Es
sólo una cuestión de actitud.
Fito Paez
Entrenar
en la empresa se está haciendo un imperativo histórico
que pone la conciencia organizacional y personal en primer
lugar, ya que no concebimos un “entrenar teórico”
sino que implicará para las personas, los equipos y
las compañías, un involucramiento que no da
lugar a hacerse los distraídos.
Así
como los equipos deportivos entrenan el 90 por ciento y ejecutan
el 10 por ciento, los equipos empresariales requieren dedicar
más tiempo al entrenamiento del que dedican hoy, pues
los costos de las impericias están siendo cada vez
más onerosos no sólo en términos económicos
sino en otras dimensiones que afectan el convivir diario en
las organizaciones.
Estas
impericias o torpezas van revelándose progresivamente
como coletazos de una manera histórica de convivir
en la empresa, en la que priman a menudo los “reinos”
o “cotos de caza”, en los que cada área
tiene SU manera de hacer, más allá de con quién
tenga que relacionarse y habiendo desarrollado una extraña
inteligencia para reaccionar y defenderse de cualquier intento
individual de mejoramiento.
Es
aquí donde la capacitación no tiene ninguna
injerencia, y precisamos de abordajes que develen los comportamientos
tóxicos de “hacer de cuenta que…”.
-
Hacer de cuenta que estoy involucrado…
- Hacer
de cuenta que me importa agregar valor…
- Hacer
de cuenta que estoy motivado…
La
hiperoferta de cursos que las personas tenemos disponibles
hoy día no se pueden hacer cargo de mover las palancas
culturales que sostienen el modelo de gestión que regula
el comportamiento humano en las organizaciones.
Creemos
que hasta tanto los cursos y los capacitadores que los diseñan
sigan apuntando a entregar sólo información
y técnicas, sin crear las condiciones para que las
personas protagonicen su manera de estar en la empresa, hay
resultados que simplemente no ocurrirán.
Cuando
hablamos de protagonizar y habitar “el estar en las
empresas”, hacemos referencia a la necesidad de sincerar
algunas conversaciones y mostrar lo contraproducente de otras,
que por cotidianas y habituales no dejan de ser tóxicas.
Es
por ello que en muchas de las consultorías que proponemos,
comenzamos preguntando a la gente: ¿qué sería
tan importante conversar que a menudo no pueden conversar?
Notemos
que esta pregunta puede ser tan atrayente como riesgosa para
los ejecutivos que la escuchan, y por ello la necesidad de
ponerle diseño al modo de responderla, de manera que
puedan expresar su verdad sin quedar expuestos. Esto es posible
por la metodología utilizada, que habilita las condiciones
para que las personas puedan “ir al hueso” de
lo que las preocupa, y luego mover la situación presente
hacia la situación deseada.
El
entrenamiento, por lo tanto, ya no pasa por “conversar
de un tema”, sino por aprender a coordinar con otros
a través de competencias conversacionales y actitudinales
que provee el Coaching Empresarial Consciente.
Este
abordaje sólo tiene cabida cuando los participantes
son capaces de conectar las experiencias que viven con aquello
que hablan, que es distinto a hablar “acerca de un tema”
sin involucrarse.
Esta
forma, que incluye tanto la acción reflexiva como la
acción directa, no la tuvimos disponible en la escuela
ni en las universidades (más allá de algún
maestro/profesor puntual) y pone su foco en la transformación
de nuestro modo de percibir y relacionarnos, haciéndonos
responsables por lo que observamos.
La
educación tradicional pone el énfasis en la
transmisión de contenidos más allá de
las personas que los reciben. De hecho, desde el Coaching
Empresarial Consciente no tendría sentido hablar de
que "hay una persona que recibe contenidos", ya
que los biólogos y los nuevos físicos nos han
mostrado que los seres humanos somos sistemas determinados
por nuestra estructura biológica y por lo tanto lo
que recibimos tiene más que ver con lo que podemos
percibir que con los estímulos o la información
externa.
De
este modo, él éxito de una intervención
estará dado por los contextos que puedan crear los
profesionales a cargo para que las personas conecten con aquello
que verdaderamente les importa y dejen de hacerse los distraídos
con aquellos comportamientos tóxicos del entorno, de
los que no pueden siquiera hacer referencia, pero que su salud
y las de otros compañeros está alertando sobre
posibles inconsistencias.
Igual
que en las intervenciones de coaching empresarial consciente,
lo dicho en estas líneas no es importante en sí,
sino que adquiere relevancia si le permite al lector encontrarse
en estas palabras y abrir una posibilidad de mejoramiento
si este diálogo continúa.
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