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1.
Introducción
En
la década del 80, Philip Crosby popularizó el
concepto de Cero Defecto como orientación para el control
de calidad. Este enfoque establece la meta de resultados que
carezcan de errores al 100 por ciento. Crosby sostiene que
si se establece un nivel “aceptable” de defectos,
ello tiende a provocar que dicho nivel (o uno más alto)
se conviertan en una profecía que se cumple; si los
empleados saben que está “bien” trabajar
dentro de un nivel determinado de errores, llegarán
a considerar que ese nivel es la “norma”. Es evidente
que dicha “norma” está por debajo de lo
óptimo. Crosby sostiene que a las personas se les establecían
estándares de desempeño mucho más holgados
en sus trabajos que lo que regían sus vidas personales.
“Ellos esperaban hacer las cosas bien cuando se trataba
de sostener a un bebé, de pagar las facturas o de regresar
temprano a la casa correcta. En cambio, en los negocios se
les fijaban “niveles aceptables de calidad”, márgenes
de variación y desviaciones.
La
idea de un “porcentaje de error aceptable” (a
veces denominado un “nivel de calidad aceptable”)
es un curioso remanente de la era del “control”
de calidad. En aquellos tiempos se podían encontrar
maneras de justificar estadísticamente las naturales
fallas humanas, sosteniendo que nadie podía ser posiblemente
perfecto. De modo que si el 100% es inalcanzable, ¿por
qué no conformarse con el 99%, e incluso con el 95%?
Entonces, si alcanzáramos el 96,642%, podríamos
dar una fiesta y celebrar el hecho de haber superado los objetivos.
La cuestión es que el 96,642% significa que de 100.000
transacciones efectuadas por un servicio, 3.358 resultarían
desfavorables. Como las fallas de uno entre mil paracaidistas.
Los clientes insatisfechos, aquellos que habrían estado
fuera del porcentaje de transacciones perfectas, no regresarían
jamás.
Ahora
bien, Tom Parker señala que “cada día
67.000 norteamericanos pasan por un quirófano. Un porcentaje
de éxitos quirúrgicos del 99% significaría
que 66.330 personas saldrían de la anestesia sin otra
dificultad que tratar de operar el control remoto del aparato
de televisión del hospital. Pero ¿qué
sucedería con los pocos desafortunados que no entraran
dentro de la categoría del “error aceptable”?
Cada día, 670 de nuestros amigos, vecinos, parientes
y seres queridos experimentarían complicaciones, o
morirían, como resultado de los fracasos quirúrgicos
aceptables”. Así pues, un rendimiento del 99%
sería un alto promedio, pero no muy admirable como
porcentaje de éxitos quirúrgicos.
¿Qué
pasaría si nos apartáramos de esa norma de calidad
y estableciéramos una ambiciosa meta del 99,9%? ¿Sería
aceptable? En un informe especial sobre calidad, publicado
en 1991 en la revista Training, Natalie Gabel aplicó
esa norma a una serie de actividades. Las cifras que obtuvo
fueron sorprendentes. Si el 99,9% fuera la verdadera norma
de rendimiento alcanzada en algunas actividades corrientes
(datos correspondientes a los Estados Unidos):
- Las
guarderías de hospitales entregarían 12 bebés
por día a padres que no corresponden.
- Las
instituciones financieras descontarían 22.000 cheques
de cuentas bancarias equivocadas... cada 60 minutos.
- Los
servicios de telecomunicaciones transmitirían 1.314
llamadas erróneas .... cada 60 minutos.
- Los
productores cinematográficos utilizarían 811.000
rollos de películas defectuosos para filmar escenas.
En
los siguientes 12 meses:
- Se
fabricarían 268.500 neumáticos defectuosos
- Se
procesarían incorrectamente 103.260 impuestos defectuosos
sobre los réditos.
- 5.517.200
cajones de gaseosas contendrían bebidas sin efervescencia.
- Se
emitirían 20.000 recetas medicinales incorrectas.
- Se
gastarían 761.900 dólares en cintas magnetofónicas
y discos compactos que no se podrían reproducir.
Por
suerte las cosas funcionan mejor de lo previsto. Así,
los informes reales muestran que de los 67.000 pacientes quirúrgicos
diarios antes citados, solamente 25 no lograrían salir
del trance en la actualidad. Esto significa un 0,000037, o
sea, un 0,037%, lo que equivale a un promedio de éxito
del 99,963% (15 veces mejor que la norma del 99,9%). En el
caso de las aerolíneas, si se consideran los accidentes
como defectos, su nivel actual sería de 6,5 Sigma.
Pero en el manejo del equipaje, el nivel es apenas del 3,5
Sigma.
Han
hecho falta dramas patentes y una triple presión externa
para convencer al management acerca de la necesidad de adoptar
nuevos paradigmas en la gestión de las empresas para
hacer posible su continuidad y crecimiento. Cuando Hewlett-Packard
examinó 300.000 semiconductores de tres empresas de
Estados Unidos y de tres de Japón, descubrió
que el porcentaje de fallas de los chips norteamericanos era
superior al 0,1%, en tanto que las fallas de los chips japoneses
en el mismo período fue cero.
Al
igual que en la industria de los semiconductores, otras como
la textil, la siderúrgica, las máquinas herramientas,
la electrónica, la automotriz, entre otras tantas,
han visto perder competitividad, mercado y utilidades día
a día por haber estado ancladas a paradigmas que ya
no eran válidos dentro del nuevo esquema mundial.
Entre
las tres presiones externas a las cuales se ha hecho referencia
anteriormente, la primera y más evidente es la de la
competencia desenfrenada en un mundo más interconectado
e interdependiente. La segunda de las presiones está
relacionada a la velocidad tecnológica y, en particular,
la aceleración de la renovación informática,
la difusión de la información en todas las organizaciones
y la creciente capacidad de acceso a la misma de un número
cada vez más importante de personas. La tercera presión
externa que lleva al establishment económico a revisar
totalmente sus reglas de organización, es el choque
de las mentalidades que cambian.
