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GENERALIDADES
Dado
que todas las empresas están empeñadas en producir
más y mejor en un mundo competitivo y globalizado,
la alta gerencia de las organizaciones tiene que recurrir
a todos los medios disponibles para cumplir con sus objetivos.
Estos medios están referidos a: planeamiento estratégico,
aumento de capital, tecnología de punta, logística
apropiada, políticas de personal, adecuado usos de
los recursos, etc.
Obviamente,
las estrategias sobre dirección y desarrollo del personal
se constituyen como el factor más importante que permitirá
coadyuvar al logro de los objetivos empresariales y al desarrollo
personal de los trabajadores. Dentro de este campo, existen
complejos procesos que intervienen, tales como:
- Capacitación
- Remuneraciones
- Condiciones
de trabajo
- Motivación
- Clima
organizacional
- Relaciones
humanas
- Políticas
de contratación
- Seguridad
- Liderazgo
- Sistemas
de recompensa, etc.
En
dicho contexto, la motivación del personal se constituye
en un medio importante para apuntalar el desarrollo personal
de los trabajadores y, por ende, mejorar la productividad
en la empresa.
Es
muy común oír decir en las organizaciones: "hay
que motivar a nuestro personal para que trabajen más
y produzcan mejor". Todos los administradores enfrentan
un reto enorme: motivar a los trabajadores para que produzcan
los resultados deseados, con eficacia, calidad e innovación,
así como con satisfacción y compromiso. Pero,
¿qué hacer para lograrlo? Ese es el dilema que
hay que resolver en las próximas páginas.
Para
mantener tal grado de compromiso y esfuerzo, las organizaciones
tienen que valorar adecuadamente la cooperación de
sus miembros, estableciendo mecanismos que permitan disponer
de una fuerza de trabajo suficientemente motivada para un
desempeño eficiente y eficaz, que conduzca al
logro de los objetivos y las metas de la organización
y al mismo tiempo se logre satisfacer las expectativas y aspiraciones
de sus integrantes. Tales premisas conducen automáticamente
a enfocar inevitablemente el tema de la motivación
como uno de los elementos importantes para generar, mantener,
modificar o cambiar las actitudes y comportamientos en la
dirección deseada.
CONCEPTO
DE MOTIVACION
La
motivación está constituida por todos los factores
capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia
un objetivo. En el ejemplo del hambre, evidentemente
tenemos una motivación, puesto que éste provoca
la conducta que consiste en ir a buscar alimento y, además,
la mantiene; es decir, entre más hambre tengamos, más
directamente nos encaminaremos al satisfactor adecuado. Si
tenemos hambre vamos al alimento; es decir, la motivación
nos dirige para satisfacer la necesidad.
La
motivación también es considerada como el impulso
que conduce a una persona a elegir y realizar una acción
entre aquellas alternativas que se presentan en una determinada
situación. En efecto, la motivación está
relacionada con el impulso, porque éste provee eficacia
al esfuerzo colectivo orientado a conseguir los objetivos
de la empresa, por ejemplo, y empuja al individuo a la búsqueda
continua de mejores situaciones a fin de realizarse profesional
y personalmente, integrándolo así en la comunidad
donde su acción cobra significado.
La
motivación es a la vez objetivo y acción. Sentirse
motivado significa identificarse con el fin y, por el contrario,
sentirse desmotivado representa la pérdida de interés
y de significado del objetivo o, lo que es lo mismo, la imposibilidad
de conseguirlo.
El
impulso más intenso es la supervivencia en estado puro
cuando se lucha por la vida, seguido por las motivaciones
que derivan de la satisfacción de las necesidades primarias
y secundarias (hambre, sed, abrigo, sexo, seguridad, protección.
etc.).
La
motivación es resultado de la interacción del
individuo con la situación. De manera que al analizar
el concepto de motivación, se tiene que tener en cuenta
que su nivel varía, tanto entre individuos como dentro
de los mismos individuos en momentos diferentes.
