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MANAGEMENT
Cuando el premio no es un gasto

Por Alfredo César
 
     
 

El cambio es una constante del mercado actual. Hoy, es necesario ser más productivos para mantenerse y crecer en el mercado. Ser productivos significa inversión en tecnología y capacitación en sus empleados. Implica obtener más con los mínimos recursos.

Esto resulta una carga muy pesada para los empleados, quienes son los que ayudan y hacen que la empresa crezca. Muchas veces exigimos y presionamos a nuestros empleados para que cumplan con los objetivos, con los tiempos y con las formas. Exigimos y presionamos porque la competencia lo hace con nosotros.

Es por eso que cuando se producen errores, desinformación, mala atención, etcétera, que en realidad son producidos por la carga de trabajo y las exigencias que se acumulan, la respuesta suele ser explosiva, poniendo al empleado en una posición incómoda, porque no pudo cumplir como debía.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando todo sale bien? ¿cómo respondemos cuando se cumple con lo previsto o aún mejor? Es una constante que la respuesta sea ignorancia o, a lo sumo, un "muy bien". Las veces que me han explicado esta postura, la basan en que "es su trabajo y obligación hacerlo bien", o bien "y bueno, para eso le pago". En síntesis, somos inflexibles ante el castigo pero reacios a reconocer los aciertos.

En cierta empresa manufacturera donde trabajé, teníamos serios problemas de producción, donde se producían errores muy costosos para la empresa. Ante este problema, se realizó una investigación que determinó que la gran mayoría de los empleados estaban desmotivados. Reclamaban mayor atención y reconocimiento de sus superiores, y consideraban que si mejoraban los procesos, la única beneficiada era la empresa.

Con esta valiosísima información, se desarrolló e implementó un método de evaluación de la producción, por el que se premiaba si se cumplían o superaban determinados objetivos de cantidad y calidad, que eran ajustados mensualmente.

Los resultados obtenidos sorprendieron hasta al número uno de la empresa. Se había dado a los empleados varias cosas: 1) un reconocimiento a la mejora continua; 2) permitía evaluar y superarse a sí mismos; 3) el autocontrol, exigía de sus superiores mayor atención y control, es decir que la pirámide se invirtió para llegar al mayor premio posible.

Hoy en día los salarios flexibles son una realidad. Estos se basan en una remuneración mínima pero que, cumpliendo y superando diversos objetivos y marcas, el salario crece. Este método hace que el empleado tenga un desafío que vencer (motivación), aumenta la expectativa por los resultados (motivación) y se preocupa por mejorar y crecer, porque entiende que sólo así obtendrá los mejores resultados (motivación).

 
 
 
 

Alfredo Pablo César es Analista de Sistemas. Se ha desempeñado como profesional informático y como encargado administrativo de varias empresas en la provincia de Córdoba, Argentina. También ha desarrollado actividades independientes como liquidador de sueldos y en outsorcing administrativo. Actualmente se desempeña como implementador del software chileno Payroll RH y coordinador de los servicios de outsorcing de la empresa INVEL Latinoamérica de la ciudad de Córdoba.

 
     
 
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