“La
responsabilidad más importante
de cualquiera que intente dirigir lo que sea,
es gestionarse a sí mismo como persona”
Dee Hook
En
mi trabajo de consultor he conocido a muchos dueños
de pequeñas o medianas empresas, verdaderos emprendedores
que han desarrollado sus organizaciones desde la nada. Cuando
les pregunto cuáles de sus condiciones personales
les fueron determinantes en la construcción de sus
empresas, es muy difícil que me contesten que son
sus saberes técnicos, sus conocimientos del mercado
o sus habilidades comerciales, que sin duda todos ellos
poseen. Generalmente, cuando hacen un balance de lo que
les posibilitó crear, mantener y desarrollar la empresa
y hacer frente a todos los avatares y desafíos que
se les fueron presentando, la mayoría de ellos rescata
su espíritu emprendedor, su entusiasmo para promover
nuevos proyectos, su temple para afrontar las adversidades,
su capacidad para generar confianza y compromiso en sus
equipos de trabajo. Reconocen a su fortaleza emocional como
uno de los aspectos que han marcado una diferencia en la
cotidiana construcción de sus organizaciones. Es
su autoliderazgo lo que les ha posibilitado soportar la
incertidumbre en la toma de decisiones, afrontar las dificultades,
superar el temor al fracaso, asumir el riesgo de la innovación
y tener el temperamento para conducir el barco a destino.
En
los momentos de crisis e incertidumbre, cuando los manuales
para lograr el éxito demuestran su volatilidad, cuando
los caminos conocidos no necesariamente conducen al destino
deseado y nuestras brújulas nos indican que no siempre
hay que ir al Norte, emerge con claridad y nitidez la importancia
del liderazgo. Vale aclarar que cuando hablamos de liderazgo
no nos referimos a la concepción tradicional que
piensa que líder es aquel que tiene más seguidores
o quien influencia la conducta de los demás. Entendemos
al liderazgo como un estilo de conducción que se
compromete con el desarrollo de su gente. Al decir de Tom
Peters: “Los líderes no crean seguidores, crean
líderes”.
Podemos
afirmar que el verdadero liderazgo comienza por liderarse.
¿Qué queremos decir con esto? Que nuestra
capacidad de desarrollar emprendimientos, conducir equipos
de trabajo y promover el avance de nuestras organizaciones
va a estar condicionada por nuestro propio proceso de desarrollo
personal y por la adquisición de las competencias
que determinan nuestra efectividad. Existe una antigua ley
espiritual que dice: “Como es adentro es afuera”,
y esto nos señala que hacemos lo que somos. Nadie
puede ofrecer lo que no posee, ni guiar por un sendero que
previamente no transitó, ni brindar una enseñanza
si primero no realizó el aprendizaje. Es sobre esta
convicción que sostenemos que el proceso de desarrollo
del líder se recorre de adentro hacia fuera y que
la Maestría Personal(1) es condición necesaria
para el desempeño de un liderazgo eficaz.
El
camino del liderazgo se debe andar asumiendo la imposibilidad
de poseer planos o mapas que nos indiquen el rumbo a recorrer.
Más aún, muchas veces debemos desechar las
que aparecen como las sendas más seguras, las más
transitadas, las “socialmente correctas”, las
que auguran una vida llena de éxitos y sin sobresaltos.
El costo a pagar por erigirnos en protagonistas en la creación
de nuestra propia vida, es asumir el riesgo de tomar nuestras
decisiones, construir nuestro propio camino aun desoyendo
lo que aconsejaría la “cartografía oficial”,
siendo conscientes de que los desvíos, los tropiezos
y las frustraciones, son partes insoslayables de este proceso
de aprendizaje y crecimiento.
En
la medida en que vamos avanzando en nuestra vida profesional
o en el desarrollo de nuestros emprendimientos, estas situaciones
se multiplican y pasamos por pruebas donde debemos aceptar
el desafío de la toma de decisiones en la incertidumbre,
con la única claridad de que la opción que
elijamos incidirá en nuestra vida y en la de los
seres que nos rodean. Una de las responsabilidades de quienes
ejercen el liderazgo es asumir estas decisiones con integridad
y en base a sus propios valores y convicciones.
(1)
Oscar Anzorena, “Maestría Personal, El camino
del Liderazgo - Un modelo para la práctica del coaching
y la facilitación del Desarrollo Personal y Organizacional”,
Ediciones Lea, 2008.