Los
cuervos son aquellas personas que viven a nuestro lado diciendo
que las cosas están mal, que todo va a empeorar y que
nada va a resultar. Son aquellos para quienes todo el mundo
es deshonesto y mal intencionado. Son aquellos que solo hablan
mal de los otros. Son los que no consiguen contener su envidia
y destilan mala onda sobre sus colegas de trabajo, amigos
y parientes todo el tiempo. Cuervos son aquellos que no participan
en nada en la empresa y todavía, a los que participan,
los tildan de “pateros”.
Cuervos
son los que hacen ironía y sarcasmo de todo lo que
sucede de innovador y que no haya sido idea de ellos.
Los
cuervos existen en cualquier parte. Ellos no son malos en
sí. Hasta son ingenuos. Viven en búsqueda de
las desgracias y de noticias malas. Coleccionan desgracias.
Solo ven el lado negativo de la vida. Todo para ellos es malo.
Son aquellas personas que cuando las convidamos a un asado
luego preguntan: ¿y si llueve? Nada positivo les ocurre.
Son
los que hacen chistesitos de mal gusto sobre los colegas más
humildes. Cuervos son los que humillan a sus colegas o subordinados.
Son los jefes que solo saben criticar y nunca elogian. Son
los que se creen “los buenos”, y para ellos todos
son ignorantes. Cuervos son los que no admiten opiniones diferentes
a las suyas.
Cuervo,
en fin ... usted ya sabe quién es. Es esa persona que
usted tiene en la cabeza ahora. Líbrese de ella ahora.
Además,
los cuervos son verdaderos vampiros que viven chupando la
energía ajena, sin que muchas veces tomemos conciencia
del mal que nos causan.
Es
posible ver profesionales liberales, académicos, empresarios,
y hasta empresas que viven impregnadas de cuervos. Inclusive
se ve en las familias, conocidos y amigos. Son personas que
viven para negar cualquier posibilidad de que las cosas resulten.
Viven desconfiando de los proveedores, de los clientes, de
los servicios externos, de los aliados. Irritan a todos con
su negatividad, con su mirada cabizbaja, de hombro caído,
en una postura de cuerpo reveladora de su condición
de “cuervo”.
Hace
un tiempo fui llamado a una empresa. Conversando con la gerencia
y con los funcionarios, percibí que existía
un gran número de personas con una visión extremadamente
negativa de la empresa, del mercado, de las personas, de los
componentes, de los proveedores, etcétera. Hacían
todo para que no surgiese la innovación, la creatividad,
lo nuevo, con frases del tipo: “aquí eso no dará
resultado. Usted no conoce esa empresa. Nuestros clientes
no aceptan eso. En esta ciudad nada resulta. No sacamos nada
con cambiar”.
Luego
percibí que la empresa estaba llena de cuervos.
Pedí
una reunión con la gerencia y les propuse hacer un
“Proyecto cuervo”, que en última instancia,
significara desvincular a todos los cuervos de la empresa.
El
proyecto se llevó a cabo y esto significó que
salieron 14 funcionarios, entre ingenieros, administrativos
y personal de ventas, todos cuervos.
Cinco
meses después volví a la empresa. El clima había
cambiado totalmente. El astral era positivo. Las innovaciones
habían sido puestas en práctica con buenos resultados.
La gerencia y los propios funcionarios estaban sorprendidos
al ver cómo todo era más fácil sin los
cuervos que manejaban en sentido contrario.
Mi
sugerencia final: si existen cuervos en su empresa, sea del
nivel que fuesen, desvincúlelos. Haga una carta de
recomendación para su mayor competidor y mándelos
para allá.
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