El
mundo entero es un escenario,
Y todos los hombres y mujeres, simples actores:
Tienen sus salidas y sus entradas;
Y un solo hombre, en su momento, representa muchos personajes.
William Shakespeare
Cuando
hablamos de roles, esto nos remite inmediatamente a algún
tipo de actuación de la cual somos protagonistas. Esto
es muy claro. Un rol es, en algún sentido, un juego.
Sin
embargo, como estamos hablando del rol como un fenómeno
debemos delimitarlo y definirlo.
Por
ejemplo, hablamos del rol de padre. Cuando hacemos alusión
a éste, damos por sentado de que el mismo es posible
ya que hay otro ser que cumple con el rol de hijo. A su vez
en nuestra mente vinculamos este rol a ciertos actos como
educar, corregir, alentar, nutrir, etc. El hecho de que se
ejecuten estos actos nos da permiso para remitirnos al ejecutante
de dicho rol como actor.
El
rol de padre, a su vez, tiene sentido en un determinado y
especifico entorno social, y bajo ciertas normas de familiaridad.
Por otro lado, hay algunas características de personalidad
que definirán la forma de ejecutar dichos roles.
De
lo expuesto anteriormente como ejemplo, rescatamos lo siguiente:
un rol es un factor emergente que surge como consecuencia
de las funciones de otros miembros, dentro de un determinado
sistema donde dicho rol tiene sentido. Este se evidencia en
los diversos comportamientos que ejecuta un actor y que resultan
en la asunción de dicho rol.
Veamos
cómo los roles pueden estar emergiendo dentro del ámbito
especifico de una empresa u organización.
Como
podemos notar, una empresa es un entorno social, una comunidad
lingüística, un conjunto de conversaciones. Por
ende, sería absolutamente esperable que, como en cualquier
sistema y como consecuencia de la interacción de los
diferentes miembros del mismo, emerjan determinados roles,
juegos psicológicos donde cada actor tenga un papel.
A medida que avancemos y expliquemos los distintos roles que
pueden surgir usted podrá identificar, dentro de su
entorno de trabajo, cuál es el que usted asume y quiénes
asumen los demás.
Roles
paradigmáticos
Denominaremos
roles paradigmáticos al conjunto de papeles que se
actúan en un determinado equipo de trabajo. Estos juegos
prototípicos son: el líder, el chivo emisario,
el portavoz, y el referente negativo. A continuación
explicaremos cada uno de estos:
El
líder: es aquel que dentro de un equipo lleva
las riendas de la responsabilidad. Por lo general este rol
es parte de un estatus establecido por un organigrama jerárquico.
En este rol, el papel que se desempeña es un juego
de poder que es entregado de arriba hacia abajo. La otra variable
puesta en juego es el rol propiamente dicho, es decir, la
faz personal del rol, todo aquello ligado al estilo de cada
uno.
Mientras
el status remite a todo lo que puede esperarse de la posición,
el rol es el modo en que una persona determinada lo encarna.
Por ejemplo: líder autoritario, coaching, democrático,
etc.
Nosotros nos concentraremos en esto último, la forma
personal de encarnar el papel desempeñado, la manera
particular con la cual ejecutamos una serie de actos en un
determinado grupo o entorno.
Portavoz:
como bien lo dice su nombre, es aquel que lleva un determinado
mensaje en nombre de todos. Este mensaje puede ser verbal
o no verbal. Cuando es verbal notaremos que utiliza las formas
plurales y habla en términos colectivos. Habla en nombre
de otros o de todos. Cuando algo no va bien, el portavoz suele
ser un buen crítico de las actitudes del líder.
Puede llegar a enfrentarlo abiertamente en algunos casos.
Ahora bien, cuando este rol se asume de manera no verbal,
el mensaje hay que leerlo en su lenguaje corporal: faltas
reiterativas con o sin justificativo, enfermedades y accidentes
frecuentes, etc.
El
chivo emisario: este nombre es tomado de una
costumbre judía antigua. En el día de expiación
se tomaba un chivo, llamado chivo o cabrito para Azazel, y
se confesaban sobre su cabeza todos los pecados del pueblo.
Luego este era enviado al desierto ya que, según la
costumbre, dicho animal se llevaba todos los pecados del pueblo.
