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La
filosofía Just-in-Time (JIT)
En
un sistema Just-in-Time el despilfarro se define como cualquier
actividad que no aporta valor añadido para el cliente.
Es el uso de recursos por encima del mínimo teórico
necesario (mano de obra, equipos, tiempo, espacio, energía).
Pueden ser despilfarros el exceso de existencias, los plazos
de preparación, la inspección, el movimiento
de materiales, las transacciones o los rechazos. En esencia,
cualquier recurso que no intervenga activamente en un proceso
que añada valor se encuentra en estado de despilfarros
(muda en japonés).
El
método JIT no es simplemente otro proyecto más
para eliminar despilfarros o desperdicios. No es simplemente
otro programa más para motivar al personal o para reducir
defectos. No es simplemente otro proyecto más de reducción
de existencias. No es simplemente otro método más
para reducir los plazos de producción, el espacio o
los plazos de preparación. No es simplemente un proyecto
de producción o de compras. No es en absoluto un proyecto,
sino un proceso. No es una lista de cosas que hacer, sino
un proceso que ayuda a establecer un orden de prioridades
en lo que se hace. La finalidad del método JIT es mejorar
la capacidad de una empresa para responder económicamente
al cambio. Así, a medida que se reduzca el grosor del
oleoducto, el método JIT señalará y dará
prioridad a los estrechamientos que impidan el flujo y bloqueen
la capacidad de la compañía para responder al
cambio rápida y económicamente. Además,
una vez que se hacen visibles todos y cada uno de los estrechamientos,
el método JIT fuerza a emprender acciones para eliminarlos,
estimulando con ello el uso del control de calidad total.
La
descripción convencional del JIT como un sistema para
fabricar y suministrar mercancías que se necesiten,
cuando se necesiten y en las cantidades exactamente necesitadas,
solamente define el JIT intelectualmente. La gente que en
las áreas de trabajo, utilizando sus mentes y ganando
experiencia, se esfuerza en las mejoras, no define el JIT
de ese modo. Para ellos el JIT significa podar implacablemente
las pérdidas. Cuando el JIT se interna en las empresas,
el despilfarro de las fábricas se elimina sistemáticamente.
Para hacer esto, las ideas tradicionales y fijas ya no son
útiles.
El
sistema Just-in-Time tiene cuatro objetivos esenciales que
son:
- Atacar
los problemas fundamentales.
- Eliminar
despilfarros.
- Buscar
la simplicidad.
- Diseñar
sistemas para identificar problemas.
Atacar
los problemas fundamentales. Una manera de ver esto
es a través de la analogía del río de
las existencias. El nivel del río representa las existencias,
y las operaciones de la empresa se visualizan como un barco
que navega por el mismo. Cuando una empresa intenta bajar
el nivel del río (o sea reducir el nivel de sus existencias)
descubre rocas, es decir, problemas. Hasta hace poco, cuando
estos problemas surgían en las empresas tradicionales,
la respuesta era aumentar las existencias para tapar el problema.
Un ejemplo típico de problemas sería el de una
planta que tuviera una máquina poco fiable que suministrara
piezas a otra, más fiable, y la respuesta típica
de la Dirección tradicional sería mantener un
stock de seguridad grande entre las dos máquinas para
asegurar que a la segunda máquina no le falte trabajo.
En
cambio, la filosofía del JIT indica que cuando aparecen
problemas debemos enfrentarnos a ellos y resolverlos (las
rocas deben eliminarse del lecho del río). El nivel
de las existencias puede reducirse entonces gradualmente hasta
descubrir otro problema; este problema también se resolvería,
y así sucesivamente. En el caso de la máquina
poco fiable, la filosofía del JIT nos indicaría
que había que resolver el problema, ya fuera con un
programa de mantenimiento preventivo que mejorara la fiabilidad
de la máquina o, si éste fallara, comprando
una máquina más fiable.
