El
nuevo siglo trajo consigo infinidad de expectativas, desde
el cambio informático del 2000 hasta imaginar el límite
de los avances tecnológicos y cómo va a ser
el mundo del futuro.
Para
muchos el futuro es ahora.
La
bibliografía del management descubrió que el
siglo 21 resultaba sumamente interesante para abrumar a los
gerentes de empresas, una especie de todoterrenos sobre los
que pareciera que dependerá exclusivamente la supervivencia
de las empresas. Son los gerentes del siglo 21.
Ahora
se dice que hay un nuevo paradigma. Esto supone que todo lo
aprendido perdió vigencia aunque no se sepa muy bien
qué es lo nuevo que hay que aprender.
Entonces
aparecen nuevas (y no tan nuevas) palabras que leemos y escuchamos
a diario: benchmarking, empowerment, downsizing, balanced
scorecard, capital intelectual, ABC costing, espíritu
emprendedor, e-commerce, just in time, kanban, , las siete
“s” de Mckinsey, las 5 “S” del kaizen,
mentoring, outplacement, outsourcing, reingeniería,
trabajo en equipo y otras que hacen parecer que el trabajo
de un gerente es deambular por un laberinto del cual se desconoce
la puerta de salida.
Ah...
y además hacer frente al nuevo fenómeno, la
Generación “Y”.
El
conocimiento de estas herramientas será de gran ayuda
para la gestión de un gerente, y si además...
conoce a su gente, la entiende y la comprende, tendrán
un valor agregado.
La
base fundamental para que una organización funcione
es que sus dirigentes sepan gestionar personas.
¿Qué
es gestionar personas?
Trabajar
con ellas, guiarlas, acompañarlas y, fundamentalmente,
reconocerlas como tales.
Si
bien actualmente existe una nueva tendencia en las relaciones
interpersonales en las organizaciones entre superiores y subalternos,
todavía no se verifica en la práctica lo que
escuchamos y leemos permanentemente: que las personas son
el “recurso” o el “activo” más
importante de la organización.
Hago
mías las palabras de Peter Senge: “Nunca consideré
que el término ‘recursos humanos’ fuese
correcto. No es muy significativo, dado que las personas no
son recursos de la organización, son ‘la’
organización. Por ejemplo, usted no es un ‘recurso’
de su familia, sino un miembro de la misma. Si fuera sólo
un recurso, sus familiares lo verían como una fuente
de dinero o de cualquier otra cosa”.
¿Qué
herramientas que no va a encontrar en ningún programa
de computación necesita un gerente? Herramientas que
va a encontrar sólo en la relación con los demás:
escuchar, interesarse por lo que los otros dicen, confiar
y ser confiable.
Quizás
estas aptitudes sean las más esperadas y más
reconocidas por “su” gente en un gerente de estos
tiempos. Ser escuchado es sentirse reconocido. Confiar y ser
confiable es sentir que se reconocen los valores y las aptitudes.
Nada más que con estas sencillas actitudes es con las
que se consiguen los mejores resultados.
Si
un gerente escucha y confía va a ser escuchado y será
a su vez confiable.
¿Qué
tipo de actitudes de un gerente son síntomas de que
no escucha, no confía, y son generadores de malos climas,
desmotivan a la gente y perturban la gestión?
-
Ignorar los esfuerzos por mejorar.
-
Frente a una equivocación u error, o hasta a veces
sin motivo, avergonzar a otro/otros.
-
Tener el hábito de descalificar las tareas o palabras
de los otros.
-
Utilizar rotulaciones negativas para dirigirse a alguien
o hablando de otro.
-
Promover sanciones injustificadas o severas frente a faltas
leves.
-
Amenazar o ejecutar acciones violentas, sean verbales o
físicas
-
Sobreproteger o excusar más a algunos que a otros.
¿Cuándo
se percibe que un gerente gestiona a “su” gente?
-
Cuando reconoce que se hacen las cosas bien.
-
Cuando da la oportunidad de explicar la conducta propia
o de los otros, tanto en los aciertos como en los errores.
-
Cuando reconoce los esfuerzos por mejorar.
-
Cuando se toma tiempo para enseñar cuando alguien
no sabe.
-
Cuando coordina adecuadamente las diferentes actividades
de su sector o área.
-
Cuando facilita el diálogo y la comunicación
entre toda la gente de su sector y de los otros.
-
Cuando reduce los focos de conflicto, lo que significa tomarlos
a tiempo. (Conviene recordar que los grandes problemas comienzan
siendo pequeños.)
-
Cuando contribuye a la creación de espacios de información,
participación y opinión.
-
Cuando comparte información.
-
Cuando alienta y promueve la formación y el aprendizaje.
-
Cuando interrumpe rápidamente una conducta equivocada,
sea propia o de otro.
-
Cuando da la oportunidad de reparar un error o una equivocación.
-
Cuando es justo al momento de implementar una sanción.
-
Cuando sus consignas resultan claras y da oportunidad de
disipar las dudas y está abierto para escuchar opciones.
La
incoherencia y las promesas incumplidas son una fuente inagotable
de situaciones conflictivas, además de ser un fuerte
factor de desmotivación. Los empleados siempre observan
la conducta de su superior.
La
coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo
que se promete y lo que se cumple, es otra de las cualidades
que más se valoran de un superior.
Finalmente,
un tema que preocupa a muchos gerentes y directivos es “cómo
se mantiene una buena relación sin perder autoridad”.
Muchas veces se confunde aceptación legítima
de la autoridad con acatamiento y obediencia. La autoridad,
cuando está al servicio de las necesidades personales
del gerente (dominar, sentirse poderoso, quedar bien o mostrar
poder frente a otros, como por ejemplo sus superiores) es
acatada y obedecida por temor. En cambio, cuando está
al servicio del desarrollo del grupo y de la tarea, es legitimida
y reconocida genuinamente.
Reconozco
que me es fácil decirlo desde la tranquilidad de la
escritura, que la gestión del día a día
es mucho más complicada, y cuando se trabaja con otras
personas todo se torna muy complejo. Es cierto. ¿Entonces
qué hacemos? Sugiero que vale la pena empezar, es cuestión
de proponérselo, por ahí no todo junto, comenzando
de a poco, de a una cosa por vez, comenzando por lo que a
uno le pueda resultar más sencillo y así se
va a ir desarrollando una verdadera gestión de personas.
Así como dije antes, que los grandes problemas alguna
vez fueron chiquitos, con los cambios sucede algo parecido.
Comencemos por algún lado, después se convertirá
en hábito.
Versión
corregida y mejorada de la exposición presentada en
el Congreso Latinoamericano de Gerentes organizado
por Ser Humano y Trabajo realizado el 29
y 30 de octubre de 2009.
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