteligencia? Normalmente provienen de dos fuentes: los
llamados Sistemas de Información y la Investigación
de Mercados.
Los
Sistemas de Información son una estructura para reunir
y manejar información de fuentes internas y externas
a una organización. Puede ser conceptualizado como
una estructura continua e interactuante de personas, equipos
y procedimientos, diseñados para reunir, seleccionar,
evaluar y distribuir información pertinente, oportuna
y exacta, para ser utilizada por los encargados de tomar decisiones
con el fin de mejorar la planeación, ejecución
y control del mercadeo.
Al
examen de la parte exterior se denomina “Sistema de
Inteligencia”, siendo el conjunto de fuentes y procedimientos
por medio de los cuales se obtiene información diaria
sobre lo que sucede en el medio ambiente externo. Ello contempla,
entre otras cosas, un monitoreo sistemático del macro
y micro entorno, estudios del mercado (tamaño, tendencias,
comportamiento, actores), análisis de la competencia
directa e indirecta, benchmarking, etc.
La
parte interna proviene de los mismos registros de la firma,
pero organizados y estructurados de tal forma que realmente
sean útiles, fáciles de compilar, utilizar,
y oportunos para suministrar a tiempo la información
requerida. Es definir los informes pertinentes necesarios,
las responsabilidades, su presentación, periocidad,
divulgación y utilización, de tal forma que
realmente contribuyan a la toma de decisiones y la elaboración
de estrategias, de acuerdo a las necesidades de las personas
que lo requieren.
Un
Sistema de Información, que contempla la parte externa
(inteligencia) e interna, debe facilitar el conocimiento.
Por eso no se trata sólo de un análisis de su
desempeño a través del tiempo, mirando su comportamiento
con datos históricos y, a veces, comparándose
con el mercado y la competencia, lo que permite hacer una
interesante medición de los resultados obtenidos, ya
que el centrar la evaluación sólo en datos históricos
del pasado, puede implicar algunos peligros, tales como:
–
Pérdida de la percepción de las potencialidades
de la organización, es decir que los ejecutivos no
siempre consideren las verdaderas capacidades de la empresa.
En otras palabras, son incapaces de responder a preguntas
como: estamos vendiendo más, pero ¿podríamos
estar vendiendo todavía más?, ¿podríamos
estar generando más beneficios?, ¿podríamos
entrar o lograr mayor participación en nuevos mercados
o segmentos?
–
Y pérdida de la visión del futuro: al centrase
fundamentalmente en el pasado, se corre el riesgo de no considerar
cómo deberá ser la situación de la empresa
en el futuro, o sea, ¿cuál prevemos que será
la situación en uno, dos o tres años? Eso implica
que a menudo no son capaces de preparar a la empresa para
afrontar el desarrollo natural de los acontecimientos internos
y externos; en otros términos, se carece de planeación
para construir el futuro deseado.
Para
que la dirección de la empresa pueda controlar sobre
la marcha su comportamiento, operaciones y tendencias, necesita
más bien de un sistema que le facilite –de forma
continua– información sobre lo que está
sucediendo y no sólo sobre lo que ha sucedido, para
que los ejecutivos de marketing puedan analizar y proponer
nuevas estrategias, no sólo para aprovechar oportunidades
que brinda el mercado, sino también para construirlas.
Vale decir, aplicar la creatividad a partir de conocimientos
reales, objetivos y actuales.
Pero
estos sistemas internos o externos de información a
veces no facilitan todos los elementos necesarios para construir
un conocimiento cabal, lo cual a menudo requiere de estudios
más profundos o puntuales, como la Investigación
de Mercados, que explique el por qué de un comportamiento
o resultado. Estas investigaciones pueden ser definidas como
el diseño, recopilación, análisis e interpretación
de los datos y resultados relacionados con una situación
de mercado específica o con los problemas o situaciones
particulares que enfrente una organización.
MEDIOS |
ALGUNOS
ASPECTOS |
| INFORMES
INTERNOS |
Perfil
de clientes
Comportamiento de compra
Volúmenes y frecuencia de compra |
| SISTEMAS
DE INTELIGENCIA |
Micro
y macro entorno
Mercado total y relevante
Competencia directa e indirecta |
| INVESTIGACIONES
DE MERCADO |
Necesidades
y expectativas
Mercados potenciales
Nuevos desarrollos
Mejoras deseadas
Satisfacción de clientes
Costumbres, hábitos, valores |
Las
diferencias con los Sistemas de Información radican
en que éstos funcionan de manera continua, recaban
y manejan información interna y externa. En cambio
la Investigación de Mercados opera de forma intermitente,
utiliza información externa y cada estudio es una investigación
independiente (aunque se realice periódicamente). Naturalmente,
ambos están orientados a la búsqueda, captura
y análisis de información para el conocimiento
y entendimiento de la situación, plataforma y condición
para desarrollar estrategias creativas de marketing.