MOTIVACIÓN
Y CONDUCTA
Con
el objeto de explicar la relación motivación-conducta,
es importante partir de algunas posiciones teóricas
que presuponen la existencia de ciertas leyes o principios
basados en la acumulación de observaciones empíricas.
Según Chiavenato, existen tres premisas que explican
la naturaleza de la conducta humana. Estas son:
a)
El comportamiento es causado. Es decir, existe una
causa interna o externa que origina el comportamiento humano,
producto de la influencia de la herencia y del medio ambiente.
b)
El comportamiento es motivado. Los impulsos, deseos,
necesidades o tendencias, son los motivos del comportamiento.
c)
El comportamiento está orientado hacia objetivos.
Existe una finalidad en todo comportamiento humano, dado que
hay una causa que lo genera. La conducta siempre está
dirigida hacia algún objetivo.
EL
CICLO MOTIVACIONAL
Si
enfocamos la motivación como un proceso para satisfacer
necesidades, surge lo que se denomina el ciclo motivacional,
cuyas etapas son las siguientes:
a)
Homeostasis. Es decir, en cierto momento el organismo
humano permanece en estado de equilibrio.
b)
Estímulo. Es cuando aparece un estímulo
y genera una necesidad.
c)
Necesidad. Esta necesidad (insatisfecha aún),
provoca un estado de tensión.
d)
Estado de tensión. La tensión produce
un impulso que da lugar a un comportamiento o acción.
e)
Comportamiento. El comportamiento, al activarse,
se dirige a satisfacer dicha necesidad. Alcanza el objetivo
satisfactoriamente.
f)
Satisfacción. Si se satisface la necesidad,
el organismo retorna a su estado de equilibrio, hasta que
otro estimulo se presente. Toda satisfacción es básicamente
una liberación de tensión que permite el retorno
al equilibrio homeostático anterior.
El
ser humano se encuentra inmerso en un medio circundante que
impone ciertas restricciones o ciertos estímulos que
influyen decididamente en la conducta humana. Es indudable
también que el organismo tiene una serie de necesidades
que van a condicionar una parte el comportamiento humano.
Así, por ejemplo, cuando tenemos hambre nos dirigimos
hacia el alimento. Allí tenemos una conducta. Cuando
tenemos hambre, en nuestro organismo se ha roto un equilibrio;
existe, por tanto, un desequilibrio que buscamos remediar;
entonces el organismo actúa en busca de su estado hemostático.
El estado "ideal" sería el de tener el estómago
lleno; pero cuando este equilibrio se rompe, inmediatamente
nuestros receptores comunican al sistema nervioso central
que el estómago está vacío y que urge
volver a llenarlo para mantener la vida. Entonces ese equilibrio,
ese estado hemostático, se rompe y el organismo busca
restaurarlo nuevamente. Sin embargo, recuérdese que
la homeostasis no es absoluta sino dinámica, en el
sentido de permitir el progreso.
El
organismo al accionar la conducta, no siempre obtiene la satisfacción
de la necesidad, ya que puede existir alguna barrera u obstáculo
que impida lograrla, produciéndose de esta manera la
denominada frustración, continuando
el estado de tensión debido a la barrera que impide
la satisfacción. La tensión existente o no liberada,
al acumularse en el individuo lo mantiene en estado de desequilibrio.
Sin embargo, para redondear el concepto básico, cabe
señalar que cuando una necesidad no es satisfecha dentro
de un tiempo razonable, puede llevar a ciertas reacciones
como las siguientes:
a)
Desorganización del comportamiento (conducta ilógica
y sin explicación aparente).
b)
Agresividad (física, verbal, etc.)
c)
Reacciones emocionales (ansiedad, aflicción, nerviosismo
y otras manifestaciones como insomnio, problemas circulatorios
y digestivos etc.)
d)
Alineación, apatía y desinterés
Lo
que se encuentra con más frecuencia en la industria
es que, cuando las rutas que conducen al objetivo de los trabajadores
están bloqueadas, ellos normalmente “se rinden”.
