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Introducción
El
pensamiento sistémico es una disciplina que data de
varios siglos y cuenta con difusión en el mundo de
la empresa hace aproximadamente cincuenta años, y de
manera fundamental desde principios de la década del
90 debido al éxito editorial de la obra de Peter Senge,
“La Quinta Disciplina” (pensamiento sistémico,
dominio personal, modelos mentales, visión compartida,
y trabajo en equipo).
Sistema
Se
define a sistema como un conjunto de elementos que interactúan
en forma dinámica y están organizados con relación
a una finalidad (entre ellos la empresa). En tanto que disciplina
es el esfuerzo que se realiza para adquirir aptitudes o competencias
(tiene que ver con la persona, individual y colectivamente).
El
estudio de un sistema involucra a todas sus partes relacionándolas
entre sí, lo cual equivale a decir que las
propiedades de los sistemas no pueden describirse solo en
términos de sus elementos por separado. Y más
aún: los sistemas existen dentro de otros sistemas
(todo tiene que ver con todo):
-
En el cuerpo humano el sistema molecular existe dentro
del sistema celular, las células dentro de los
tejidos, los tejidos dentro de los órganos y así
sucesivamente. El funcionamiento coordinado de todos genera
las condiciones para la preservación de la vida.
-
Un
auto es un claro ejemplo: todas sus partes –mecánicas,
hidráulicas, eléctricas, electrónicas-
deben funcionar en forma correcta para generar movilidad,
confort y seguridad.
-
También
lo es el avión, no vuelan las alas, ni las turbinas,
ni la aparatología de alto nivel, tampoco el piloto
ni las auxiliares de a bordo, lo que vuela es el avión
en su conjunto: su estructura y las interrelaciones entre
sus partes.
-
El
ecosistema también: el agua en la tierra se evaporiza
y se convierte en nubes que producen lluvia. Esta a su
vez beneficia y permite el trabajo en los campos y la
cosecha de alimentos.
Cuando
esa totalidad sistémica no se produce, aparecen inconvenientes.
En el ser humano un medicamento para corregir alteraciones
en el funcionamiento cardíaco –prescripto sin
esa visión totalizadora– podría crear
las condiciones para la aparición de enfermedades en
otros órganos como riñones o hígado.
El exceso de lluvia en la montaña, sumado a la falta
de planificación para la construcción de diques,
puede llegar a producir grandes inundaciones, pérdidas
de cosechas y bienes materiales y humanos.
En
una película reciente, El Centinela, interpretada
por Michael Douglas, Kiefer Sutherland y Kim Bassinger,
se comenta un ejemplo de sistema que brinda la naturaleza:
en cierta zona inclemente de Canadá se dan períodos
en los cuales existe superpoblación de conejos, seguidos
de otros en los cuales casi desaparecen. Durante muchísimo
tiempo se trató de dilucidar esos ciclos de vida,
sin encontrar respuesta, hasta que se lo observó
desde una mirada sistémica. ¿Cuál es
la causa? Los conejos son el único alimento de los
zorros, y ante el exceso de caza las colonias de conejos
disminuyen. Es entonces cuando los zorros casi no tienen
qué comer y ante la falta de alimento también
ellos comienzan a disminuir en número. En esos momentos,
aprovechando la falta de su depredador natural, los conejos
se reproducen fácilmente hasta que su abundancia
hace que los zorros tengan alimento y crecimiento cuantitativo…
y vuelta a recomenzar el ciclo.
Cabe
aclarar que el pensamiento sistémico no es una “teoría
en uso”, tampoco una moda organizacional, ni una herramienta
infalible para lograr resultados espectaculares de gestión.
Como su nombre lo indica el pensamiento sistémico es
un modelo de pensamiento, que tiene como finalidad
la visión totalizadora, en reemplazo de las miradas
parcializadas utilizadas habitualmente.
La
empresa
Toda
empresa es una organización, un sistema, creado por
personas, y está integrada por diversas partes (sectores)
que se relacionan entre sí. Esas partes suelen ser
denominadas secciones, departamentos, gerencias, unidades
operativas, etc. En ellas de desempeñan personas realizando
actividades muchas veces repetitivas que se complementan con
las efectuadas por otras.
La
empresa posee dependencia con su entorno, muchas veces complejo
en lo económico, político, tecnológico,
cultural y social, entorno que a menudo cambia afectando de
distintas maneras e intensidades, razón por la cual
las relaciones con él deben ser cuidadosas para asegurar
la continuidad.
