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En
una de las tantas lecturas que he realizado sobre la física
y sus representantes destacados, recuerdo que me topé
con una frase que, desde que la leí, la he repetido
constantemente para ilustrar de manera directa lo que significa
ubicarse en la realidad que nos rodea. La frase fue dicha
por Albert Einstein y, parafraseada, es algo así: “Lo
más cercano a la locura es imaginar que haciendo lo
mismo obtendremos resultados diferentes”. Interesante,
¿verdad?
Cuando
me ha tocado asesorar a pequeñas y medianas empresas,
he notado que con frecuencia el ejercicio de la gerencia en
la gestión humana pareciera ignorar las sabias palabras
del físico, y se empeña en repetir una y otra
vez la misma opción esperando obtener una respuesta
distinta de sus colaboradores.
Para
hacer justicia, como corresponde, al trabajo y a la inteligencia
de quienes tienen la responsabilidad de gestionar una PYME,
debo señalar que tal insistencia en repetir las mismas
acciones responde a que en las grandes empresas y corporaciones
tales prácticas no sólo son exitosas, sino efectivas,
por lo que en la academia, ya sea formal (universidades) o
comercial (empresas didácticas) se les exhorta a los
responsables de las PYMES hacer uso de las fórmulas
que han hecho exitosas a tan reconocidas firmas. ¡Nada
más lejano de la verdad!
Las
PYMES poseen una característica particular, que va
más allá de sus actividades comerciales, número
de empleados y mercado que atienden, sin obviar su estructura
y configuración. En las PYMES, la gestión humana
no responde a las mismas leyes que en las grandes corporaciones,
es algo así como que la física lineal no funciona
en el mundo subatómico, donde reina la física
cuántica.
En
primer lugar, las PYMES obtienen a su personal a través
de redes sociales previas a su creación o generadas
por el intercambio entre sus clientes y colaboradores, o al
menos, en la mayoría de los casos. La selección
de personal carece de los largos procesos propios de los emporios
empresariales y, en la mayoría de los casos, quienes
se encargan de ella son a la vez responsables de otras tareas
que poco o nada tienen que ver con el área. Sí,
en las PYMES, el concepto de “personal integral”
es explorado y explotado constantemente.
El
hecho de que no exista incluso un área destinada a
Recursos Humanos, o que la misma forme parte de la Unidad
de Administración, Finanzas e incluso de Presidencia,
no significa que en las PYMES no se respeten ciertos pasos,
propios de la gestión del talento, sino que se combinan
o simplifican, pues el tiempo es dinero y la selección
debe responder a las necesidades inmediatas y no futuras que
ellas posean.
Otra
cosa que diferencia a las PYMES de las grandes empresas y
corporaciones, es que en ellas entra el personal más
porque desea hacerlo que porque le conviene hacerlo. Me explico
mejor: en las grandes empresas, el nombre de las mismas, la
trayectoria, los beneficios y su extensión, ofrecen
a sus empleados un status diferente, por lo que a los profesionales
que están apuntando a tales distinciones les parece
más atractivo y conveniente ofrecer sus servicios en
ellas. Las PYMES tienen ciertas limitaciones presupuestarias,
no ofrecen beneficios extraordinarios, aunque muchas de ellas
gozan de muy buena reputación, pero son excelentes
ambientes para fortalecer y obtener conocimiento práctico,
además de permitir, por el estilo particular de su
gerencia, estar más cerca de los que toman decisiones,
quienes a su vez pueden estar o no relacionados con algún
miembro de su círculo social y, por ende, han desarrollado,
de ser así, algún vínculo emocional con
la ella. Simplemente están ahí porque quieren
estar.
Basado
en lo anterior, el ejercicio tanto de la motivación
como la administración del talento humano poseen una
connotación distinta. En el caso de las PYMES, las
realidades de cada individuo son prácticamente conocidas
por todos, por lo que no es visto como un número más
en los listados de nómina, sino como un genuino miembro
del equipo. Por lo tanto, las fórmulas destinadas para
generar compromiso, motivación e interés, que
se usan en las grandes empresas, no poseen la misma efectividad
en las PYMES, pues en ellas los intentos deben parecerse más
a los que realiza una familia que a un plan de incentivos
corporativos.
No
obstante, como ya lo señalé, no siempre la persona
que tiene la responsabilidad de gestionar el talento es especialista
en el área ni conoce al dedillo los intríngulis
de la materia. Puede tratarse de profesionales empíricos
o formales cuya principal orientación es la generación
de ganancias y la permanencia en el mercado, por lo que no
resultará sencillo sensibilizarle en los conceptos
generalmente aceptados del “mantenimiento del personal”
que se practican en las grandes empresas, y mucho menos cuando
los mismos parecieran no poseer el efecto observado en otros
escenarios.
Es
por ello que una de las primeras cosas que sugiero es que
quienes son responsables de dirigir una PYME deben estar concientes
de que las razones y los motivos por los cuales su personal
labora en sus filas, no pueden ser traducidos ni extrapolados
a los conceptos que aparecen en los textos, y que a veces
son impartidos por especialistas en alucinantes conferencias.
Estas se deben ajustar a la realidad y a las limitaciones
de la PYME, a su capacidad y alcance, sin que ello signifique
sacrificar el bienestar y desarrollo de quienes la hacen posible.
Es
obvio concluir que si una persona es la responsable de seleccionar,
gestionar y mantener al talento humano, y esa no es su área
de experticia y conocimiento, debe empaparse de los elementos
básicos y significativos del área para lograr
un desempeño apropiado. Sin embargo, debe poseer una
visión ajustada a sus capacidades y limitaciones, con
la finalidad de no desperdiciar esfuerzos aplicando fórmulas
cuyo resultado, en vez de ofrecerle significativas respuestas,
terminarán por frustrar sus intentos, y con ello el
genuino interés que debe demostrar a su gente.
La
gestión del talento humano en las PYMES es exigente,
retadora y atípica, requiere de mucha sensibilidad,
agudeza y tino, pues al ser organizaciones de reducido número
de colaboradores, el impacto de una decisión o acción
bien o mal ejecutada se regará como pólvora
en segundos y elevará o pondrá en riesgo la
operación, según sea el caso, casi de inmediato. |
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