La moral decae, se reúnen con sus amigos para quejarse
y, en algunos casos, toman venganza arrojando la herramienta
(en ocasiones deliberadamente) contra la maquinaria, u optan
por conductas impropias, como forma de reaccionar ante la
frustración.
APRENDIZAJE
DE LA MOTIVACION
Algunas
conductas son totalmente aprendidas; precisamente, la sociedad
va moldeando en parte la personalidad. Nacemos con un bagaje
instintivo, con un equipo orgánico; pero, la cultura
va moldeando nuestro comportamiento y creando nuestras necesidades.
Por ejemplo, mientras en una ciudad occidental, cuando sentimos
hambre vamos a comer un bistec o un pescado, o algo semejante,
en China satisfacen el hambre comiendo perros. Allí
el perro constituye un manjar exquisito. En nuestra cultura
esa situación no está permitida. Asimismo, en
nuestra cultura es importante usar el cuchillo, el tenedor,
las servilletas, hay que sentarse de cierta manera, etcétera
para satisfacer la urgencia de alimento. De ninguna manera
nos sentamos a comer con los dedos cuando vamos a un restaurante.
Las
normas morales, las leyes, las costumbres, las ideologías
y la religión, influyen también sobre la conducta
humana y esas influencias quedan expresadas de distintas maneras.
Tal vez se les acepte e interiorice como deberes, responsabilidades
o se las incorpore en el autoconcepto propio; pero también
se las puede rechazar. En cualquiera de tales casos, esas
influencias sociales externas se combinan con las capacidades
internas de la persona y contribuyen a que se integre la personalidad
del individuo aunque, en algunos casos y en condiciones especiales,
también puede causar la desintegración.
Sucede
que lo que una persona considera como una recompensa importante,
otra persona podría considerarlo como inútil.
Por ejemplo, un vaso con agua probablemente sería más
motivador para una persona que ha estado muchas horas caminando
en un desierto con mucho calor, que para alguien que tomó
tres bebidas frías en el mismo desierto. E inclusive
tener una recompensa que sea importante para los individuos
no es garantía de que los vaya a motivar. La razón
es que la recompensa en sí no motivará a la
persona a menos que sienta que el esfuerzo desplegado le llevará
a obtener esa recompensa. Las personas difieren en la forma
en que aprovechan sus oportunidades para tener éxito
en diferentes trabajos. Por ello se podrá ver que una
tarea que una persona podría considerar que le producirá
recompensas, quizá sea vista por otra como imposible.
El
mecanismo por el cual la sociedad moldea a las personas a
comportarse de una determinada manera, se da de la siguiente
manera:
1)
El estímulo se activa.
2)
La persona responde ante el estímulo.
3)
La sociedad, por intermedio de un miembro con mayor jerarquía
(padre, jefe, sacerdote, etc.), trata de enseñar, juzga
el comportamiento y decide si éste es adecuado o no.
4)
La recompensa (incentivo o premio) se otorga de ser positivo.
Si se juzga inadecuado, proporciona una sanción (castigo).
5)
La recompensa aumenta la probabilidad de que en el futuro,
ante estímulos semejantes, se repita la respuesta prefijada.
Cada vez que esto sucede ocurre un refuerzo y, por tanto,
aumentan las probabilidades de la ocurrencia de la conducta
deseada. Una vez instaurada esa conducta se dice que ha habido
aprendizaje.
6)
El castigo es menos efectivo; disminuye la probabilidad de
que se repita ese comportamiento ante estímulos semejantes.
7)
El aprendizaje consiste en adquirir nuevos tipos actuales
o potenciales de conducta. Este esquema no sólo es
válido para enseñar normas sociales sino, además,
cualquier tipo de materia. Una vez que se ha aprendido algo,
esto pasa a formar parte de nuestro repertorio conductual.