La
gente en la empresa
¿Y
cómo se traslada la visión sistémica
al mundo de la empresa? Para lograr metas y objetivos (organizacionales
y personales) cada uno de los empleados deberá ser
seleccionado observando que sus competencias sean acordes
a la cultura de la empresa, e integrarse a sectores (partes
de la empresa) que trabajen con armonía en su ambiente
interno, y mantengan interacciones dinámicas con los
demás sectores.
Al
ser la empresa un sistema social, resulta de fundamental importancia
establecer un adecuado nivel de comunicación y de transmisión
de conocimientos, con el propósito de que diferentes
sectores se manejen en base a criterios similares de pensamiento
y acción. Esto a veces no se logra debido a la existencia
de regulares relaciones interpersonales y a distintas visiones
sobre el accionar de la empresa o la marcha de los negocios.
A nivel de los líderes, las consecuencias son la sensación
de estar “apagando incendios”, reiteradas quejas
por falta de tiempo y –peor aún– por los
malos resultados de sus colaboradores o de los trabajos con
errores realizados en otros departamentos, situaciones que
no permiten un ordenado y eficiente trabajo en “MI área
de gestión”.
De
esto deducimos que:
-
Los ejecutivos saben que algo pasa pero a veces desconocen
la causa.
-
Las justificaciones suelen estar dadas con sentido de excusa.
-
Las expresiones son con sentido de propiedad, no de integridad.
-
De la calidad del análisis depende la calidad de
las resoluciones.
Quizás
sea necesario que esos ejecutivos cambien su forma de pensar.
Formas
de pensamiento
Las
formas de pensamiento determinan el diseño y la forma
de gestionar la empresa. Todo dirigente desea liderar una
empresa exitosa integrada por los mejores profesionales en
los puestos clave. Algo así como “... en mi empresa
no quiero tener vagones, todos deben ser locomotoras”.
Pero... ¿lo que queremos es lo que necesitamos?; más
aún: ¿tenemos definido el perfil de las personas
que necesitamos?
Entre
el 2003 y el 2004 el club español Real Madrid, considerado
el más poderoso del mundo, bajo el liderazgo de su
Director Deportivo, Jorge Valdano, formó un equipo
de estrellas, las mejores figuras individuales puesto por
puesto que se habían destacado jugando en los principales
equipos de distintas ligas del mundo, en la Eurocopa y en
el mundial del 2002 de Corea-Japón, algo así
como un seleccionado mundial. Contrató a Zidane,
Romario, Beckham, Figo, Raúl, Roberto Carlos, Samuel
y otros. Sus salarios fueron los más altos de toda
Europa. Las expectativas eran lograr notable rentabilidad
con acciones de comercialización de la “marca”
Real Madrid, y arrasar con cuanto torneo o campeonato participaran.
Las expectativas económico-financieras fueron satisfechas
en gran medida. Sin embargo, en lo deportivo la experiencia
fue traumática: luego de un comienzo esperanzador,
la irregularidad fue el signo distintivo. Aparecieron cuestionamientos
y reproches, las derrotas profundizaron la crisis y el equipo
cayó en una espiral de bajo rendimiento. Al fin de
la segunda temporada, Valdano renunció. Actualmente
el equipo está prácticamente desmantelado
y el Real Madrid sigue contratando jugadores del exterior,
pero de menos “cartel”.
Los amantes del fútbol tenemos respuesta a ese problema:
“Si llegaran a existir once Maradonas, no conformarían
un equipo”, con lo cual podemos asegurar que tener lo
mejor de todo no es suficiente.
Una
empresa puede tener los mejores productos, el mejor contador,
el mejor financista, el mejor vendedor, el mejor publicista,
el mejor analista de sistema, el mejor programa informático,
y sin embargo no obtener los resultados deseados.
Es
que para que el equipo –deportivo o empresario–
logre éxitos, es necesario que su staff no sólo
sea de alta capacidad técnica, también debe
serlo en lo humano, y trabajar en forma coordinada, sistematizada
e interrelacionada. Investigadores en ciencias humanas afirman
que tan importante como el talento es la “química”
entre sus miembros, y que en todo equipo debe haber personas
que aporten al entendimiento colectivo.