| PROBLEMAS
(ROCAS) |
SOLUCION
JIT |
| Máquina
poco fiable |
Mejorar
la fiabilidad |
| Zonas
con cuellos de botella |
Aumentar
la capacidad |
| Tamaños
de lote grandes |
Reducir
el tiempo de preparación |
| Plazos
de fabricación largos |
Reducir
colas, etc., mediante un sistema de arrastre |
| Calidad
deficiente |
Mejorar
los procesos y/o proveedores |
En
la anterior tabla se muestran algunos de los problemas (escollos)
y las respectivas soluciones Just-in-Time. Así, el
enfoque JIT ante una máquina o un proceso que constituye
un cuello de botella, consiste en reducir el tiempo de preparación
para conseguir una mayor capacidad, buscar máquinas
o procesos alternativos, comprar capacidad adicional o incluso
subcontratar el trabajo en exceso. Un directivo JIT reconoce
que ni un aumento del stock de seguridad ni una programación
más compleja logrará resolver el problema fundamental;
lo único que hace es tapar temporalmente las rocas.
Eliminar despilfarros. En este contexto significa
eliminar todo aquello que no añada valor al producto.
Ejemplos de operaciones que añaden valor son los procesos
como cortar metal, soldar, insertar componentes electrónicos,
etc. Ejemplos de operaciones que no añaden valor son
la inspección, el transporte, el almacenaje, la preparación,
entre otros.
Tomemos
el caso de la inspección y el control de calidad como
ejemplos. El enfoque tradicional es tener inspectores estratégicamente
situados para examinar las piezas y, si es necesario, interceptarlas.
Esto conlleva ciertas desventajas, incluyendo el tiempo que
se tarda en inspeccionar las piezas y el hecho de que los
inspectores muchas veces descubren los fallos cuando ya se
ha fabricado un lote entero, con lo cual hay que reprocesar
todo el lote o desecharlo, dos soluciones sin lugar a dudas
muy caras.
El
enfoque Just-in-Time se orienta a eliminar la necesidad de
una fase de inspección independiente, poniendo el énfasis
en dos imperativos:
- Haciéndolo
bien a la primera. Dado que conseguir productos de alta
calidad normalmente no resulta más caro que fabricar
productos de baja calidad, ¿por qué no fabricarlos
de alta calidad? Todo lo que se necesita es un esfuerzo
concentrado para depurar las tendencias que propician la
aparición de defectos.
- Conseguir
que el operario asuma la responsabilidad de controlar el
proceso y llevar a cabo las medidas correctoras que sean
necesarias, proporcionándole unas pautas que debe
intentar alcanzar.
Si
comparamos el enfoque tradicional de la inspección
y control de calidad con el método JIT, podemos ver
que el enfoque tradicional ha sido determinar unos límites
superiores e inferiores (tolerancias), y si las medidas caen
fuera de estos dos límites, el producto se desecha
o se reprocesa. En cambio, el enfoque Just-in-Time consiste
en reducir la desviación de lo nominal ideal, no tolerando
ninguna desviación de lo nominal. Además, el
JIT traspasa la responsabilidad de detectar y corregir las
desviaciones a los operarios que llevan a cabo los procesos.
Se espera de ellos que lo hagan bien a la primera y que impidan
que los productos se desvíen demasiado de lo nominal.
Eliminar
despilfarros implica mucho más que un solo esfuerzo
de una vez por todas. Requiere una lucha continua para aumentar
gradualmente la eficiencia de la organización y exige
la colaboración de una gran parte de la plantilla de
la empresa. Si se quiere eliminar las pérdidas con
eficacia, el programa debe implicar una participación
total de la mayor parte de los empleados. Ello significa que
hay que cambiar el enfoque tradicional de decirle a cada empleado
exáctamente lo que debe hacer, y pasar a la filosofía
JIT en la cual se pone un especial énfasis en la necesidad
de respetar a los trabajadores e incluir sus aportaciones
cuando se formulen planes y se haga funcionar las instalaciones.