Definitivamente,
la información sólo tiene valor en la medida
en que se la utilice, de lo contrario deja de ser el insumo
indispensable para ser otra estadística histórica,
una presentación más de resultados pasados...
que difícilmente pueden ayudar a una evaluación
real o a determinar objetivos, metas o estrategias futuras...
Por
ejemplo, las cifras de ventas, la consecución de clientes
nuevos, la relación entre cotizaciones y pedidos, y
muchos otros datos estadísticos, nos dirán cuál
ha sido el nivel de producción de cada vendedor y lo
que el equipo en su totalidad ha logrado. Esos datos e información,
sin embargo, no nos dirán por qué falla o tiene
éxito un vendedor determinado. Para eso necesitamos
análisis y estudios que nos lleven a una comprensión
de lo que realmente ocurrió y el por qué sucedió,
para que en virtud de ese conocimiento podamos concebir alternativas
de qué hacer.
A
partir de los conocimientos, comienza la búsqueda de
ideas novedosas, alternativas y oportunidades para productos,
sistemas, métodos, procesos y estrategias para satisfacer
las verdaderas necesidades, deseos y expectativas de los clientes
en mejor forma que los competidores.
Incluso
la publicidad, para no ser solamente atractiva, sino eficaz,
tiene que centrarse en los comportamientos, valores, actitudes,
sentimientos y percepciones de los segmentos a los cuales
se dirige. Mientras más conozcamos esos mercados, más
fácil resulta ser creativo, ya que esa actividad no
es aleatoria, sino sistemática, centrada en un contexto
específico, con objetivos y fines determinados: se
sabe qué reacciones se buscan y sobre qué elementos
actuar para conseguir los niveles de respuesta deseados.
Los
programas y estrategias de marketing que se desarrollen, al
tener un marco de referencia basado en el conocimiento y entendimiento
del mercado, los clientes y la competencia, necesariamente
tienden a ser no sólo realistas, sino más adecuados
y efectivos. Pero incluso para hacer diagnósticos se
requiere de creatividad, ya que no trata sólo una situación
conflictiva, sino del deseo de dar un nuevo enfoque.
Un
error que se comete con mucha frecuencia es pasar directamente
a la búsqueda de soluciones sin antes haber analizado
a fondo la situación o el problema que se pretende
resolver. Como se sabe, un buen conocimiento puede ayudar
mucho, ya que un análisis detallado del problema y
cada una de sus facetas y matices que lo componen y caracterizan,
dan pautas y pistas que conducen a mejores alternativas de
solución.
Creatividad
es generar nuevas posibilidades, solucionar problemas, proponer
cosas distintas y novedosas, pero no en abstracto, sino a
realidades, componentes y situaciones concretas. Por ello
la mayoría de los modelos para fomentar la creatividad
comienzan precisamente con diagnósticos y análisis
sistemáticos de una situación o problema, postulando
que lo primero es, definitivamente, entenderlo y comprenderlo
realmente, y a partir de ello comenzar a buscar ideas y alternativas.
En
marketing esto es válido para todas las estrategias,
programas, políticas, tácticas, procesos, métodos
y sistemas. Muchas empresas han logrados su éxito gracias
a ideas originales en diseño de productos y/o servicios,
distribución, logística, precios, créditos,
empaques, merchandising, planes de fidelización, eventos,
patrocinios, nuevas formas de comunicaciones, entregas, diseño,
tecnología, almacenamiento, incentivos, asistencia
técnica, costos, alianzas, exhibición, segmentación,
promociones, canales, diferenciación, etc.
Sólo
aquellas organizaciones que se esfuercen en lograr información
e inviertan tiempo y recursos en absorberla, analizarla, interpretarla
y aplicarla, para lograr el conocimiento requerido, tendrán
la posibilidad de generar estrategias creativas que las harán
más competitivas para enfrentar adecuadamente las nuevas
circunstancias en épocas de incertidumbre y globalización.
Conocimiento más creatividad es la clave del éxito.
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