Visiones
parciales
Existe
una pregunta de “manual”: ¿cómo
es posible que un equipo de ejecutivos con coeficiente intelectual
de 110, colectivamente no lleguen a tener 65?
En
la empresa textil T la rentabilidad disminuye año
tras año. El director general afirma que todo el
sector anda mal porque la política económica
impulsada por el Ministerio de Economía de la Nación
es equivocada. En Finanzas afirman que los créditos
que pueden obtenerse en el circuito bancario y en el no
bancario son caros y que no es conveniente seguir tomándolos
pues el endeudamiento actual es muy alto. En marketing se
justifican afirmando que los consumidores prefieren los
productos de diseño moderno de la competencia, y
que sus esfuerzos serán en vano si es que no se adopta
una política acorde a las tendencias del mercado.
En Costos afirman que éstos son altos porque la tecnología
de la empresa es obsoleta, demanda mucha mano de obra, y
la capacidad productiva es baja. Otros cuestionan a Compras
porque las hacen a precios muy altos y a destiempo, y hay
sospechas sobre la honestidad del personal del sector. Hay
voces según las cuales la gente de Ventas no sirve
y que habría que despedirlos a todos, quienes a su
vez gritan a voz en cuello que Control de Calidad no tiene
eficiencia. Administración de Personal que hay que
prestar atención a la excesiva rotación de
personal por fallas en el liderazgo y que es necesario pagar
sueldos a nivel de mercado, además de que la moral
de los empleados está en niveles deplorables, lo
que explica el ausentismo y el bajo rendimiento. Producción
no dice nada (es el pato de la boda) pero sigue haciendo
más de lo mismo. Muchos afirman que la empresa no
tiene cultura competitiva, o que hay que comenzar a diseñar
y producir nuevos productos, o que se deben bajar los precios,
y hasta que la empresa debería ocuparse de “hacer
otra cosa o bajar la persiana”.
Es
posible que todos tengan parte de razón, y hasta que
sea cierto que haya que hacer otra cosa, pero no solo cambiar
de rubro, también tratar de pensar en profundidad para
encontrar soluciones y no para brindar explicaciones parcializadas
como si la empresa fuera un sistema cerrado.
Una
empresa de medicina prepaga de capitales nacionales con
presencia en las principales zonas de la Argentina, nos
solicitó presupuesto para diseñar programas
de motivación en una de sus sucursales.
Esa
necesidad fue definida por el gerente de la sucursal –contador
público con varios años de experiencia en
la empresa y con aspiraciones (luego concretadas) de ser
gerente regional patagónico– y el jefe de ventas,
licenciado en administración con un año en
la función y en los hechos el segundo en jerarquía
de la sucursal, y futuro gerente de la misma. ¿Cómo
la detectaron? De una manera muy simple: observando las
relaciones interpersonales. Afirmaban también que
los resultados operativos eran buenos pero consideraban
que mejorando la motivación serían mejores.
Para
verificar ese diagnóstico nos entrevistamos durante
varios días con la totalidad de jefes y empleados
en reuniones individuales, algunos fueron reentrevistarlos
luego de hablar con sus compañeros. La intención
fue verificar la exactitud de los comentarios de los consultantes,
diseñar la actividad y ajustar contenidos. Finalizado
el análisis, definimos que la necesidad de la empresa
no era la expresada por sus ejecutivos, razón por
la cual asesoramos trabajar sobre “Integración,
Participación y Comunicación”, programa
que se implementó con éxito. La segunda etapa
fue, como forma de lograr visiones compartidas, realizar
reuniones grupales de trabajo y debatir problemas comunes.
Posteriormente se implementó la rotación de
empleados por distintos sectores, y los nuevos empleados,
al ingresar, tomaron conocimiento cabal de las actividades
de la empresa y de la sucursal a través de programas
de inducción.
Es
decir que la visión de ambos ejecutivos fue parcializada
y errónea, no habían tenido en cuenta que jefes
y empleados estaban abroquelados casi en forma total en su
sector de trabajo (Administración, Auditoría
Médica, Ventas, Servicios profesionales, Atención
al Público, etc.), desconociendo la importancia de
las actividades de los otros sectores y sin tener en cuenta
la forma en que sus resultados afectaban al resto de la organización.
Ahora
trabajemos sobre hipótesis:
1.-
Una empresa financiera trabaja dos productos claramente definidos,
a) tarjeta de crédito, su producto estrella; b) préstamos
personales. Cada producto está liderado por un jefe
y ambos reportan a la Gerencia Comercial.