La
empresa de finales de los ochenta parece haber encontrado
su nuevo credo: el de la calidad total. Las empresas que se
limitaban a hacer el control a posteriori de su única
calidad presentaron la quiebra una tras otra. Las empresas
de hoy, si quieren sobrevivir, deben trabajar para sus clientes
más que para sí mismas.
Existen
siete motivos, de los cuales cada uno por sí solo justifica
la adopción de la calidad total como proyecto de gestión.
El
primer motivo es la llegada de una economía
globalizada. La irrupción de competidores nuevos en
el juego económico mundial hace caducar a las empresas
no competitivas y obliga a todas aquellas que quieran sobrevivir
a apoyar de ahora en adelante su actividad sobre una vigilancia
meticulosa, atenta y permanente del mercado para ajustar siempre
mejor la calidad de la respuesta que se le pide.
El
segundo motivo en el que se basa el carácter
inevitable de la calidad total es la súbita inversión
en los países industrializados de la relación
de fuerzas entre una demanda menos creciente y una oferta
múltiple, desde mediados de los años setenta,
por la explosión de Japón y de los nuevos países
industrializados. He aquí que los consumidores y clientes,
ante múltiples ofertas, se vuelven más exigentes
y reclaman siempre mejor calidad a precios siempre más
bajos.
El
tercer motivo es lo que Alvin Tofler define como
el final de la masificación. Con las nuevas tecnologías
de producción, la diversidad se vuelve en adelante
tan poco costosa como la uniformidad. Para ello hará
falta que los hombres manejen perfectamente los procesos “justo
a tiempo”. Aquí también es la calidad
total la que hace la diferencia.
El
cuarto motivo es que hemos cambiado. En occidente
se ha ido observando un menor compromiso de los trabajadores
para con la empresa. Es menester un cambio de actitud si queremos
conservar los puestos de trabajo frente a culturas con mano
de obra mucho más comprometida y disciplinada.
El
quinto motivo está dado por la incapacidad
de la empresa tayloriana para reducir costos de no-calidad.
Fraccionada en grandes funciones autocentradas, generadora
de la empresa fantasma, más preocupada en “hacer
más” que en “hacer mejor”, en controlar
y corregir que en prevenir, esta empresa, sobrecargada de
costes inútiles y de recursos ocupados en “fabricar
nada”, pierde rápidamente terreno en la competencia
económica y se condena a muerte a corto plazo. La calidad
total constituye su única tabla de salvación.
El
sexto motivo alude también a la organización
tayloriana y al desperdicio de inteligencia que ha podido
permitirse tolerar en la empresa, mientras la relación
entre la oferta y la demanda era la inversa de la de hoy día.
De ahora en adelante, no se puede dejar más en un punto
muerto a todas estas inteligencias puestas en barbecho en
todos los niveles y, particularmente, en los niveles de ejecución,
en el de los obreros y empleados. La batalla de la calidad
es demasiado difícil para que se tenga a toda esta
inteligencia apartada del combate.
Y
el séptimo motivo es que desde que existe
un proceso de calidad total y que ciertas economías
lo han adoptado, todas aquellas que no lo han hecho han visto
abrirse a toda velocidad un abismo en su competitividad. Y
lo que es cierto para las economías lo es también
pasa las empresas. Para ello es menester tomar en cuenta que
el coste de la no-calidad en las economías occidentales
está en el orden del 20% de su facturación,
en tanto que en la economía japonesa se encuentra en
el 12%. No reducir rápidamente esta brecha, y ante
el crecimiento económico de países como China,
Tailandia, Malasia y otros países del Sudeste asiático,
preanuncia inevitables derrotas.
Ante
las circunstancias descriptas, empresas norteamericanas se
han visto en la necesidad imperiosa de realizar un cambio
total en su manera de gestionar las empresas, dando lugar
a la metodología de Seis Sigma.
En
los años ochenta la TQM (Gestión de Calidad
Total) fue muy popular, pero sufrió un proceso de desgaste,
y en muchas empresas de agonía. Era menester generar
un método que motivara un liderazgo por la calidad.
Esto se dio con Seis Sigma en función de tres características:
1.
Seis Sigma está enfocado en el cliente
Los
proyectos Seis Sigma producen grandes retornos sobre la inversión.
En un artículo de la Harvard Business Review, Sasser
y Reichheld señalan que las compañías
pueden ampliar sus ganancias en casi un 100% si retienen sólo
un 5% más de sus clientes gracias al logro un alto
grado de calidad.
Seis
Sigma cambia el modo en que opera la Dirección. Seis
Sigma es mucho más que proyectos de mejora. La Dirección
y los supervisores aprenden nuevos enfoques en la forma de
resolver problemas y adoptar decisiones.
Así
como en el Japón empresas como Toyota, Honda, Mazda,
Fujitsu, Cannon y NEC, entre otras, fueron base del desarrollo
del Just in Time y del Kaizen, en el caso de Seis Sigma empresas
como Motorola, General Electric, Honeywell, Sears Roebuck,
American Express, Johnson & Johnson, Federal Express y
Ford Motor le han servido como plataforma de investigación
y desarrollo.
2.
Las siete metamorfosis
La
nueva piedra filosofal de la calidad total permite a la empresa
satisfacer siempre mejor al cliente y siempre más barato.
Se demuestra que la calidad no cuesta más caro; al
contrario, rinde porque permite vender. Lo que cuesta caro
es la no-calidad, es decir, el fracaso, los costes inútiles,
los retrasos; todo esto es producto de una mala organización
que se le factura como multa al cliente y que le sorprende,
le disgusta y finalmente le desvía hacia otros proveedores,
porque tienen de ahora en adelante el dilema de elegir.
En
este proceso destinado a lograr el cero defecto (Seis Sigma
implica 3,4 defectos por millón de oportunidades),
las empresas se enfocan en siete cambios o metamorfosis.
