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El
valor de las grandes empresas radica cada vez menos en sus
bienes físicos (fábricas, maquinaria, edificios,
etc.), mientras que sus activos intangibles (conocimiento
y experiencia de sus empleados, imagen pública de la
empresa, posicionamiento de sus productos, etc.) cobran cada
vez mayor importancia en su cotización en los mercados
de todo el mundo.
Considerando
lo anterior, surge la pregunta, ¿qué sucede
cuando una compañía, aun siendo una gran corporación
multinacional, se enfrenta a una crisis que afecta principalmente
a su imagen?
Tomemos
el caso de Andersen para responder nuestra pregunta. La auditora
y consultora, otrora símbolo de liderazgo y buen hacer,
una multinacional con presencia en decenas de países
y unos resultados económicos siempre en alza, se derrumbó
pocas semanas después de que saliera a la luz el caso
de las cuentas trucadas de la empresa de energía Enron,
mismas que debía cuidar y que no sólo no lo
hizo, sino que colaboró en su ocultamiento, a sabiendas
de las implicaciones que este acto podía tener.
Andersen
no había sufrido ninguna explosión en sus oficinas,
ni sus socios en algún lugar del mundo habían
sufrido ataques físicos, tampoco sus servidores se
habían visto violados por piratas informáticos,
nada de esto había padecido sino algo mucho peor…
había perdido la confianza del público.
En
el caso de Andersen la pérdida de este valor intangible
ha tenido un efecto contundente, puesto que se trata de una
empresa de servicios cuya principal actividad tenía
como pilar a la confianza del público.
El
objetivo de la anterior reflexión era poner un ejemplo
claro y reciente sobre la importancia que tienen los bienes
intangibles en las compañías de hoy, para entrar
de lleno al análisis de la importancia de la comunicación
en tiempos de crisis que, entre sus objetivos principales,
está la protección de estos valores, entre los
que se encuentra la imagen de la compañía y
la de sus productos.
Tipologías
de distintas crisis
Antes
de continuar, definamos lo que se entiende por crisis: "un
acontecimiento extraordinario, o una serie de acontecimientos,
que afecta de forma diversa a la integridad del producto,
la reputación o a la estabilidad financiera de la organización;
o a la salud y bienestar de los trabajadores, de la comunidad
o del público en general" (Wilcox, 2001:191).
No
todas las crisis tienen orígenes similares y, por tanto,
las maneras de abordarlas también difieren unas de
otras.
Para
enfrentar una crisis, una empresa debe contar con un "comité",
en el que se integra la alta dirección y los responsables
de diversas áreas, dependiendo del tipo de empresa
que se trate: legal, producción, finanzas, logística,
recursos humanos y, por supuesto, comunicación.
Para
el consultor de comunicación, la principal preocupación
debe ser salvaguardar la imagen corporativa y la de sus productos
y/o servicios.
Las
empresas se enfrentan a agresiones exógenas y endógenas.
Algunas de estas dificultades pueden originar crisis internas
muy graves, pero con menor notoriedad en el exterior. Otras
pueden tener un alcance muy importante en la opinión
pública, aunque puedan no tener un impacto directo
en el negocio de la compañía.
Estableciendo
un parámetro asequible para el lector, se propone determinar
los niveles de afectación de la imagen corporativa
a través de una medida tipo semáforo:
- Semáforo
verde: detección de variables de riesgo localizadas,
sin demasiada notoriedad y con final cierto.
- Semáforo
amarillo: detección de variables de riesgo de amplio
espectro, con notoriedad pública y final cierto.
- Semáforo
rojo: detección de variables de riesgo graves, con
alta notoriedad pública y final incierto.
Aunque
resulte imposible establecer una tipología completa
de todas las crisis, se proponen algunas categorías:
- Fenómenos
naturales (inundaciones, terremotos, etc.).
Crisis relacionadas con la salud y la alimentación
(epidemias, intoxicaciones, etc.).
- Acontecimientos
políticos y conflictos sociales (protestas violentas,
conflictos políticos y comerciales, etc.).
- Accidentes
(relacionados con el transporte, que afecten el medio ambiente,
incendios, derrames químicos, etc.).
- Eventos
de origen criminal (secuestros, asesinatos, sabotajes, etc.).
- Asuntos
jurídicos (de discriminación racial, de abuso
sexual, plagios, etc.).
- Hechos
de tipo económico (bancarrota, fraude, corrupción,
etc.).