MOTIVACIÓN
EN LA GESTION EMPRESARIAL
Para
la mejor comprensión de los recursos humanos en el
ámbito laboral, es importante conocer las causas que
originan la conducta humana. El comportamiento es causado,
motivado y orientado hacia objetivos. En tal sentido, mediante
el manejo de la motivación, el administrador puede
operar estos elementos a fin de que su organización
funcione más adecuadamente y los miembros de ésta
se sientan más satisfechos; en tanto se controlen las
otras variables de la producción. Al respecto, James
A. F. Stonner, R. Eduard Freeman y Daniel A. Gilbert Jr. señalan
que “los gerentes y los investigadores de la administración
llevan mucho tiempo suponiendo que las metas de la organización
son inalcanzables, a menos que exista el compromiso permanente
de los miembros de la organización. La motivación
es una característica de la psicología humana
que contribuye al grado de compromiso de la persona.”[1]
En ese mismo contexto, Judith Gordon señala que: “todos
los administradores enfrentan un reto enorme: motivar a los
empleados para que produzcan los resultados deseados, con
eficiencia, calidad e innovación”.[2]
Es
así como la motivación se convierte en un elemento
importante, entre otros, que permitirán canalizar el
esfuerzo, la energía y la conducta en general del trabajador
hacia el logro de objetivos que interesan a las organizaciones
y a la misma persona. Por esta razón, los administradores
o gerentes deberían interesarse en recurrir a aspectos
relacionados con la motivación, para coadyuvar a la
consecución de sus objetivos.
Entonces,
ahora, la gran preocupación sería: ¿Qué
induce a las personas a comportarse, pensar o sentir de una
determinada manera?; ¿cómo identificar los factores
que motivan a los trabajadores para producir más y
mejor? J. Gordon responde que “las teorías y
las investigaciones en el campo de la motivación proporcionan
un medio sistemático de diagnosticar el grado de motivación
y de recomendar maneras de mejorarla”.[3]
Sin
embargo, conocer los móviles de la motivación
es tan complejo como compleja es la naturaleza humana. Si
analizamos los motivos por los cuales una persona trabaja
o aporta su esfuerzo a una organización, encontraremos
que existen muchos factores. Desde querer tener dinero que
le permita por lo menos cubrir sus necesidades básicas,
hasta aspiraciones superiores como la autorrealización.
Dada esta complejidad, existen diversas teorías que
tratan de explicar las causas, acciones y consecuencias de
la motivación. Esta situación necesariamente
conlleva, por un lado, tener en consideración los aspectos
socio-culturales de la sociedad donde se desenvuelve el trabajador
y, por otro lado, la individualidad de éste.
El
comportamiento organizacional ha estudiado la motivación
con la finalidad de dar respuesta a la pregunta: ¿por
qué trabaja la gente? Y para responderla, la teoría
de las necesidades concluye en lo siguiente:
- Un
trabajador motivado será un trabajador en estado
de tensión.
- Para
aliviar la tensión, el trabajador desarrolla un esfuerzo
que se traduce en un comportamiento.
- A
mayor motivación, mayor tensión y, consecuentemente,
mayor esfuerzo.
- Si
ese esfuerzo lleva a la satisfacción de la necesidad,
se reducirá la tensión.
Sin
embargo, no todas las motivaciones parten de necesidades congruentes
con las metas organizacionales. Por lo tanto, para considerar
que a un trabajador le motiva su trabajo, las necesidades
del individuo deberán ser compatibles con las metas
de la organización. Muchos trabajadores realizan grandes
esfuerzos para satisfacer necesidades que no son compatibles
con las metas de la organización. Por ejemplo, algunos
conversan mucho con sus amigos en el trabajo, dedican gran
parte de su tiempo a satisfacer sus necesidades sociales,
no cumplen sus obligaciones de trabajo.