El
propósito de la empresa es aumentar la participación
en el mercado de los préstamos y, a instancias de su
jefe de producto, se efectúa un gran esfuerzo de difusión
a clientes reales y potenciales. A pesar de ello la comercialización
sigue estancada. Es entonces que se decide realizar en la
oficina central una intensa jornada de capacitación
a los vendedores de todo el país y se intensifican
las actividades de marketing. Diez días después
los resultados son contradictorios: los préstamos siguen
en una meseta, en tanto que se incrementaron las ventas de
tarjetas de crédito.
La
situación se aclara cuando un vendedor de préstamos
solicita cambiar de equipo, comentando que las comisiones
sobre la venta de tarjetas eran mayores que las de préstamos,
y que ganaría más vendiendo tarjetas que préstamos.
2.-
En esa misma empresa las relaciones entre dos jefes no son
buenas: existen criterios divergentes por diferencias no aclaradas
en tiempo y forma. Esta situación es conocida a medias
pero se considera que el tiempo atenuará las diferencias.
De
manera simultánea, y como forma de aumentar la rentabilidad,
se diseñan, con la participación de ambos ejecutivos,
cambios organizativos que no tienen el éxito esperado.
En
ambos supuestos los resultados obtenidos estuvieron lejos
de lo deseado.
-
En la primera hipótesis, la causa fundamental es
que ejecutivos y empleados se circunscriben en su área,
su departamento o sector, sin tener visión generalista.
-
En la segunda, no existió firmeza en las decisiones
para superar una situación que no debió existir
ni tampoco ser tolerada.
-
Pero en ambas, las visiones parcializadas, más la
imprevisión de la dirigencia, fueron responsables
de pérdida de tiempo, esfuerzos, mala utilización
de recursos económicos y pérdida de confianza
de los empleados en sus líderes.
Lo
lamentable es que probablemente todos los interesados piensen
que los responsables de las ineficiencias son siempre los
otros. Es que no se tuvo en cuenta que es necesario tener
calidad en la decisión y eficiencia en la implementación.
Trabajo
conjunto
Toda
acción de colaboración beneficia a los integrantes
del equipo. Lo importante es que todos trabajen juntos
en pos del beneficio común, no que sean los mejores
por separado.
Cuando
en el período estival en la comarca andina se produce
algún incendio forestal, varias pueden ser las situaciones
que se presenten: insuficiente disponibilidad de agua, vientos
intensos y de direcciones variables, zonas de difícil
acceso, los focos ígneos pueden propagarse de manera
acelerada y en sectores alejados entre sí.
¿Qué
hacen entonces? Trabajan en forma coordinada y sinérgica
con Defensa Civil, Policía, Municipalidades, Hospitales
y ONGs con acciones preventivas (difundiendo medidas para
el alerta, informando y aconsejando a la población
qué hacer y qué no), acciones activas (apagando
algunos focos, a veces desde el aire con aviones hidrantes),
y proactivas (creando barreras provocando incendios controlados
con el fin de que cuando el fuego llegue a esos sectores,
al no tener nada que quemar, se extinga naturalmente).
Lo
cual demuestra que una solución lógica, obvia
(en este caso tratar de apagar todo el incendio con agua),
puede empeorar la situación y la solución hallada
–a través de la visión sistémica,
con aprovechamiento de recursos escasos– da resultados
efectivos, a pesar de ir contra sensu del criterio lógico.
Coordinación
de esfuerzos
A
la corta o a la larga, los inconvenientes se convierten en
problemas, y la no resolución de éstos genera
conflictos con consecuencias muchas veces negativas para la
empresa, cuando no de luchas internas. ¿El resultado?
Ciclos de conejos vs. zorros, vastos incendios, o rotundos
fracasos comerciales.
Es
que con los avances tecnológicos, lo que diferencia
a una empresa de otra es la calidad de sus interacciones.
El
pensamiento sistémico promueve abandonar la tendencia
a responsabilizar a los demás de todos nuestros males,
y a trabajar de manera coordinada. La existencia de buen clima
de trabajo mejora la eficiencia, y en consecuencia mejora
la rentabilidad.
Ahora
bien, nadie participa de lo que no conoce o no comprende,
y pocos apoyan aquello de lo que no participan.