- Retirada
de productos (defectos de fabricación, por utilizar
sustancias prohibidas en su elaboración, etc.).
- Ataques
informáticos (virus, entrada de hackers a sistemas,
etc.).
Cómo
actuar frente a una crisis
En
principio, las compañías deberían tener
un manual de crisis en el que se establecen los mecanismos
básicos para abordar situaciones contingentes, inmediatamente
después de ocurrido el acontecimiento.
Quizás
este manual contemple el plan de acción para solucionar
variables que pudieran anticiparse con claridad dependiendo
de la actividad de la empresa. Por ejemplo, si se trata de
una industria química, debería contemplarse
la posibilidad de un derrame en algún momento del proceso
de producción, sus consecuencias para la planta, su
entorno inmediato y sus empleados.
Sin
embargo, también deberían atenderse a otros
públicos que algunas veces no se contemplan. ¿Qué
sucedería si un grupo de periodistas se acerca a la
planta para tratar de informar sobre el incidente? ¿Y
si vecinos o autoridades desearan obtener información
sobre el acontecimiento?
El
consultor de comunicación debe:
- Reunir
toda la información posible.
- Evitar
los vacíos de información comunicando lo antes
posible.
- No
apresurarse a comunicar por la presión de los periodistas
u otros grupos.
- Determinar
el formato de la comunicación (nota de prensa, carta,
reuniones con representantes, conferencia de prensa...).
- Establecer
un mecanismo de monitoreo inmediato en todos los medios
para comprobar el alcance de la crisis.
- Determinar
la secuencia y la coherencia de la comunicación,
en caso de que se trate de una crisis con extensión
en el tiempo.
- Aconsejar
sobre la política de la compañía en
cuanto a rumores e imprecisiones aparecidos en los medios
de comunicación.
- Proponer
el plan de acción para el relanzamiento de la imagen
corporativa que contemple a todos los públicos.
El
consultor de comunicación no debe:
- Informar
sin el conocimiento previo y la aprobación del comité
y de la alta dirección.
- Permitir
que los miembros del comité hagan declaraciones públicas
sin preparar previamente sus intervenciones.
- Comunicar
sólo a los medios"amigos".
- Mentir
sobre información crucial.
- Reservarse
datos fundamentales para mimizar el acontecimiento.
- Mostrar
incompetencia, falta de control y arrogancia.
- Ser
insensible a las implicaciones emocionales entre los afectados
por el acontecimiento.
- Dar
información "off the record" a periodistas
u otros representantes de grupos involucrados.
- No
considerar todas las posibles implicaciones del acontecimiento.
- Tener
en consideración sólo a los periodistas a
la hora de comunicar.
Con
la rapidez de las nuevas tecnologías, un simple incidente
puede convertirse en una crisis mayor. Sin embargo, la misma
facilidad de comunicar un acontecimiento negativo debe ser
aprovechada por las empresas para informar al público
sobre lo que están realizando a favor de la solución
de los problemas.
Nunca
está de más tener en cuenta que las mejores
decisiones son las que se toman racionalmente, aunque en momentos
de crisis es difícil guardar la calma. Pero también
se tiene que considerar que los intereses de la compañía
por salvaguardar su negocio, deben equilibrarse por las necesidades
emocionales de los afectados por los acontecimientos.
Siguiendo
con nuestro ejemplo de la industria química, se puede
asegurar que la empresa estaría interesada en tenerla
activa lo antes posible, pero los vecinos de la zona protestarían
para que antes de su reapertura se revisaran todos los procedimientos
e instalaciones.
Prepararse
para afrontar una crisis
Parece
sencillo seguir recomendaciones en frío, pero durante
la crisis, y sobre todo en los primeros momentos, resulta
muy difícil mantener la calma y dar las indicaciones
adecuadas.
Aunque
haya una infinidad de variables de riesgo, es posible prepararse
para enfrentarse a posibles crisis y, de esta manera, lograr
sobrellevarla con más posibilidades de éxito.
Hemos
mencionado anteriormente que las empresas deberían
contar con un manual de crisis. Este documento debe ser lo
más ambicioso posible en cuanto a la cobertura del
mayor número de variables de riesgo sin, por otro lado,
convertirse en un texto abrumador y poco práctico.
A
grandes rasgos y sin ánimo de ser exhaustivo, lo que
el manual de crisis debe contener es lo siguiente:
- Los
contactos de todos los miembros del comité de crisis
(nombre completo, puesto dentro de la compañía,
dirección de correo electrónico de la compañía
y otro que pueda abrir desde un puesto remoto, números
de teléfono de la empresa, de casa y celulares).
