La
mayoría de los libros que todos leemos nos dicen qué
es lo que hay que hacer para que los empleados se agrupen
en proyectos y lleguen a formar un “high performance
team”. Sin embargo, no abundan aquellos textos que,
en base a experiencias, estimulen al lector con un “case”
(caso testigo) breve que despierte la atención y provoque
una reflexión generadora de algún tipo de cambio.
Y
todos sabemos que de la comparación y las polaridades
también se aprende. Es por eso que, desde mi experiencia
como coach y facilitador, me despego de mi visión positiva
por un momento y les propongo que lean con atención
estos seis puntos y reflexionen en cuanto a la medida en la
que ustedes “cumplen al pie de la letra esto que NO
hay que hacer”, para luego tomar las acciones correctivas
que crean necesarias.
Cada
uno de los seis puntos, como sus consecuencias, los he observado
personalmente y he sido testigo del daño profundo que
generan en el tejido organizacional, la confianza y los vínculos,
aunque no siempre sea visible a corto plazo. No son los únicos
puntos de observación, pero sirven para iniciar la
reflexión.
1.
Asigne tareas, responsabilidad o proyectos y no se moleste
luego en dedicar un tiempo para agradecer, analizar y dar
feedback a la gente, sus reportes o trabajos entregados...
Hágalo.
Y ¿sabe lo que la gente dirá por lo bajo?
“¿Qué
sentido tiene dedicarle tiempo a este trabajo si nunca lo
ve?”. “Nunca termino sabiendo si lo que le hice
le gustó o cumplió sus expectativas”.
“No tuve tiempo de explicarle por qué puse lo
que puse; sólo se lo pude comentar en cinco minutos
mientras salía”. “La próxima vez
ya sé hasta qué punto comprometerme con el equipo”.
2.
Haga el lanzamiento formal del proyecto juntando y mezclando,
en una sala de reuniones u oficina, tanto a quienes tendrán
una importante responsabilidad en el proyecto como a los típicos
colaboradores que siempre están...
Hágalo.
Y ¿sabe lo que pasará?
Por
un lado faltará gente clave en el proyecto, es decir,
aquellos que no fueron contactados oportunamente para estar
en esa reunión porque fue todo improvisado o a las
apuradas; por otro lado habrá gente que sentirá
que pierde el tiempo, que no tiene nada por brindar y que
sólo está “asistiendo” al lanzamiento
de otro proyecto destinado a quedar a la deriva.
3.
No se asegure de que todos entiendan bien qué es lo
que tienen que hacer y, sobre todo, deje librado al azar la
razón por la cual (el “por qué”)
sería bueno que lo hicieran...
Hágalo.
Y sabe ¿qué clase de resultado conseguirá?
En
la reunión donde se presenten las propuestas se sentirá
en el aire que todo lo presentado no termina de alinearse
con lo que quiere el Gerente. Se empezará a vislumbrar
un malentendido en cuanto al alcance del proyecto. En el afán
de comenzar a cuidar la propia silueta, la gente comenzará
a disparar a mansalva, hiriendo verbalmente a otros y tratando
de quedar lo mejor parado posible.
4.
Aunque usted sepa bien claro qué es lo que quiere,
no lo exprese abiertamente, cállese y deje que el grupo
infiera, interprete y deduzca lo que usted como Gerente piensa
y pretende de ese proyecto...
Hágalo.
Y ¿sabe cuántos tipos de presunciones harán?
Podría
contar si quisiera, una a una, las distintas interpretaciones
que hará cada persona, las cuales tendrán obviamente
un sesgo importante hacia el área en la cual cada uno
se desempeñe. Verá gente que tratará
de hacer preguntas para dilucidar, de alguna manera, lo que
usted quería lograr cuando los convocó y hasta
por qué lo hizo.
5.
Insinúe (o deje entrever) que el anteproyecto, charter
o prototipo del grupo nunca será tan bueno como usted
lo hubiera hecho personalmente...
¿Sabe
qué nivel de compromiso alcanzará?
Muy
bajo; será compromiso sólo hacia sí mismos.
Comenzará un proceso de “rotación espiritual”,
donde el foco sale del proyecto y se instala en la necesidad
de cuidarse, de no arriesgarse y de hacer las cosas lo más
parecidas a lo que el Gerente quiere.
6.
Cambie las prioridades y los equipos de un momento a otro;
despida en el ínterin a algún referente de los
equipos del proyecto o desentiéndase del avance del
proyecto...
¿Sabe
que tipo de sensación estará creando en su equipo?
Incertidumbre.
Conciencia de falta de planificación. Riesgo de “el
próximo soy yo”. Sensación de que nada
es tan estratégico ni importante como parece.
¿Se
reflejó en alguno de ellos? Tranquilo, a todos nos
puede pasar. Pero sería bueno que considere hacer algo
al respecto.
En
la siguiente entrega comentaré distintos “antídotos”
a estas seis “infecciones” que suceden o se reiteran
sin distinción, en Pymes o multinacionales. Les comentaré
cómo hacen aquellos gerentes o líderes que,
a través del ejemplo, crean continuamente un entorno
inspirador que da sentido a la tarea de sus colaboradores,
influyendo así en sus resultados.
Trabajaré
con “casos virtuales” que pertenecen a la realidad
de las organizaciones pero, sin embargo, no describen a ninguna
en particular. La idea es permitirles ingresar anónimamente
y en forma express a aquello que pasa puertas adentro de las
empresas y va construyendo, rápida o lentamente, su
cultura.
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