La
primera metamorfosis implica que la empresa se interesa
más en su mercado que en sí misma, en sus clientes
que en sus máquinas, en sus fines que en sus medios,
y que sus dirigentes sustituyen la lógica del ingeniero
o del contable, centrada en una confianza desmedida en la
capacidad de su técnica, por la lógica del empresario
comercial, que reconoce la inutilidad de un producto soberbio
que no se ha podido vender.
La
segunda metamorfosis es el establecimiento de las
relaciones clientes-proveedores en el interior mismo de la
empresa: cada departamento, cada servicio, cada función,
cada trabajador, debe esforzarse en especificar mejor lo que
desea de su fuente y en responder mejor a las demandas de
su consumidor. La organización atomizada cede su lugar
a una organización por flujos. Se caen los muros que
defendían los territorios funcionales para dar lugar
a un desarrollo de procesos integrales en los cuales todos
toman parte de forma armónica.
La
tercera metamorfosis consiste en dejar de “producir
más” para pasar a “producir mejor de entrada”.
Los ritmos infernales no fabrican más que productos
de calidad mediocre y asalariados amargados, cansados y cada
vez menos competentes. La calidad total persigue el autocontrol
y las acciones colectivas, produciendo bien a la primera,
arreglando el defecto en el momento de producirse.
La
cuarta metamorfosis implica sustituir el modelo mecanicista
de una organización que asigna a cada individuo un
puesto instrumental de ejecutante, por un modelo biológico
donde los equipos responsables asumen misiones, uniendo colectivamente
su talento para hacerlo. Se sustituye la empresa piramidal
por la empresa multicelular.
La
quinta metamorfosis implica pasar de una empresa
aislada e intransigente frente a sus proveedores y subcontratistas,
a una implicada en profundas relaciones de confianza.
La
sexta metamorfosis implica la sustitución
del control por la prevención. Un incremento en los
costes de prevención trae como resultado una disminución
en el coste total de calidad, al reducirse significativamente
los costes por fallos internos y externos, y disminuir las
necesidades de evaluación.
La
séptima metamorfosis implica la eliminación
de todas los desperdicios y despilfarros, no sólo los
relativos al proceso productivo, sino también los atinentes
a las actividades administrativo-burocráticas.
Lograr
estos cambios permite llegar a los “Seis Ceros”:
cero defectos, cero stocks, cero averías, cero plazos,
cero papeles y cero accidentes.
3.
¿Qué es Seis Sigma?
Seis
Sigma implica tanto un sistema estadístico como una
filosofía de gestión.
Seis
Sigma es una forma más inteligente de dirigir un negocio
o un departamento. Seis Sigma pone primero al cliente y usa
hechos y datos para impulsar mejores resultados. Los esfuerzos
de Seis Sigma se dirigen a tres áreas principales:
- Mejorar
la satisfacción del cliente
- Reducir
el tiempo del ciclo
- Reducir
los defectos
Las
mejoras en estas áreas representan importantes ahorros
de costes, oportunidades para retener a los clientes, capturar
nuevos mercados y construirse una reputación de empresa
de excelencia.
Podemos
definir Seis Sigma como:
- Una
medida estadística del nivel de desempeño
de un proceso o producto.
- Un
objetivo de lograr casi la perfección mediante la
mejora del desempeño.
- Un
sistema de dirección para lograr un liderazgo duradero
en el negocio y un desempeño de primer nivel en un
ámbito global.
La
letra griega minúscula sigma se usa como símbolo
de la desviación estándar, siendo ésta
una forma estadística de describir cuánta variación
existe en un conjunto de datos.
La
medida en sigma se desarrolló para ayudarnos a:
- Enfocar
las medidas en los clientes que pagan por los bienes y servicios.
Muchas medidas sólo se concentran en los costes,
las horas laborales y los volúmenes de ventas, siendo
éstas medidas que no están relacionadas directamente
con las necesidades de los clientes.
- Proveer
un modo consistente de medir y comparar procesos distintos.
El
primer paso para calcular el nivel sigma o comprender su significado
es entender qué esperan sus clientes. En la terminología
de Seis Sigma, los requerimientos y expectativas de los clientes
se llaman CTQs (Críticos para la Calidad).
Se
usa la medida en sigma para observar qué tan bien o
mal operan los procesos, y darles a todos una manera común
de expresar dicha medida.
NIVELES
DE DESEMPEÑO EN SIGMA
| NIVEL
DE SIGMA |
DEFECTOS
POR MILLON DE OPORTUNIDADES |
| 6 |
3,40 |
| 5 |
233,00 |
| 4 |
6.210,00 |
| 3 |
66.807,00 |
| 2 |
308.537,00 |
| 1 |
690.000,00 |
Cuando
una empresa viola requerimientos importantes del cliente,
genera defectos, quejas y costes. Cuanto mayor sea el número
de defectos que ocurran mayor será el coste de corregirlos,
como así también el riesgo de perder al cliente.
La
meta de Seis Sigma es ayudar a la gente y a los procesos a
que aspiren a lograr entregar productos y servicios libres
de defectos. Si bien Seis Sigma reconoce que hay lugar para
los defectos, pues estos son atinentes a los procesos mismos,
un nivel de funcionamiento correcto del 99,9997 por 100 implica
un objetivo donde los defectos en muchos procesos y productos
son prácticamente inexistentes.
La
meta de Seis Sigma es especialmente ambiciosa cuando se tiene
en cuanta que antes de empezar con una iniciativa de Seis
Sigma, muchos procesos operan en niveles de 1, 2 y 3 sigma,
especialmente en áreas de servicio y administrativas.
Debemos
tener en cuenta que un cliente insatisfecho contará
su desafortunada experiencia a entre nueve y diez personas,
o incluso más si el problema es serio. Y por otro lado
el mismo cliente sólo se lo dirá a tres personas
si el producto o servicio lo ha satisfecho. Ello implica que
un alto nivel de fallos y errores son una fácil ruta
a la pérdida de clientes actuales y potenciales.