La
participación se logra promoviendo una visión
totalizadora, a través de la cual es posible eliminar
las diferencias que puedan existir entre integrantes de los
departamentos de la empresa. Esto puede verse cuando se deciden
medidas de cambio y la existencia de resistencias. Si bien
éstas no son totalmente evitables, pueden disminuirse
con acciones preventivas, activas y preactivas... pero la
resistencia al cambio es un tema fascinante y que debe verse
a través de la visión sistémica.
Para
eliminar diferencias, los ejecutivos deben modificar modelos
mentales, tener coherencia entre el decir y el hacer, responsabilidad
de que los empleados sepan cómo hacer su trabajo y
de que lo hagan muy bien, que conozcan de qué manera
su trabajo facilita el trabajo de los demás, que adviertan
la forma en que interactúan con otros, y de cómo
colaboran con los propósitos de la empresa.
¿Cómo
se logra? Mediante el dominio personal, con la persuasión
y el ejemplo, con la realización de
trabajos grupales (cuando la gente aprende
a trabajar junta, forma equipos que mediante la sinergia generan
resultados hasta entonces impensados), con capacitación
y mucha, pero mucha, mucha comunicación.
Toda
empresa comienza con una conversación, toda empresa
se afianza con la comunicación. Cuando se buscan resultados
eficientes y que los colaboradores posean sentido
de pertenencia a la Empresa y no sólo al sector de
trabajo, la comunicación nunca es mucha.
Es
entonces cuando se torna necesario “elaborar una estrategia
para que nos ocurra aquello que queremos que nos ocurra, y
no nos ocurra lo que no queremos que nos ocurra”.
Estrategia
"Una
Visión de futuro sin acción es simplemente un
sueño. Acción sin Visión de futuro carece
de sentido. Una visión de futuro puesta en práctica
puede cambiar el mundo."
Joel A. Barker
El
estado de la empresa en el día de hoy es consecuencia,
para bien o para mal, de las decisiones adoptadas años
atrás. El estado de la empresa dentro de algunos años
será consecuencia directa de las decisiones que se
adopten hoy.
La
planificación estratégica se
ocupa de definir un sistema flexible e integrado de objetivos
y de medios que contemplen visión y misión de
la empresa y sus negocios.
El
término estrategia se refiera a ajustar
las actividades de la organización al entorno en el
que opera. En consecuencia, tiene que ver con el ajuste de
las actividades de la organización a su capacidad de
recursos, para lo cual es necesario saber qué se hace,
definir objetivos, y establecer planes de acción.
Los
elementos fundamentales para la formulación de la planificación
y la estrategia son:
- VISIÓN.
Es la idealización del futuro de la empresa. ¿Cuál
es el futuro deseado?, ¿cómo queremos estar
y cómo queremos que nos vean en ese futuro?
-
MISIÓN. Se la puede definir como la guía de
navegación, los principios y los mecanismos que se
utilizarán para cumplir con los objetivos. ¿A
qué nos dedicamos hoy?, ¿cuál es el
objeto del negocio?, ¿qué hacemos bien?
-
VALORES: conductas predeterminadas y habituales, consideradas
positivas en la cultura de la organización.
-
ACCIONES ESTRATÉGICAS: diseño de métodos
de control de gestión y de las actividades para lograr
los objetivos.
-
OBJETIVOS ESTRATÉGICOS: definiendo indicadores que
definan cuánto falta para lograr la Visión.
- Estos
elementos son la base del plan estratégico. Las compañías
más exitosas son las que las definen más adecuadamente.
El
análisis estratégico estudia la comprensión
de la posición estratégica (competitividad)
de la empresa al preguntarse: ¿qué cambios ocurren
en el entorno?, ¿qué efectos tendrán
en la organización y sus actividades?, ¿a qué
aspiran directivos, accionistas, ejecutivos, entidades sindicales,
políticas, sociales?
Para ese estudio se utilizan diversas herramientas. Entre
ellas se encuentran el PEST, que establece la importancia
de las influencias políticas, económicas, sociales
y tecnológicas. Otra es el Ciclo de Vida. Una de las
más conocidas es la matriz de crecimiento del mercado/participación
de la empresa, de la Boston Consulting Group. Otra es el análisis
de los factores claves de Porter. Y otra es el análisis
FODA, conocido como SWOT (strenghts-weaknesses-oportunities-threats)
en países de habla inglesa, y como DAFO en España.
