Más
allá de las ventajas primarias
El
e-learning está ocupando un lugar cada vez más
destacado y reconocido dentro de las organizaciones empresariales,
superando la restringida aplicación en el campo de
la transferencia de conocimientos teóricos. Actualmente
casi cualquier componente de la estrategia corporativa tiene
en el e-learning un aliado de gran potencial.
Los
argumentos que aún insisten en las ventajas económicas
del e-learning y en el beneficio de poder llegar con gran
facilidad a poblaciones geográficamente dispersas con
una formación uniforme, van quedando relegados ante
el descubrimiento de nuevas potencialidades. El acento se
va desplazando desde los menores costos hacia la relación
costo/beneficio.
Efectivamente,
lo que los planificadores de la capacitación de las
empresas deben analizar junto con los gerentes financieros,
es el retorno de la inversión (ROI) de los programas
de formación. En este sentido, las empresas latinoamericanas,
y muchas españolas, tienen un camino por recorrer en
la comprensión del valor cuantitativo del Capital Intelectual
(CI) de las organizaciones.
Los
gerentes de Recursos Humanos deben trabajar con seriedad y
profesionalismo mostrando a sus colegas de finanzas tanto
el incremento de valor inherente a la adquisición de
nuevas habilidades por parte de los recursos con los que ya
cuenta la empresa, como los ahorros que devienen, por ejemplo,
gracias a la menor rotación de personal (más
motivado) y al hecho de no tener que incorporar nuevos profesionales
por falta de competencias entre los recursos existentes.
El
Capital Intelectual y la retención de talentos
Si
bien es cierto que un profesional que adquiere nuevas habilidades
y competencias mediante un programa de capacitación
espera alcanzar una mayor compensación económica
–lo que lo haría más “caro”
para el rubro sueldos–, también es cierto que
resulta un fuerte estímulo el hecho mismo de haber
recibido la capacitación con el patrocinio de la empresa.
No
sólo mejora la empleabilidad de cara a un eventual
egreso hacia otra empresa, sino incluso en vista de la movilidad
dentro de la propia organización, mejorando las chances
de hacer carrera, y logrando por eso mismo un aprovechamiento
más inteligente de los recursos por parte de la organización.
Es
importante observar, en este sentido, que la capacitación
del personal debe darse dentro de un marco de desarrollo integral.
La adquisición de nuevas habilidades y competencias
necesariamente debe devenir en alguna forma de reconocimiento
en un plazo razonable: ya sea en términos económicos,
o de movilidad, o de delegación de mayores responsabilidades.
De
otro modo, las expectativas insatisfechas actuarán
como un bumerang, desmotivando y empujando al profesional
a emigrar en busca de mejores oportunidades. Entonces, al
“gasto” (ahora sí) propio de la capacitación,
habrá que sumar el “costo” de la rotación
y la creciente resistencia del gerente financiero a apoyar
futuros eventos de formación.
Una
estrategia organizacional integrada
Los
gerentes de Recursos Humanos también deben reconocer
como un valor agregado del e-learning su cualidad de permitir
generar contenidos fácilmente “customizables”.
Esta característica facilita la inclusión de
principios estratégicos y valores corporativos dentro
de materias técnicas, procedimentales o de cualquier
otra índole.
Un
gerente de Recursos Humanos o un responsable de capacitación
con visión integral aprovechará esta versatilidad
del e-learning para desarrollar y difundir la cultura organizacional
a lo largo de toda la organización. Tendrá aquí,
además, un poderoso argumento para “vender”
el proyecto a los niveles directivos de la empresa.
No
menos importante es el hecho de que una plataforma de e-learning
resulta ser una valiosísima base para “capturar”,
conservar y difundir el conocimiento que se encuentra disperso
por la organización en forma de Capital Intelectual
(CI) en manos de sus mejores talentos.
Una
vez más, es importante destacar el rol de Recursos
Humanos en la definición e implementación de
políticas y estrategias que fomenten y “premien”
el compartir información y conocimientos. Contrariamente
a lo que suele suponerse, los mejores talentos pueden sentirse
motivados a compartir información estratégica
si eso les brinda un sentido de reconocimiento y prestigio.
Adicionalmente,
el sentido de identificación y pertenencia resultante
actúa como un factor de retención. Y, por lo
demás, ante la eventual emigración de los mejores
talentos, la organización habrá logrado retener
parte de su conocimiento, que seguirá formando parte
del Capital Intelectual (CI) de la empresa.
Planificando
un proyecto de largo plazo
Si
bien la rentabilidad de una inversión en e-learning
crece a medida que su aplicación se hace extensiva
a toda la organización y a un mayor número de
acciones, los responsables de su implementación deberían
evitar la tentación de querer imponer su uso en forma
compulsiva y de una sola vez.
La
incorporación del e-learning implica un profundo cambio
que involucra lo tecnológico, formas y técnicas
pedagógicas y una cultura de la relación enseñanza-aprendizaje.
Y como todo proceso de cambio, genera resistencias que deberán
ser “gestionadas” para cada área y cada
grupo humano involucrado.
El
debut del e-learning en la empresa debería conformarse
con un comienzo no demasiado ambicioso, limitándose
tal vez a una o dos áreas y unas pocas acciones acotadas.
Pero el éxito del proyecto va a depender en buena medida
de una cuidadosa planificación de sus futuras etapas
de implementación. Un lanzamiento acotado sin una hoja
de ruta completa puede llevar a demoras en las siguientes
etapas y al consiguiente fracaso de todo el proyecto.
Al
mismo tiempo, una implementación por etapas permite
perfeccionar el plan a lo largo de las sucesivas etapas, corrigiendo
errores e introduciendo aspectos descuidados en las previas.
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