Como
sistema de dirección, Seis Sigma no es propiedad de
la alta dirección más allá del papel
crítico que esta desempeña, ni impulsado por
los mandos intermedios (a pesar de su participación
clave). Las ideas, soluciones, descubrimientos en procesos
y mejoras que surgen de Seis Sigma están poniendo más
responsabilidad, a través del empowerment y la participación,
en las manos de la gente que está en las líneas
de producción y/o que trabajan directamente con los
clientes.
“Seis
Sigma es, pues, un sistema que combina un fuerte liderazgo
con el compromiso y la energía de la base”.
4.
Los seis principios de Seis Sigma
Principio
1: Enfoque genuino en el cliente
El
enfoque principal es dar prioridad al cliente. Las mejoras
Seis Sigma se evalúan por el incremento en los niveles
de satisfacción y creación de valor para el
cliente.
Principio
2: Dirección basada en datos y hechos
El
proceso Seis Sigma se inicia estableciendo cuáles son
las medidas clave a medir, pasando luego a la recolección
de los datos para su posterior análisis. De tal forma,
los problemas pueden ser definidos, analizados y resueltos
de una forma más efectiva y permanente, atacando las
causas raíces o fundamentales que los originan, y no
sus síntomas.
Principio
3: Los procesos están donde está
la acción
Seis
Sigma se concentra en los procesos. Así pues, dominando
éstos se lograrán importantes ventajas competitivas
para la empresa.
Principio
4: Dirección proactiva
Ello
significa adoptar hábitos como definir metas ambiciosas
y revisarlas frecuentemente, fijar prioridades claras, enfocarse
en la prevención de problemas y cuestionarse por qué
se hacen las cosas de la manera en que se hacen.
Principio
5: Colaboración sin barreras
Debe
ponerse especial atención en derribar las barreras
que impiden el trabajo en equipo entre los miembros de la
organización, logrando de tal forma mejor comunicación
y un mejor flujo en las labores.
Principio
6: Busque la perfección
Las
compañías que aplican Seis Sigma tienen como
meta lograr una calidad cada día más perfecta,
estando dispuestas a aceptar y manejar reveses ocasionales.
5.
¿Como se determina el nivel de Sigma?
En
primer lugar debemos definir y aclarar términos y conceptos:
Sigma
(s) es un parámetro estadístico de dispersión
que expresa la variabilidad de un conjunto de valores respecto
a su valor medio, de modo que cuanto menor sea sigma, menor
será el número de defectos. Sigma cuantifica
la dispersión de esos valores respecto al valor medio
y, por tanto, fijados unos límites de especificación
por el cliente, superior e inferior, respecto al valor central
objetivo, cuanto menor sea sigma, menor será el número
de valores fuera de especificaciones y, por tanto, el número
de defectos.
De
tal forma, en la escala de calidad de Seis Sigma se mide el
número de sigmas que caben dentro del intervalo definido
por los límites de especificación, de modo que
cuanto mayor sea el número de sigmas que caben dentro
de los límites de especificación, menor será
el valor de sigma y por tanto, menor el número de defectos.
La
diferencia entre la Tolerancia Superior (TS) y la Tolerancia
Inferior (TI) dividido por el desvío estándar,
nos da la cantidad (o nivel) de sigmas (z).
La
Capacidad del Proceso para un nivel 6 sigma es igual a 2,
resultante de dividir la diferencia entre las Tolerancias
Superior e Inferior por seis sigma.
En
un nivel 6 sigma entran en el espacio existente entre la Tolerancia
Superior (TS) y la Tolerancia Inferior (TI) un total de 12
sigmas.
Siempre
que la medición esté dentro del intervalo TS-TI,
diremos que el producto o servicio es conforme o de calidad.
En este caso se siguen las ideas de Crosby, quien considera
la calidad como sinónimo de cumplimiento de las
especificaciones.
Así
pues, cuanto más cercanos estén los valores
de las mediciones al Valor Central Optimo, más pequeño
será es valor de sigma, y de tal forma mayor números
de sigmas entrarán dentro de los límites de
tolerancia.

Así
tenemos pues, partiendo de los ejes de coordenadas ubicadas
en el ángulo superior izquierdo, una curva con pendiente
negativa, correspondiente a la relación existente entre
el desvío estándar (sigma) y la cantidad de
sigmas (z). Cuanto mayor sea el valor de sigma, menor es el
valor de z (cantidad de sigmas) y, por el contrario, al disminuir
el valor de sigma, la cantidad de sigmas que entran dentro
de los límites de tolerancia aumenta.
En
los ejes de coordenadas del ángulo superior derecho
tenemos una curva de pendiente positiva, la cual indica que
al aumentar el nivel de z se incrementa el rendimiento del
proceso (%).
En
el ángulo inferior derecho tenemos una curva con pendiente
negativa, la cual nos indica que al aumentar el rendimiento,
la cantidad de defectos por millón de oportunidades
(DPMO) disminuye.
En
el ángulo inferior izquierdo la curva es de pendiente
positiva e indica que al aumentar la cantidad de DPMO el valor
de sigma aumenta, en tanto que si el nivel de DPMO disminuye
el valor de sigma también decrece.
DPMO

Nivel
de Sigma
Calcular
el nivel de sigmas para la mayoría de los procesos
es bastante fácil. Dado un determinado producto o servicio,
se determinan los factores críticos de calidad (FCC),
luego se multiplican éstos por la cantidad de artículos
producidos, obteniéndose el total de defectos factibles
(oportunidades de fallos). Si dividimos los fallos detectados
(con los distintos sistemas de medición en función
del tipo de bien o servicio) por el total de defectos factibles
(TDF), y luego lo multiplicamos por un millón, obtenemos
los defectos por millón de oportunidades (DPMO). Luego,
revisando la tabla de sigma se tienen los niveles de sigma.