- Base
de datos de contactos con todos los interesados/afectados
por la crisis (bomberos, policía, políticos,
sindicatos, proveedores, clientes, aseguradoras, medios
de comunicación, asociaciones civiles, etc.).
- Variables
de riesgo y flujos de actuación.
- Reportes
de acontecimientos.
- Documentos
tipo (cartas, comunicado de prensa, etc.).
Otras
de las actividades que tienen que hacerse para enfrentar una
crisis son una auditoría de riesgos y unas prácticas
de simulación entre los portavoces.
La
auditoría de riesgos se refiere a la revisión
de las variables que podrían intervenir en una crisis,
frente a lo contemplado en el manual de crisis. Es importante
mantener una actualización de los "issues",
ya que cada día pueden surgir nuevas situaciones que
pueden derivar en crisis.
Las
prácticas de simulación entre los portavoces
consisten en la reproducción de situaciones de crisis,
en la que los representantes de la compañía
tienen que enfrentar la gestión de un acontecimiento,
paralelamente a la demanda de información de los medios
de comunicación, en un ambiente lo más realista
posible.
Estas
prácticas tienen que ser sorpresivas, en cuanto a fecha,
hora y tipología de la crisis, para tener una mayor
veracidad y obtener los mejores resultados de formación
de los portavoces.
Las
nuevas tecnologías de la información
como enemigos o aliados en momentos de crisis
La
llegada de las nuevas tecnologías ha significado el
acceso masivo a toda la información al mismo momento
en cualquier parte del mundo. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes
en el momento de la gestión de una crisis.
Los
mayores inconvenientes residen en la capacidad de multiplicación
de un hecho menor, hasta convertirlo en un acontecimiento
de notoriedad inusitada. Además, hay muchos "issues"
que son producto de los rumores que circulan por la web, a
través de foros, listas de distribución, etc.
Entre
las ventajas, podemos destacar la capacidad de mantener una
gestión telemática de la crisis, a través
de nodos dedicados de acceso a nivel mundial, en los que se
actualiza el transcurso de los acontecimientos, se ponen a
disposición de los directivos los documentos que posteriormente
se harán públicos, así como la capacidad
de distribuir información de forma inmediata.
Cada
vez más, los periodistas de todo el mundo están
buscando su información directamente de las páginas
web de las empresas.
Las
crisis como oportunidad
Quienes
ven en las crisis sólamente problemas, se olvidan de
que también pueden ser una fuente de oportunidades
que, por desgracia, sólo pueden surgir en estos difíciles
momentos.
La
exposición pública gratuita a la que se ve sometida
una empresa cuando está sufriendo una crisis, no la
volverá a obtener nunca. El público estará
más pendiente de lo normal sobre lo que ocurra con
una empresa mientras continúen los acontecimientos.
En
este sentido, si se gestiona bien una crisis, se tiene la
oportunidad de atenuar el signo negativo de la cobertura mediática
e, incluso, es posible lanzar mensajes positivos sobre la
empresa, sus productos y servicios.
Esta
oportunidad no tiene que verse en los últimos momentos
de la crisis, cuando la atención a los acontecimientos
esté decayendo y los mensajes se escuchen más
bien como una reacción tardía y sospechosa por
parte de la empresa. Sería deseable buscar la oportunidad
desde los primeros momentos, aunque esto no es siempre posible
y es incluso desaconsejable en algunas veces.
Hay
que pensar que no es casualidad que una civilización
milenaria como la china compusiera la palabra crisis con dos
símbolos que representan el peligro y la oportunidad.
Referencias:
Dennis
L. Wilcox, Philip H. Ault, Warren K. Agee y Glen T. Cameron
(2001) Relaciones públicas. Estrategias y tácticas.
Madrid, Pearson Educación. Madrid, S.A.
Kent Jarrell (2002) "Crisis communications: Survival
in a world of media madness". IABC En la siguiente dirección:
http://www.iabc.com
Lani Yoshimura (1999) "In crisis is opportunity: making
the best of a public relations problem". Infotoday.com.
En la siguiente dirección:
http://www.infotoday.com/mls/oct99/story.htm
Steven R. van Hook (2000) "Media and Public Relations:
A Primer for Business and Government Leaders in Russia and
FSU. Crisis Management". West.net. En la siguiente dirección:
http://www.west.net/~wwmr/primer/module6.htm
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