Indudablemente,
las diferentes teorías sobre motivación no siempre
son enteramente aplicables a todas las realidades y en todos
los países. Dependerá de la cultura, las costumbres,
los valores, las situaciones sociales, económicas y
otros factores, que condicionarán el modo de pensar
y actuar de los trabajadores, situaciones que inciden en los
estudios que se realizan en relación con la motivación.
Por ejemplo, en diversos estudios transculturales, la teoría
de Maslow no se puede aplicar de manera general a las organizaciones
y sus trabajadores. Los trabajadores japoneses tal vez concedan
más valor a la seguridad que a la realización
personal. Los trabajadores de los países escandinavos
destacan la calidad de la vida laboral y sus necesidades sociales
como la influencia central para la motivación. David
McClelland atribuyó el éxito de los Estados
Unidos y de otros países industrializados a que entre
sus administradores predomina la necesidad de logro.
Asimismo,
se observa que el orden de la clasificación de las
necesidades también varía en diferentes culturas.
Las diferencias entre los países son reales. Aquellos
administradores que comprenden esto deben ajustar adecuadamente
sus estilos cuando trabajan con personal de otros países.
Serán más eficaces si tienen en consideración
que no todas las personas son iguales. También se sabe
que los británicos protegen su privacidad, de manera
que es recomendable evitar hacerles preguntas personales,
en contra de lo que ocurre en Grecia, donde las preguntas
personales son un signo de interés. Para los ingleses
y alemanes la puntualidad es importante, mientras que los
españoles suelen llegar con 20 o 30 minutos de atraso
a sus compromisos. La puntualidad no es muy apreciada en la
cultura hispana. Es evidente, pues, que el contexto socio-cultural
de una sociedad tiene mucho que ver cuando se realizan estudios
sobre motivación laboral.
En
una economía global, los administradores necesitan
comprender las diferencias culturales y ajustar a ellas sus
organizaciones y su estilo de administración. Comprender
las características comunes de la gente dentro de un
país dado, es importante si se desea tener éxito
en el desempeño gerencial.
En
consecuencia, en toda investigación relacionada con
la motivación laboral, no se deberían aplicar
genéricamente los conceptos teóricos existentes;
sino que éstos deben ser analizados en función
a cada sociedad o cultura, antes de su aplicación.
Al respecto, es probable que existan variaciones culturales
que requieran que los administradores diagnostiquen cuidadosamente
las necesidades de los trabajadores antes de preparar e implementar
un plan de motivación.
Por
otro lado, considerando la individualidad de las personas,
cada uno valora o conceptualiza a su manera las circunstancias
que le rodean, así como emprende acciones sobre la
base de sus intereses particulares. Las personas tienen mucho
en común, pero cada persona es individualmente distinta.
Además, estas diferencias son casi siempre sustanciales
más que superficiales. Sucede que lo que una persona
considera recompensa importante, otra persona podría
considerarlo como inútil. Pues las personas difieren
enormemente en el concepto y la forma de percibir las oportunidades
de tener éxito en el trabajo. Las diferencia individuales
significan que la gerencia logrará la motivación
más notable entre los empleados tratándolos
también en forma distinta. Las motivaciones difieren
de un individuo a otro, evolucionan y pueden cambiar con el
transcurso de los años y de las épocas.
Muchos
empresarios hablan de la "motivación hacia el
trabajo" como si el trabajo fuera el factor orientador
de la conducta y como si la labor fuese capaz de incitar,
mantener y dirigir la conducta. En otras palabras, se trata
de convertir al trabajo en un fin; sin embargo, resulta evidente
que para la mayoría de las personas el trabajo no es
sino un medio. Todas las personas, siempre que actúan
lo hacen primero para satisfacer una necesidad personal; éste
es un postulado en la administración de persona.
“En
lo que atañe a la motivación, es obvio pensar
que las personas son diferentes: como las necesidades varían
de individuo a individuo, producen diversos patrones de comportamiento.