Los
factores críticos de calidad pueden ser determinados
tanto por los clientes internos como externos, y serán
aplicados a las distintas etapas de los diversos procesos.
En
cuanto a la metodología de medición, ésta
se efectuará por muestreos internos (mediciones) o
mediante requisitoria (cuestionario) para la totalidad o parte
de los consumidores.
Así,
si para un producto se han determinado 12 factores críticos
de calidad (FCC) y se han producido un total de 250.000 artículos,
tomando una muestra de 1.500, el total de defectos factibles
es de (1.500 x 12) 18.000. Si el total de errores o fallos
detectados asciende a 278, ello implica que tenemos 15.444,44
DPMO (resultante de dividir 278 por los 18.000 y multiplicarlos
por 1.000.000). Para este nivel de DPMO la cantidad de sigmas
es de 3,67 (lo cual implica un rendimiento entre el 99,80
y el 99,87 por ciento).
6.
Tabla de conversión: nivel en sigma a partir de los
DPMO
| Rendimiento
(%) |
NIVEL
EN SIGMA |
DPMO |
| 6,68
8,455
10,56
13,03
15,87
19,08
22,66
26,595
30,85
35,435
40,13
45,025
50
54,975
59,87
64,565
69,15
73,405
77,34
80,92
84,13
86,97
89,44
91,545
93,32
94,79
95,99
96,96
97,73
98,32
98,78
99,12
99,38
99,565
99,7
99,795
99,87
99,91
99,94
99,96
99,977
99,982
99,987
99,992
99,997
99,99767
99,99833
99,999
99,99966 |
0,00
0,13
0,25
0,38
0,50
0,63
0,75
0,88
1,00
1,13
1,25
1,38
1,50
1,63
1,75
1,88
2,00
2,13
2,25
2,38
2,50
2,63
2,75
2,88
3,00
3,13
3,25
3,38
3,50
3,63
3,75
3,88
4,00
4,13
4,25
4,38
4,50
4,63
4,75
4,88
5,00
5,13
5,25
5,38
5,50
5,63
5,75
5,88
6,00 |
933200
915450
894400
869700
841300
809200
773400
734050
691500
645650
598700
549750
500000
450250
401300
354350
308500
265950
226600
190800
158700
130300
105600
84550
66800
52100
40100
30400
22700
16800
12200
8800
6200
4350
3000
2050
1300
900
600
400
230
180
130
80
30
23,35
16,7
10,05
3,4 |
7.
Método de Resolución de Problemas
Se
ha desarrollado como sistema para la resolución de
problemas el método DMAMC (Definir-Medir-Analizar-Mejorar-Controlar).
Este
método es llevado a la práctica por grupos especialmente
formados a los efectos de dar solución a los diversos
problemas u objetivos de la compañía.
Las
claves del DMAMC se encuentran en:
- Medir
el problema. Siempre es menester tener una clara
noción de los defectos que se están produciendo
en cantidades y expresados también en valores monetarios.
- Enfocarse
en el cliente. Las necesidades y los requerimientos
del cliente son fundamentales, y ello debe tenerse siempre
debidamente en consideración.
- Verificar
la causa raíz. Es menester llegar hasta
la razón fundamental o raíz, evitando quedarse
sólo en los síntomas.
- Romper
con los malos hábitos. Un cambio de verdad
requiere soluciones creativas.
- Gestionar
los riesgos. El probar y perfeccionar las soluciones
es una parte esencial de la disciplina Seis Sigma.
- Medir
los resultados. El seguimiento de cualquier solución
es verificar su impacto real.
- Sostener
el cambio. La clave final es lograr que el cambio
perdure.
Definir
el problema
Debe
definirse claramente en qué problema se ha de trabajar,
por qué se trabaja en ese problema en particular, quién
es el cliente, cuáles son los requerimientos del cliente,
cómo se lleva a cabo el trabajo en la actualidad, cuáles
son los beneficios de realizar una mejora.
Siempre
debe tenerse en cuenta que definir correctamente un problema
implica tener un 50% de su solución. Un problema mal
definido llevará a desarrollar soluciones para falsos
problemas.
Medir
El
medir persigue dos objetivos fundamentales:
- Tomar
datos para validar y cuantificar el problema o la oportunidad.
Esta es una información crítica para refinar
y completar el desarrollo del plan de mejora.
- Nos
permite y facilita identificar las causas reales del problema.
El
conocimiento de estadística se hace fundamental. “La
calidad no se mejora, a no ser que se la mida”.
Analizar
El
análisis nos permite descubrir la causa raíz.
Para ello se hará uso de las distintas herramientas
de gestión de la calidad. Ellas son las siete herramientas
estadísticas clásicas y las nuevas siete herramientas.
Las herramientas de análisis deben emplearse para determinar
dónde estamos, no para justificar los errores.
Al
respecto cabe acotar que el Diagrama de Pareto es a los efectos
de darle prioridad a los factores que mayor importancia tienen
en la generación de fallos o errores, pero no debe
significar dejar de atender las demás causas. Al respecto
Crosby señala que “a los numerosos pero triviales
ni siguiera les hacen caso; les dejan que envenenen el producto
o servicio para el consumidor. Consideran que no vale la pena
dedicar tiempo a solucionarlos. En cambio para un auténtico
enfoque de cero defectos, todos los elementos son importantes”.
Mejorar
En
esta etapa asume una preponderancia fundamental la participación
de todos los participantes del proceso, como así también
la capacidad creativa, entre los cuales se encuentran el uso
de nuevas herramientas como el Pensamiento Lateral y la Programación
Neuro-Lingüística (PNL).
La
fase de mejora implica tanto el diseño como la implementación.
En esta fase de diseño es muy importante la actividad
de benchmarking a los efectos de detectar en otras unidades
de la misma empresa o en otras empresas (competidoras o no)
formas más efectivas de llevar a cabo un proceso.
Controlar
Es
necesario confirmar los resultados de las mejoras realizadas.