Luego de lo cual se llega a la formulación de acciones
(planeación estratégica), que consiste en diseñar
tácticas para alcanzar los fines propuestos.
Se trata, entonces, de analizar los cambios reales y posibles
en el entorno, las capacidades o recursos con que cuenta la
empresa, las expectativas de crecimiento y desarrollo de sus
directivos, y los objetivos que se plantean dentro del marco
cultural, económico, político, que se define.
Y de acuerdo a esos análisis, definir los cambios y
las modificaciones necesarias en el seno de la empresa para
ajustarse a las nuevas realidades.
En consecuencia, la Planificación Estratégica
es un proceso:
-
de la empresa como un todo (sistémico), no de sus
partes ni de sus funciones;
-
de su continuidad, supervivencia y desarrollo;
-
de las decisiones que se tomen con visión de futuro;
-
del potencial de utilidades a lograr y no solo de los resultados
obtenidos;
-
de la mejor combinación de recursos y alternativas
para lograr los objetivos.
Al
respecto, es de fundamental importancia considerar que la
Estrategia pertenece al campo de la Planeación Estratégica,
en tanto que el Tablero de Comando viene después de
que la o las estrategias han sido definidas.
Es
más fácil tener una buena idea que llevarla
a la práctica tal como fue ideada. El éxito
del plan estratégico no se deberá a la calidad
de su elaboración, sino en la capacidad de llevarlo
al terreno de los hechos concretos, de la eficiencia de sus
ejecutivos a través de acciones de pensamiento y de
acción para obtener los objetivos o resultados esperados.
Teniendo
en cuenta que colaboradores son todos –empleados, jefes
y ejecutivos–, es vital que los líderes formen
un conjunto homogéneo en cuanto a la calidad de sus
interrelaciones. La visión de uno no necesariamente
es la de otro, pero sí pueden analizar y –respetando
sus conocimientos, puntos de vista, certezas y divergencias–
lograr consenso en la adopción de medidas que hagan
al fondo del problema.
Tablero
de Comando
El
control de gestión es de fundamental importancia para
orientar esfuerzos sistémicos orientados al logro de
los objetivos estratégicos.
“Algunas
empresas se ocupan casi de manera excluyente del proceso filosófico,
cuando la razón de su existencia no es la de tener
ideas muy bien formuladas, sino acciones estratégicas
contundentes que se reflejen en éxito, prosperidad
y supervivencia”.
Gestionar
una empresa analizando solamente los resultados pasados es
algo así como “conducir un auto mirando el espejo
retrovisor”. Algo parecido a la frase “gestionar
una empresa en base solo a resultados financieros es un suicidio”.
Es
por ello que se hace necesario poseer información que
refleje las relaciones existentes entre objetivos financieros,
operativos y organizacionales, que permita analizar tendencias
y hechos, tanto en lo interno como en lo externo.
Y
una metodología sistémica, fundamental para
integrar distintas realidades, es la implementación
del Tablero de Comando (también llamado
control de gestión, cuadro de mando, Balance Score
Card - BSC) relacionando un conjunto de indicadores (expresión
fiel y cuantitativa del comportamiento o desempeño
de la organización) que, teniendo como norte la visión
de la empresa, permite “ver” cómo se traslada
la estrategia a la acción y monitorear en tiempo real,
tomando decisiones que ayuden a conservar y/o mejorar la gestión.
Al
estar el tablero de comando orientado a lo estratégico,
en los hechos implica una nueva manera de analizar a la empresa
a partir de grandes dimensiones o perspectivas, vinculadas
a través de relaciones de causa y efecto. En su origen,
esas perspectivas fueron cuatro:
-
financiera, contemplando la rentabilidad empresaria a corto
y largo plazo, control presupuestario, satisfacción
de propietarios o accionistas, etc.;
-
clientes, afianzando la relación con los tradicionales,
mejorando índices de satisfacción y retención;
-
procesos internos, identificando procesos críticos
con la finalidad de asegurar la calidad, mejorar la eficiencia
y reducir costos; y
- crecimiento
y aprendizaje, monitoreando el clima laboral, aumentando
las competencias estratégicas, logrando satisfacción
del empleado como forma de reducir la rotación y
aumentar la productividad.
