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Un
ordenador básico para entender las actividades de capacitación
y desarrollo tiene relación con analizar cuánto
contribuyen a la generación de valor (obtener más
ganancias, share, atraer, retener el talento, etc.)
o a la reducción de costos (entendimiento de los procesos,
controles, automatización del trabajo, etc.).
Esto
responde a la pregunta de para qué una empresa decide
invertir su dinero en programas de capacitación y desarrollo,
y es el capítulo 1 de la guía para armar el
presupuesto y poner manos a la obra.
Por
otra parte, el segundo eje central es la comprensión
de cómo hacemos esa inversión. Ya
el mercado comienza a concensuar que invertir en todos puede
ser tirar el dinero, que hacer programas integrales para “toda
la empresa” puede implicar equivocar el foco, incluso
algunos opinan que contribuirían más al negocio
algunas personas si les pagáramos por no venir a trabajar.
Más
allá de estos polémicos argumentos, hay micro
escenas del cómo implementar los programas, que no
debemos olvidar a la hora de armar el presupuesto del año
entrante, elegir proveedores y diseñar el mapa global
de las implementaciones.
Comencemos
a analizar posibles errores en el armado del plan en sintonía
con el contexto cambiante de negocios en el que estamos viviendo:
Capacitación
para todo y para todos. Este error implica:
Olvidarnos de las consecuencias de las tecnologías.
Este error implica:
-
hacer presencial lo que podría hacerse remotamente
(ejemplo: capacitaciones técnicas, o contenidos
comoditizados que podrían estudiarse antes de ir
al curso presencial, incluso en habilidades llamadas “soft”,
como el liderazgo situacional);
-
hacer como que las personas no están todo el día
conectadas: sobre todo los gerentes o todos aquellos que
tienen conexión de mail full time/life sufren reales
complicaciones a la hora de focalizar su atención
en los cursos, ya que sus clientes, superiores, pares
y colaboradores esperan respuestas inmediatas;
-
pagar
más por menos: si no se elige el proveedor adecuado,
una trivia para un ounting puede costar 10 veces más
o menos, y no por ello ser 10 veces mejor o peor. El acceso
o no a la tecnología requerida puede definir la
pauta de cotización de los proveedores.
Olvidarnos
de las bandas horarias, los sábados y los domingos.
Este error implica:
-
realizar
las acciones de día: las noches para los que trabajan
durante la noche (operarios, asistenciales, hoteles, casinos,
son igual o más productivos por las noches, e incluso
para algunos proveedores de servicios de capacitación
puede ser una oportunidad de negocio inexplorada brindar
servicios nocturnos).
La
capacitación la administra solo o fundamentalmente
el departamento de RR.HH. Este error implica:
-
al
igual que el clima, el reclutamiento y la gestión
del desempeño, es un error suponer que el departamento
de RR.HH. debe ser el gestor de la capacitación
y el desarrollo en las organizaciones. Esa concepción
aleja al área de Operaciones, por ejemplo, de agregar
valor inmediato por tomar cartas que RR.HH. tardaría
más tiempo;
-
los
KPI no se condicen con el objetivo de la empresa: aprendizaje,
satisfacción con el curso, el salón, las
medialunas, no son indicadores confiables de la gestión
de capacitación y desarrollo de una empresa, y
son los que comúnmente utiliza el departamento
de RR.HH., cuestión que además es responsabilidad
del área de compras en gran medida;
-
el departamento de RR.HH. se aleja del negocio al encargarse
de la hotelería, la gastronomía, las vistas
y ambientes que rodean a la capacitación y porque
se desfocaliza. Porque no sabe ni sabrá tanto como
la gente de Operaciones acerca del entrenamiento o plan
que realmente necesita.
Todos
los proveedores los contrata Compras. Este error implica:
-
cuando
se absolutizan los deberes organizacionales y el área
de Compras decide en soledad cuál es el proveedor
adecuado, suele ganar, en el mejor de los casos, el que
tiene mejor precio, pero ¿gana la mejor solución
de capacitación y desarrollo? Por lo general no.
Lecciones aprendidas
Tanto
foco en el error nos podría hacer olvidar de lo que
podemos hacer, de aquello que el artículo convoca a
repensar. Creo que las lecciones aprendidas girarán
en torno a algunas afirmaciones que resumen aquello que debiéramos
tener en cuenta a la hora de armar el presupuesto de capacitación
y desarrollo del año siguiente, considerando claro
está, que no hay que cometer el error financiero de
planificar el 15% más de inversión “porque
sí”. Las buenas prácticas que aquí
hemos trabajado son:
-
Usar las bandas horarias y fines de semana, y no cernirse
a prácticas que incluso a veces solo tienen que
ver con el propio país en empresas de operación
regional, o los horarios de los gerentes o de las consultoras
o los docentes (en vez de los horarios de los que reciben
el plan).
-
Involucrar a todas las áreas y a diferentes perfiles
en la contratación, planificación, implementación
y supervisión de proyectos de capacitación
y desarrollo, no dejarlo a cargo exclusivamente de los
departamentos de Compras y RR.HH.
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