Debe por tanto definirse claramente unos indicadores que permitan
visualizar la evolución del proyecto. Los indicadores
son necesarios, pues no podemos basar nuestras decisiones
en la simple intuición. Los indicadores nos mostrarán
los puntos problemáticos de nuestro negocio y nos ayudarán
a caracterizar, comprender y confirmar nuestros procesos.
Mediante el control de resultados lograremos saber si estamos
cubriendo las necesidades y expectativas de nuestros clientes.
Es
además primordial verificar mediante el control la
estabilidad de los procesos. Distintos indicadores vinculados
a Seis Sigma pueden y deben ser articulados en los Tableros
de Comandos o Cuadros de Mando Integral a los efectos de permitir
un monitoreo constante en la evolución de los mismos
por parte de los diferentes funcionarios y responsables de
los procesos productivos y de mejoras.
Entre
los indicadores a monitorear tenemos:
- Indicadores
relacionados con el coste: los mismos incluyen costes correspondientes
a las operaciones, las materias primas, de despilfarro y
reciclaje, de comercialización, de desarrollo de
productos.
- Indicadores
relacionados con el tiempo de: los ciclos (productivos,
comerciales, de respuestas) y de cumplimiento de las etapas
de los procesos de implementación de mejoras.
- Indicadores
relacionados con las prestaciones: tales como cuota de mercado,
cotización de las acciones, imagen de la empresa,
niveles de satisfacción de los clientes y consumidores,
y participación de los empleados (cantidades de sugerencias
por período de tiempo y niveles de ahorros o beneficios
subsecuentes).
A
manera de resumen podemos decir que en primer lugar se define
el problema, valorándose o midiéndose posteriormente
el punto en el cual se encuentra la empresa. En tercer lugar
se estudia la causa raíz del problema, procediéndose
a diseñar y poner en práctica las respectivas
mejoras. Procediéndose en última instancia a
controlar los resultados obtenidos para verificar la efectividad
y eficiencia de los cambios realizados.
8.
Herramientas de Mejora de Procesos Seis Sigma
El
sistema Seis Sigma es mucho más que un trabajo en equipo,
implica la utilización de refinados sistemas de análisis
relativos al diseño, la producción y el aprovisionamiento.
En
materia de Diseño se utilizan herramientas tales como:
Diseño de Experimentos (DDE), Diseño Robusto
y Análisis del Modo de Fallos y Efectos (AMFE).
En
cuanto a Producción se utilizan las herramientas básicas
del control de calidad, entre los cuales se encuentran: los
histogramas, el Diagrama de Pareto, el Diagrama de Ishikawa,
AMFE, SPC (Control Estadístico de Procesos) y DDE.
A
las actividades y procesos de Aprovisionamiento le son aplicables
el SPC y el DDE correspondientes a los proveedores.
9.
Equipo de Mejora Seis Sigma
El
mismo atraviesa por seis fases:
1.
Identificación y selección de proyectos.
La Dirección considera los diversos proyectos de mejora
presentados, seleccionando los más prometedores en
función de posibilidades de implementación y
de los resultados obtenibles. El proyecto tiene que tener
un beneficio tanto para el negocio como para los clientes.
El uso del Diagrama de Pareto es una herramienta beneficiosa
para dicha selección.
2.
Se procede a la formación de los equipos,
entre los cuales se encuentra el Líder del Grupo (Cinturón
Negro), para lo cual se involucrará a aquellos individuos
que de acuerdo al Inventario Permanente de RR.HH. (ver Anexo,
punto 14, al final del artículo) poseen las cualidades
necesarias para integrarse al proyecto en cuestión.
3.
Desarrollo del documento marco del proyecto.
El documento marco es clave como elemento en torno al
cual se suman las voluntades del grupo, sirviendo de guía
para evitar desvíos y contradicciones. El mismo debe
ser claro, fijar claramente los límites en recursos
y plazos, y por sobre todas las cosas el objetivo supremo
a lograr.
4.
Capacitación de los miembros del equipo.
Los mismos son capacitados, de no contar ya con conocimientos
y/o experiencia en Seis Sigma, en estadísticas y probabilidades,
herramientas de gestión, sistema de resolución
de problemas y toma de decisiones, creatividad, pensamiento
lateral, métodos de creatividad, PNL, planificación
y análisis de procesos.
5.
Ejecución del DMAMC e implementación de soluciones.
Los equipos deben desarrollar los planes de proyectos, la
capacitación a otros miembros del personal, los procedimientos
para las soluciones, y son responsables tanto de ponerlos
en práctica como de asegurarse de que funcionan (midiendo
y controlando los resultados) durante un tiempo significativo.
6.
Traspaso de la solución. Luego de cumplidos
los objetivos para los cuales fueron creados, los equipos
se disuelven y sus miembros vuelven a sus trabajos regulares
o pasan a integrar equipos correspondientes a otros proyectos.
10.
Cinturones y Líderes
Como
una forma de identificar a determinados miembros del personal
que cumplen funciones específicas en el proceso de
Seis Sigma, e inspirados en las artes marciales como filosofía
de mejora continua y elevada disciplina, se han conferido
diversos niveles de cinturones para aquellos miembros de la
organización que lideran y ayudan a liderar los proyectos
de mejoras.
Así,
con el Cinturón Negro (Black Belt) tenemos a aquellas
personas que se dedican a tiempo completo a detectar oportunidades
de cambios críticas y a conseguir resultados. El Cinturón
Negro es responsable de liderar, inspirar, dirigir, delegar,
entrenar y cuidar de los miembros de su equipo. Debe poseer
firmes conocimientos tanto en materia de calidad, como en
temas relativos a estadística, resolución de
problemas y toma de decisiones.
El
Cinturón Verde (Green Belt) está formado en
la metodología Seis Sigma sirviendo, como miembro del
equipo, de apoyo a las tareas del Cinturón Negro. Sus
funciones fundamentales consisten en aplicar los nuevos conceptos
y herramientas de Seis Sigma a las actividades del día
a día de la organización.