La
experiencia indica la necesidad de agregar otras perspectivas
tales como:
-
proveedores (ej.: en empresas de distribución);
- comercios
(en el caso de tarjetas de crédito), o
- ecología,
en la industria química. (Quizás, y sólo
quizás, los inconvenientes con los habitantes de
Gualeguaychú y de otras localidades de la provincia
argentina de Entre Ríos, a consecuencia de la instalación
de la pastera Botnia en la zona uruguaya de Fray Bentos,
fuesen menores si la empresa definiera indicadores o, de
haberlos definido, los hubiese comunicado en tiempo y forma.)
El
tablero de comando proporciona información en tiempo
real a través de las pantallas de PC, razón
por la cual gerentes, ejecutivos y mandos medios pueden tomar
decisiones ágiles y efectivas. Proporciona, además,
una medición objetiva del aporte de cada uno de los
ejecutivos al logro de los objetivos estratégicos de
la empresa.
En
este orden, ¿qué debería hacer el Departamento
de Recursos Humanos? Hoy todas las empresas son de servicios,
razón por la cual en forma ineludible deben brindar
calidad en servicio y atención al cliente. La Gestión
de Recursos Humanos, dentro de su papel estratégico,
tiene el desafío de inculcar el concepto de servicio
al cliente, tanto al interno como al externo, y mantener
en forma permanente el foco en el desarrollo del capital intelectual
de la empresa, entendiendo como tal a la “posesión
de conocimientos, experiencia en la práctica, relaciones
con clientes, tecnología empresarial, y destrezas profesionales
que dan a la empresa ventajas competitivas”.
El
éxito de la gestión será logrado al practicar
liderazgo transformador, desarrollando las
competencias de todos los integrantes de la organización.
Los
empleados deben contar con precisos sistemas de información
sobre clientes, procesos y consecuencias de su labor.
Los líderes deben contar con información en
tiempo real sobre las capacidades de los empleados, desarrollar
su capacidad de liderazgo, practicar la delegación
de tareas, tener plena capacidad para brindar capacitación
y, entre otras, estar orientado a resultados.
Y, de manera fundamental, todos –jefes y empleados–,
deben querer y saber trabajar en equipo.
Conclusiones
Siendo
el pensamiento sistémico un modelo de pensamiento que
tiene como finalidad la visión totalizadora, es necesario
articular las competencias de los empleados con el tablero
de comando, con el propósito de generar ideas innovadoras
que permitan a la empresa alcanzar y sostener ventajas competitivas.
Bibliografía principal
– Enrique Herrscher. “Pensamiento Sistémico”,
en el que en forma novelada y amena se relata el encuentro
casual en un viaje a la Patagonia argentina y chilena de un
profesional con un industrial que da lugar –en el marco
de bellos paisajes– a desgranar realidades y analizar
formas de pensar, entender y comunicarse. Ed. 2006.
– Ramón Beltrán Costa y otros, “Crear
Salud o Curar Enfermedad”, capítulo “La
Consultoría Laboral”, en el cual propugna que
la creatividad sea una de las características en la
resolución de los problemas y la toma de decisiones.
Ed. Holos, 1993.
– Ferry Johnson y Kevan Acholes, “Dirección
Estratégica”, orientado a la formulación
e implementación de estrategias por parte de los directivos
de empresa. Ed. Prentice Hall, 1997.
– Robert Kaplan y David Norton, “Cuadro de Mando
Integral”, obra cumbre del Balance Scorecard. Ed. Gestión,
2000.
Bibliografía complementaria
–
Hugo F. González, “El Cambio y la Conducción
de Recursos Humanos”, en el cual se describen formas
de comportamiento de los líderes de la empresa para
potenciar su eficiencia. Ed. Salido, 1997.
–
Eduardo Press, “Psicología de las Organizaciones”,
donde se explican aspectos organizativos de la empresa y la
forma de resolver las situaciones problemáticas que
en ella suceden. Ed. Macchi, 2005.
–
Fernando Gosso, “Hiper satisfacción del Cliente”,
que propone optimizar los pilares que sostienen la excelencia
en la prestación de servicios: el servicio como producto,
los clientes, y la gestión de la empresa. Ed. El Emporio,
2005.
–
Hugo F. González, “Liderazgo transformador, generador
de confianza”, Capítulo “Liderazgo, Motivación
y Productividad”, del libro “Recursos Humanos
en la Argentina”. Ed. Estrada, 2000. |
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