Cuando
hablamos de liderazgo siempre hacemos hincapié en aquellas
actitudes y aptitudes que son significativas para el buen
ejercicio del rol. A tal efecto hemos realizado talleres y
cursos destinados a afianzar estas potencialidades. Muchas
veces incorporamos nuevos estilos y formas de poder delegar
y aplicar empowerment. El tema de la motivación, sus teorías
y desarrollo de aplicación con nuestro grupo. Todas esas herramientas
se practican e incorporan en nuestros cursos y talleres.
Hoy
es importante otro concepto, que es abarcativo de los anteriores:
¿Qué es la asertividad en el trabajo? Es importante desarrollar
este aspecto para poder entender cómo hacer efectiva nuestra
tarea como líderes en la actualidad.
Para
comenzar con este desarrollo, ¿que es ser asertivo? La palabra
asertividad se deriva del latín asserere, assertum,
que significa “afirmar”. Así pues, asertividad significa afirmación
de la propia personalidad, confianza en uno mismo, autoestima,
aplomo, comunicación segura y eficiente. En la práctica, una
persona asertiva:
a)
Se siente con libertad para poder expresarse de la manera
más apropiada y según la situación. Esto nos remite a los
estilos de liderazgo situacional que aprendimos: no son buenos
ni malos, son funcionales o disfuncionales en relación con
la situación, el contexto y la persona. Cuando uno se expresa
libremente, puede hacerle entender al otro aquello que quiere
transmitir de la forma más efectiva.
b)
La comunicación se hace efectiva, clara y con un buen feedback.
c)
La persona asertiva tiene metas claras. Sabe a dónde va y
aquello que quiere conseguir. Esto se llama congruencia. Está
alineado con aquello que se quiere, y se implementan
los recursos necesarios para establecer un lineamiento claro
hacia esas metas propuestas.
d)
Sabe que no siempre puede ganar, pero la importancia radica
en el esfuerzo por llegar a sus objetivos. Si no es así, se
toma el tiempo para reformular el camino y dirigir nuevamente
nuevas estrategias para seguir. No se desalienta ante un fracaso,
reformula, resignifica y sigue adelante.
e)
Establece una comunicación con un estilo delicado de discurso,
cuidándose, sin ofender al interlocutor. Estas características
pueden desarrollarse en los módulos de Negociación y Resolución
de Conflictos, que practicamos con casos concretos y actuales.
Algunas
pautas para tener en cuenta:
1)
Estar bien orientado hacia metas posibles, estableciendo
claros lineamientos a seguir.
2)
Desarrollar capacidades y habilidades comunicacionales,
de autodominio, y desarrollo y adaptación al clima laboral,
con disciplina y respeto hacia mí y hacia los otros.
3)
Control de las emociones: Aspecto muy importante
a la hora de definir situaciones. Tener en cuenta que la
falta de control emocional genera malestar, retrasos
y malos entendidos con nuestros jefes y compañeros de trabajo.
4)
Aprender a negociar: Desde que nacemos, negociamos
diferentes cosas y con diferentes personas. En primer lugar
en nuestra familia, luego en la etapa escolar y después en
el ámbito laboral y personal e intimo.
Es
importante tener claro que la aserción no implica ni pasividad
ni agresividad, y que la habilidad de ser asertivo proporciona
importantes beneficios. Incrementa el auto-respeto y la satisfacción
de hacer alguna cosa con la suficiente capacidad para aumentar
la confianza y seguridad en uno mismo. Mejora la posición
social, la aceptación y el respeto de los demás, en el sentido
de que se hace un reconocimiento de la capacidad de uno mismo
de afirmar nuestros derechos personales.
La
ventaja de aprender y practicar comportamientos asertivos
es que se hacen llegar a los demás los propios mensajes expresando
opiniones y mostrando consideración. Se consiguen sentimientos
de seguridad y el reconocimiento social. Sin duda, el comportamiento
asertivo ayuda a mantener una alta autoestima.
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