Sólo de esta forma podremos utilizar plenamente las
experiencias y pericias de los empleados.
En busca de la simplicidad. Los enfoques
de la gestión productiva de moda durante la década
de los setenta y principios de los ochenta se basaban en la
premisa de que la complejidad era inevitable. El JIT pone
énfasis en la búsqueda de la simplicidad, basándose
en el principio de que enfoques simples conducirán
hacia una gestión más eficaz. El primer tramo
del camino hacia la simplicidad cubre dos zonas:
1.
Flujo de material.
2. Control.
Un
enfoque simple respecto al flujo de material es eliminar las
rutas complejas y buscar líneas de flujo más
directas, si es posible unidireccionales. La mayoría
de las plantas que fabrican a base de lotes están organizadas
según lo que podríamos denominar una disposición
por procesos. Por tal motivo la mayor parte de los artículos
elaborados en esta fábrica seguirán una ruta
tortuosa pasando, por ejemplo, del corte de materias primas
a los tornos, luego al mandrilado, a la soldadura, al laminado,
al tratamiento térmico, al rectificado y al taller
de pintura. Normalmente cada proceso implica una considerable
cantidad de tiempo de espera que se añade al tiempo
que se invierte en el transporte de los artículos (entre
la confusión general de la actividad de la fábrica)
de un proceso a otro. Las consecuencias son bien conocidas:
una gran cantidad de productos en curso y plazos de fabricación
largos.
Los
problemas que conlleva intentar planificar y controlar una
fábrica de este tipo son enormes, y los síntomas
típicos son que los artículos retrasados pasan
a toda prisa por la fábrica mientras otros, que ya
no se necesitan inmediatamente a causa de la cancelación
de un pedido o un cambio en las previsiones, se paran y quedan
estancados en la fábrica. Estos síntomas tienen
muy poco que ver con la eficacia de la gestión. No
importa lo bueno que un Director sea, tendrá problemas
para controlar un sistema de este tipo. También podemos
intentar enfrentarnos con el problema, por ejemplo, instalando
un sistema de control por ordenador en la fábrica.
Si la fábrica sigue siendo tremendamente compleja,
los beneficios obtenidos serán probablemente marginales.
La
filosofía de la simplicidad del Just-in-Time examina
la fábrica compleja y empieza partiendo de la base
de que se puede conseguir muy poco colocando un control complejo
encima de una fábrica compleja. En vez de ello, el
JIT pone énfasis en la necesidad de simplificar la
complejidad de la fábrica y adoptar un sistema simple
de controles.
¿Cómo
se consigue un flujo simple de material en la fábrica?
Hay varias formas, la mayoría se puede llevar a cabo
simultáneamente. El método principal consiste
en agrupar los productos en familias, utilizando las ideas
que hay detrás de la tecnología de grupos y
reorganizando los procesos de modo que cada familia de productos
se fabrique en una línea de flujo. De esta forma, los
elementos de cada familia de productos pueden pasar de un
proceso a otro más fácilmente, ya que los procesos
están situados de forma adyacente, logrando así
reducirse la cantidad de productos en curso y el plazo de
fabricación.
La
filosofía de simplicidad del JIT, además de
aplicarse al flujo de artículos, también se
aplica al control de estas líneas de flujo. En vez
de utilizar un control complejo como en las líneas
del MRP, el JIT pone más énfasis en un control
simple. Los sistemas MRP y OPT son sistemas que empujan en
el sentido de que planifican lo que hay que fabricar, que
luego se empuja a través de la fábrica. Se supone
que los cuellos de botella y otros problemas se detectan de
antemano y se instalan unos complejos sistemas de control
para informar de los cambios para que puedan tomarse las medidas
correctoras.