El
Primer Dan (Máster Black Belt o Maestro Cinturón
Negro) sirve de entrenador, mentor y consultor para los Cinturones
Negros que trabajan en los diversos proyectos. Debe poseer
mucha experiencia en el campo de acción tanto en Seis
Sigma como en las operatorias fabriles, administrativas y
de servicios.
Sponsor
(Champion) es un ejecutivo o directivo que inicia y patrocina
a un Black Belt o a un equipo de proyecto. Una especie de
mecenas. Él mismo forma parte del Comité de
Liderazgo, siendo sus responsabilidades garantizar que los
proyectos están alineados con los objetivos generales
del negocio y proveer dirección cuando eso no ocurra,
mantener informados a los otros miembros del Comité
de Liderazgo sobre el progreso del proyecto, proveer o persuadir
a terceros para aportar al equipo los recursos necesarios,
tales como tiempo, dinero y la ayuda de otros. Conducir reuniones
de revisión periódicas y negociar conflictos
y efectuar enlaces con otros proyectos Seis Sigma.
Líder
de Implementación
Generalmente
a cargo del CEO u otra figura máxima y cercana a ese
nivel, es responsable de la puesta en práctica del
sistema Seis Sigma y de los resultados que este arroje para
la organización, siendo el estratega fundamental del
sistema.
11.
Establecimiento de técnicas que eviten errores
En
muchas organizaciones, cometer errores y luego corregirlos
es parte de sus operaciones diarias. Los empleados anotan
información de forma errónea, usan mal las herramientas,
proporcionan información equivocada, ignoran pasos
de un proceso, cometen errores en mediciones, y así
sucesivamente. Los errores son una señal de que los
procesos no están bien entendidos y que la información
necesaria no está disponible para los empleados. Pueden
y deben introducirse cambios que ayuden a los empleados a
comprender que los errores no tienen que ser parte de las
operaciones, utilizando para ello diversas técnicas,
entre las cuales podemos describir:
Recordatorios.
Los recordatorios incluyen listas de verificación,
manuales, gráficas, formas especiales –cualquier
cosa que ayude a los empleados a recordar lo que deben hacer–.
Los pilotos de aviación siempre usan una lista de verificación
escrita de los pasos a seguir antes de despegar y aterrizar,
sin importar cuántas veces lo hayan hecho. El usar
recordatorios asegura que no se ignorará ningún
paso de una actividad o proceso importante.
Eliminar
similitudes que confunden. Cuando se presentan
similitudes entre dos artículos –por ejemplo
formas, colores, ubicaciones o números de partes–
existe la posibilidad de que los empleados cometan errores.
Para evitar este tipo de equivocaciones, supervisores y empleados
deben revisar, primero, el tipo de errores que se presentan;
luego podrán hacer cambios en formas, colores, ubicaciones
o cualquier característica que esté causando
confusión. De esta manera, puede reducirse considerablemente
la posibilidad de errores por similitud. Pensemos al respecto
en los errores que suelen tener lugar en los hospitales con
los tubos de oxigeno o de otro tipo de insumos médicos.
Colores que identifiquen claramente su contenido pueden evitar
gravísimas consecuencias.
Establecer
restricciones. Otra técnica para reducir
la posibilidad de errores es el desarrollo de restricciones.
Las restricciones son obstáculos físicos que
impiden que las personas realicen mal una tarea. Por ejemplo,
una restricción puede impedir que alguien siga los
pasos de un proceso en el orden equivocado. Considere el uso
de restricciones para impedir que los empleados hagan mal
las cosas. Si las herramientas utilizadas en un quirófano
ocupan un lugar claramente identificado, una vez utilizada,
dicha herramienta debe ocupar ese lugar; de quedar vacío
el mismo, es porque puede estar en el interior del paciente.
Piense cuántas agujas y otros elementos se olvidan
en el interior por no tomar en cuenta ésta práctica.
Usar
la capacidad de realización. La capacidad
de realización es un entorno o circunstancia que facilita
hacer un trabajo como es debido. La capacidad de realización
es el opuesto a las restricciones.
Cuestionario
o Matriz de Análisis Preventivo. Para cada
operación o proceso, los empleados de línea
y los supervisores y demás personal jerárquico
deben cuestionarse qué puede salir mal (haciendo uso,
por ejemplo, de la Tormenta de Ideas) y luego analizar la
forma de evitar de que ello ocurra. Así, si un corte
de energía eléctrica puede hacer perder archivos,
como así también dañar los sistemas de
cómputos, una medida preventiva es utilizar baterías
que permitan cerrar los programas y apagar los equipos con
suficiente tiempo, e inclusive si la capacidad lo permite,
continuar realizando labores mientras falta la energía
corriente.
Puntas
guía. Identificar perforaciones omitidas en
las partes (si la pieza no entra en las puntas, no están
allí todas las perforaciones).
Fotoceldas.
Para indicar la ubicación apropiada, la existencia
de perforaciones y aditamentos, y la presencia o ausencia
de partes.
Interruptores
de paro. Para detener el equipo cuando una máquina
detecta una condición de error.
Contadores
(monitores). Para garantizar que todas las partes
han sido utilizadas o todas las acciones han sido completadas.
Estos
dispositivos mecánicos y de memoria, y muchos más,
ayudan a los empleados a impedir que ocurran errores al ejecutar
los procesos.
12.
Diseño consistente
Un
motivo por el cual los productos fallan, es que los diseños
son demasiado complejos y las partes quedan fuera de servicio
al someterlos a circunstancias extremas o fuera de control.
Para hacer frente a esto, los desarrolladores de productos
tienen la meta de presentar diseños consistentes, que
son planes que reducen la posibilidad de fallas en el producto
y optimizan la confiabilidad del mismo.