En
el ambiente empresarial el rol de chivo emisario se revela
de una manera muy clara, ya que la mayoría suele hacer
a esta persona el objeto de todo lo malo, lo indeseable del
grupo. Suele ser objeto de diversas burlas y bromas de mal
gusto. Así como también se le suele hacer culpable
cuando algo no sale como se esperaba. Las personas que asumen
este rol suelen ser bastante sufridas, tienen una personalidad
que propicia dicho trato. Suelen absorber todo lo malo que
depositan en él, tan solo para expresarlo en otros
entornos como ser la casa o los amigos. Contrariamente a lo
que se piensa, son los miembros más estables y fuertes
del grupo, y es por esto que pueden mantener este rol sin
quebrarse.
Referente
negativo: también llamado líder
negativo. Este papel emerge como consecuencia de todos los
demás. Es un juego de doble cara, ya que por un lado
desea quedar bien con el líder, pero suele hablar mal
de él a sus espaldas. Esta actitud, junto con su personalidad
carismática, agradable y capacidad de convicción,
hacen que se granjee el favor del grupo y lo adopten como
su líder.
Cada
persona puede asumir más de un rol, y mucho va a depender
de quiénes asuman los demás roles. Al cambiar
una cierta persona la manera de ejecutar un rol, es posible
que los roles se reorganicen haciendo que los miembros del
grupo asuman otros papeles.
Cuando
estos roles se estancan pueden emerger otros factores: un
clima laboral negativo, desmotivación, falta de cumplimiento.
Por lo que debemos preguntarnos: ¿qué juegos
se están jugando que propician el surgimiento de este
particular emergente?
Como
hemos notado, el entorno social influye en el individuo, pero
a su vez el individuo influye en el entorno social.
Por
ende, si usted es un líder, tiene el poder, traducido
en capacidad de accionar para intervenir en su equipo de trabajo
con el objetivo de hacer que los roles jueguen a favor.
Las
preguntas clave que debe hacerse como líder son: ¿qué
estilo de liderazgo estoy asumiendo?, ¿cuál
es el más adecuado para mi equipo de trabajo?
He
aquí algunas sugerencias:
•
Defina quiénes asumen, aparte del líder, los
demás roles paradigmáticos. Una manera en la
que se evidencian dichos roles es en las reuniones de equipo:
¿quién habla más?, ¿quién
hace las bromas y a quién las dirige?, ¿quién
adopta una postura de discordia?, ¿quién se
queda callado?
•
Una vez que detecte al referente negativo, intente utilizar
las habilidades propias de esta persona: carisma, oratoria,
convicción, entusiasmo, etc. Pídale sugerencias.
Algo que puede desbaratar su rol negativo es convertirlo en
un rol positivo; por ejemplo: busque una tarea, asígnele
un pequeño equipo y permítale ser un líder.
Recuérdele que debe rendir cuentas por la responsabilidad
asignada. Si algo sale mal, no lo critique, reconozca su esfuerzo
y busque maneras de aprender junto a el.
•
Cuando detecte al chivo emisario, sencillamente asígnele
un rol como portavoz, es decir: pídale, por ejemplo,
que recabe información sobre cómo mejorar el
rendimiento del equipo. Si hace comentarios negativos, no
los descalifique, sencillamente dígale que se concentre
en los aspectos positivos. Si no los halla, guíelo
con preguntas orientadoras.
•
Cuando detecte al portavoz, puede pedirle que colabore con
el líder circunstancial (el anterior referente negativo),
para buscar maneras distintas de llevar a cabo la tarea.
•
Rote los roles de acuerdo a la tarea y mencione este aspecto
al equipo para no generar malos entendidos.
•
Establezca relaciones personales con cada miembro de su equipo.
•
Y no hable mal de un miembro de su equipo en ausencia de éste,
y tempoco permita que otros lo hagan.
La
forma en que se asumen los roles dentro de un grupo de trabajo
dirá mucho sobre la forma de liderazgo que se ejerce
sobre este. Un equipo sano no es solo aquel que trabaja, sino
aquel que genera como emergente un clima laboral positivo,
armonioso y motivador. Es un juego de roles que bien asumidos
propician un entorno al cual todos quieren pertenecer.
|