Los valores sociales y la capacidad individual para alcanzar
los objetivos también son diferentes. Además,
las necesidades, los valores sociales y las capacidades en
el individuo varían con el tiempo.[4]
Un
ejemplo que explica lo manifestado es el caso de la organización
que emplea medios de recompensa o sanción para tratar
de influir sobre la conducta de sus miembros; trata de que
aprendan cuáles son los tipos de actuación adecuados
dentro de la organización. Desde luego, los que consideran
adecuados dichos parámetros contribuyen con su esfuerzo
decisivo a lograr los objetivos de la organización,
mientras que otros tendrán una actitud negativa, y
otros de indiferencia. La conclusión es lógica:
para que se realice un aprendizaje efectivo, los incentivos
o premios deben estar constituidos de manera que sirvan para
lograr los objetivos personales de las personas. Ahora bien,
¿cuáles son esos objetivos personales? Evidentemente,
como su nombre lo indica, los estrictamente individuales.
Sin embargo, ya sea tomando como base una "naturaleza
humana" común a todos los hombres, o bien recurriendo
al concepto de cultura, se podrá encontrar objetivos
o motivaciones generales que pueden reducirse a unas pocas
categorías, sin dejar de tener en cuenta que esas motivaciones
generales están matizadas por la individualidad.
Conforme
las poblaciones de trabajadores de las organizaciones se van
diversificando cada vez más, se va volviendo importantísimo
reconocer la individualidad de las necesidades. Identificarlas
y responder a ellas se convierte en un tema crítico
para la buena administración. Diagnosticar las necesidades
y a partir de allí encontrar el camino para cumplir
las necesidades insatisfechas, puede aumentar la motivación.
Recordemos que las teorías y las investigaciones en
el campo de la motivación proporcionan un medio sistemático
de diagnosticar el grado de motivación y de recomendar
maneras de mejorarla.
La
motivación es un factor que debe interesar a todo administrador:
sin ella sería imposible tratar de alcanzar el funcionamiento
correcto de su organización y, por ende, el cumplimiento
de los objetivos. Los sistemas teóricos que existen
son intentos de entender el por qué del comportamiento
humano. No se deberá tomar la teoría sin antes
hacer una revisión exhaustiva de la investigación
empírica que se haya realizado y, sobre todo, su aplicación
dentro de las organizaciones de trabajo. El administrador
deberá estar consciente de la necesidad de establecer
sistemas de acuerdo a la realidad de su país y, al
hacer esto, deberá tomar en cuenta que la motivación
es un factor determinante en el establecimiento de dichos
sistemas.[5] Todo individuo posee una personalidad; toda empresa
posee también su propia personalidad; todo país,
ciertas características sociales y culturales. Para
poder entender las motivaciones en todos estos casos, es importante
desarrollar investigación del campo motivacional.[6]
Estos
y otros argumentos sobre la motivación, tratados por
científicos dedicados al estudio del comportamiento
humano y al análisis de lo que las organizaciones deben
hacer para conseguir que las personas se sientan motivadas
para realizar de manera eficiente y eficaz un trabajo, nos
ponen de relieve que en el mundo de la empresa, hablar de
motivación no sólo significa dinero sino también
de otras cosas que van más allá del dinero.
Notas:
(1) Stonner, J. Freeman R. y Gilbert D.: Administración,
Editorial Prentice-Hall Hispanoamericana S.A., México,
1997, Cap 16, p. 3.
(2) Gordon, Judith, Comportamiento organizacional, Editorial
Prentice-Hall Hispanoamericana, Quinta edición, México,
1997, p. 114.
(3) Gordon, Judith, Comportamiento organizacional, p. 114.
(4) Chiavenato, Idalberto, Administración de los recursos
humanos, p. 49.
(5) www.ocean.uca.es
(6) ARIAS, G. F., Administración de personal, McGraw-Hill,
México, Cap. 7, 1996. |
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