Los
diseños consistentes privilegian la simplicidad por
sobre la complejidad, sin sacrificar la funcionalidad que
buscan los clientes; reduciendo las oportunidades de que ocurran
defectos en los procesos de producción, e incrementando
la posibilidad de que un producto opere como se supone que
debe hacerlo en una gran variedad de usos y condiciones ambientales.
El diseño consistente es un ejemplo del control preventivo
que puede ayudar a eliminar muchos problemas más adelante
en el proceso de producción.
13.
Estrategia de implantación de Seis Sigma
Un
plan exitoso de Seis Sigma comprende cuatro etapas fundamentales,
cada una de las cuales está constituidas por sub-etapas
(las cuales pueden desarrollarse en forma paralela)

Decisión
del cambio
Es
necesario y primordial convencer y demostrar a los directivos
de la empresa acerca de la imperiosa necesidad del cambio.
Ello se logrará mejor si se muestra la evolución
de los mercados en general y de la industria especifica en
especial, tanto a nivel mundial como nacional y regional.
En
segundo lugar, debe mostrarse claramente lo que acontece con
la empresa, describiendo su evolución y comparándola
con la de los actuales y futuros competidores. Debe dejarse
en claro dónde estará la empresa dentro de cinco
o diez años de no efectuar cambios, y dónde
estarán las empresas que sí realicen tales cambios.
Demostrada
la necesidad de instaurar un proceso de mejora continua, y
de reingeniería si es necesario para cubrir rápidamente
brechas de performance, el paso siguiente es demostrar las
características y cualidades de Seis Sigma, mostrando
además las diferencias de éste en relación
a otros sistemas de calidad y mejora continua.
De
estar aplicando ya la empresa algún otro sistema o
método de mejora continua, se hace menester evaluar
los resultados que los mismos están brindando, para
lo cual un buen método es evaluar el nivel de sigma
que tienen sus procesos actualmente y compararlos (benchmarking)
con los competidores globales.
La
etapa siguiente consiste en el cambio de paradigmas de los
directivos y personal superior de la empresa. Es necesario
que eliminen de sus mentes que los errores son algo admisible
y propio de la producción.
Se
planifica estratégicamente definiendo claramente cuáles
son los valores, la misión y visión de la empresa,
para fijar con posterioridad objetivos a lograr para hacer
factibles los objetivos de más largo plazo. En función
de ello, se debe alcanzar una visión compartida con
la cual se alcance la energía suficiente para lograr
un trabajo en equipo que permita el logro de óptimos
resultados en la puesta en marcha de Seis Sigma. En función
de los planes, se asignan partidas presupuestarias a los efectos
de su puesta en marcha y funcionamiento.
Se
seleccionan los Líderes y Cinturones en función
de sus conocimientos, capacidades y puestos que actualmente
ocupan.
Se
debe proceder a la capacitación y el entrenamiento
de los diversos niveles de cinturones y liderazgos, como así
también al resto del personal. Esta capacitación
incluirá diferentes aspectos, dependiendo de las funciones
y los niveles que cubra dicho personal. Se incluirán
aspectos vinculados con el significado y funcionamiento de
Seis Sigma, los métodos de resolución de problemas
y toma de decisiones, trabajo en equipo, liderazgo y motivación,
creatividad, control estadístico de procesos, diseño
de experimentos, herramientas de gestión, AMFE, estadística
y probabilidades, muestreo, satisfacción del consumidor,
calidad y productividad, costo de calidad, sistemas de información,
utilización de software estadístico, supervisión
y diseño de proyectos, entre otros.
Despliegue
de objetivos
Se
establecen los sistemas de información, capacitación
y supervisión apropiados al nuevo sistema de mejora.
Se
incluyen en los sistemas de información y control (Cuadros
de Mando Integral) los objetivos, indicadores e inductores
relativos a Seis Sigma. De no existir un Cuadro de Mando Integral,
se procede a elaborar un Cuadro de Indicadores de Seis Sigma.
Se
forman los primeros grupos de trabajo en función de
los proyectos seleccionados.
Los
proyectos son seleccionados en función de los beneficios
tanto para la empresa como, fundamentalmente, para el incremento
en la satisfacción de los clientes y consumidores.
Es
conveniente comenzar con proyectos piloto para poner a prueba
las técnicas y los conocimientos aprendidos, y demostrar
además al resto de la organización acerca de
los logros en la implementación del sistema.
Desarrollo
del proyecto
Es
primordial, antes que nada, definir los requerimientos de
los clientes externos e internos, y la forma en que se medirá
el logro de dichas especificaciones.
Los
círculos de calidad o equipos de trabajo Seis Sigma
(ETSS) proceden a aplicar la metodología DMAMC (Definir-Medir-Analizar-Mejorar-Controlar).
Se
mantiene informado a los directivos acerca de la marcha de
los diferentes proyectos.
Evaluación
de beneficios
Se
determinan las mejoras producidas luego de la implementación
de los cambios resultantes del desarrollo de los diversos
proyectos. Ello se manifiesta tanto en niveles de rendimiento
como en niveles de sigma, DPMO y ahorros obtenidos.
Es
conveniente hacer un seguimiento constante de los niveles
de satisfacción, tanto de los clientes internos como
externos.
14.
Anexo. Inventario Permanente de Recursos Humanos
Uno
de los grandes desperdicios que se producen en las organizaciones
es no utilizar plenamente las capacidades del personal, desconociendo
sus aptitudes, experiencias, conocimientos y logros.
Una
base de datos que permita conocer las experiencias, los conocimientos
y las aptitudes del personal, permitirá a la empresa
evitar tener que recurrir a personal externo cuando posee
las capacidades en su interior, motivar al personal al reconocer
y permitir utilizar plenamente sus cualidades y, por último,
planificar en función de la confrontación entre
las necesidades críticas de la compañía
y los recursos humanos existentes, las necesidades a cubrir,
bien sea capacitando al personal o cubriendo con nuevo personal
aquellas aptitudes, conocimientos y experiencias necesarias
para el normal desenvolvimiento de la organización
y el logro de los objetivos establecidos.
15.
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