“Entrepreneur”
es una palabra que comenzó a emplearse hace más
de diez años y que encerraba una cantidad importante
de cualidades. Ser emprendedor está más allá
de tener o no un emprendimiento propio (realizado o en proyecto),
es una forma de ser, sentir, vivir y por supuesto, trabajar.
Es saberse dueño absoluto del destino y obrar para
rectificarlo, empeñarse en conseguir lo que se propone
y contagiar a los demás este entusiasmo acercándose
y acercando a otros al éxito, cualquiera sea el significado
personal de este término.
El
empleado-emprendedor es en su realidad un empresario: buscará
con frecuencia ocupar un puesto de liderazgo. Se lo puede
juzgar de trepador; pero él es sólo ambicioso
y responde a una necesidad interna de crecer. Quiere decidir,
hacer, enseñar, producir, conseguir. Es entusiasta
y despierta cada día plagado de sueños a concretar.
Este
tipo de colaborador en una empresa realiza un aporte exquisito
en su ámbito de trabajo porque lo asume como propio
y trabaja para mejorar su entorno aportando ideas y energía,
ya que en general se automotiva con relativa facilidad.
Forman
parte integrante de casi todas las firmas y son para muchas
de ellas pilares importantes y codiciados. De hecho, en las
búsquedas de personal algunos empleadores suelen decir
al selector, como al genio de la lámpara: “...
que tenga autonomía, poder de decisión, que
quiera crecer y aprender”.
Ese
es el empleado-entrepreneur. A diferencia del que no se interesa
por trabajar para sí mismo y sí para otro, este
tipo de empleado tiene proyectos y sueños guardados
que algún día intentará realizar. Es
como un ave con alas pequeñas que se deja cuidar para
volar al sentirse seguro.
Pero
no es este un aspecto del todo negativo, ya que deja tras
de sí tareas realizadas y plataformas construidas para
los que lo sucederán. Por esto es muy valorado en las
corporaciones, y sus empleadores bien saben que ellos responden
a su talento, a sus ideas, y no es simple gerenciarlos pero
tampoco conviene prescindir de su riquísimo aporte.
(Por lo tanto, si usted busca empleo debe saber que quizás
estén buscando un empresario, ¡no se confunda!)
Tener
el proyecto, los recursos y el planeamiento, es sólo
el inicio de una empresa, pero no son nada sin aquél
que la gestó y le dará vida. Las ideas pueden
ser las mismas, las personas que las llevan a cabo marcan
la diferencia. Y mientras esa oportunidad aparece, él
será un empleado deseoso de volcar su energía
en algún propósito, que seguramente será
el de otro. Su jefe sentirá que no hace falta pedirle
empeño porque se adelanta en las ideas e innovaciones,
suele llegar temprano o irse tarde, y en sus vacaciones genera
nuevas contribuciones para llevarlas a la práctica
al regresar.
O
quizás lea un artículo en el periódico
y descubra que es aplicable en la empresa a la que pertenece.
Y no pide mejor salario por esto: es su modo de trabajar,
necesita de esta motivación para hacerlo; sino, preferirá
quedarse en casa.
Algunas
veces se pierden estos personajes por no dejarles crear y
creer –que pueden obrar en la compañía
como si fuera propia–. Quizás por celos, competencia
o temor a ser superado. Porque está en constante movimiento:
él quiere aprender, mejorar, innovar.
Esta
clase de talento es gerenciable de una manera muy diferente.
Son personas muy emotivas, y como tales reaccionan por emoción.
Pero deben sentir que son respetadas y retribuidas aunque
sea desde el reconocimiento. Son empleados mucho más
resistentes a las condiciones adversas o a las crisis en las
empresas porque su motivación reside dentro de ellos.
Pero por esta misma razón, confían más
en sí mismos y se saben capaces de conseguir otro empleo.
Sienten que depende e ellos, que no es azaroso ni circunstancial.
Todos
conocemos a alguien con estas características. Ellos
escriben sus historias en los libros o son relatadas por biógrafos
entusiastas. Ellos aparecen en nuestra vida de vez en cuando
para decirnos: “¡Vamos, despierta, lo harás
si realmente lo deseas!”.
Hay
quienes son así y se facilitan a sí mismos los
recursos para desarrollarse. En otros duerme este emprendedor
que un día, desde adentro, le dirá que puede
hacer algo mejor. Y los hay quienes no lo tienen. Aunque nada
es imposible para el ser humano, y por lo tanto uno puede
proponerse ser así alguna vez, no es éste el
único modo de proceder. Es solamente, una manera de
ser. Porque están los animadores y los espectadores,
y ambas piezas son imprescindibles para que exista el espectáculo.
Lo
que sí en innegable es que el show que brindan estos
“actores” de la vida hacen que continuemos creyendo
en la fuerza humana, aun cuando creíamos haber perdido
toda esperanza. Porque para triunfar sólo necesitan
de una cosa: a ellos mismos!!
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