En
cambio, el enfoque Just-in-Time que hace uso del sistema de
arrastre Kanban, elimina el conjunto complejo de flujos de
datos, ya que es esencialmente, en su forma original, un sistema
manual. Cuando finalice el trabajo de la última operación,
se envía una señal a la operación anterior
para comunicarle que debe fabricar más artículos;
cuando este proceso se queda sin trabajo, a su vez, envía
la señal a su predecesor, etc. De tal forma este proceso
sigue retrocediendo toda la línea de flujo, arrastrando
el trabajo a través de la fábrica. Si no se
saca trabajo de la operación final no se envían
señales a las operaciones precedentes y por tanto no
trabajan.
Esta
es la principal diferencia con respecto a los enfoques anteriores
de control de materiales. Si disminuye la demanda, el personal
y la maquinaria no producen artículos. Los defensores
del JIT sugieren que realicen otras tareas como limpiar la
maquinaria, hacer ajustes y comprobar si requieren mantenimiento,
entre otras tareas.
Con
los enfoques tradicionales, la mayor parte de los directivos
son menos propensos a dejar que el personal y la maquinaria
permanezcan inactivos, programándose trabajo incluso
aunque no se necesite en un futuro próximo. Demasiadas
veces no se necesita nunca porque el producto se ha convertido
en obsoleto y los productos acabados deben desecharse. De
hecho, el enfoque tradicional consideraba que la principal
prioridad era mantener a las máquinas y al personal
en actividad, incluso a costa de fabricar artículos
que sólo contribuirían a aumentar unas existencias
ya infladas e incrementar el porcentaje de desecho.
El
enfoque JIT, basándose en el uso de los sistema tipo
arrastre, asegura que la producción no exceda de las
necesidades inmediatas, reduciendo así el producto
en curso y los niveles de existencias, al mismo tiempo que
disminuye los plazos de fabricación. Y el tiempo que
de otra forma sería improductivo se invierte en eliminar
las fuentes de futuros problemas mediante un programa de mantenimiento
preventivo.
Las
principales ventajas que se pueden obtener del uso de los
sistemas Just-in-Time tipo arrastre/Kanban son las siguientes:
- Reducción
de la cantidad de productos en curso.
- Reducción
de los niveles de existencias.
- Reducción
de los plazos de fabricación.
- Identificación
de las zonas que crean cuellos de botella.
- Identificación
de los problemas de calidad.
- Gestión
más simple.
El
hecho de que los sistemas de arrastre Kanban identifiquen
los cuellos de botella y otros problemas, en Occidente se
consideró al principio como una desventaja. ¿Para
qué queremos identificar problemas? ¿Por qué
no olvidarlos? Bien, el objetivo del JIT es justamente resolver
los problemas fundamentales y esto sólo se puede conseguir
si se identifican los problemas.
Establecer sistemas para identificar problemas.
El sistema de arrastre Kanban saca los problemas a la luz,
en tanto que el control estadístico de procesos (SPC)
ayuda a identificar la fuente del problema. Con el JIT, cualquier
sistema que identifique los problemas se considera beneficioso
y cualquier sistema que los enmascare, perjudicial. Los sistemas
de arrastre Kanban identifican los problemas y por tanto son
beneficiosos. Los enfoques tradicionales tendían a
ocultar los problemas fundamentales y de esta forma retrasar
o impedir la solución. Los sistemas diseñados
con la aplicación del JIT deben pensarse de manera
que accionen algún tipo de aviso cuando surja un problema.
Si realmente queremos aplicar el JIT en serio tenemos que
hacer dos cosas:
Establecer
mecanismos para identificar los problemas.
Estar
dispuestos a aceptar una reducción de la eficiencia
a corto plazo con el fin de obtener una ventaja a largo plazo.
Es
posible que muchos directivos consideren en un principio que
el cuarto y último aspecto de la filosofía JIT
es una desventaja potencial. Sin embargo, la experiencia muestra
que si se crean estos sistemas y si se resuelven los problemas,
se puede mejorar considerablemente el funcionamiento de la
empresa.
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