Un
proceso de cambio que no tome en cuenta los diferentes puntos
de vista, creencias y valores, probablemente fracasará.
En
la actualidad las empresas deben introducir cambios para mantener
la competitividad y para subsistir. Así, acuden a una
reestructuración, a una reingeniería, o se fusionan,
o adquieren a otra o son adquiridas, o producen un cambio
en todo su sistema informático, o una profundización
en la gestión de calidad, o actualizan sus sistemas
de comunicación electrónica. ¿Cómo
es que muchas veces, luego de implementar alguno de estos
cambios para resolver problemas, se agregaron nuevos problemas?
¿Por qué los resultados esperados no se lograron?
Los
cambios no se producen en forma armoniosa. Las organizaciones
son sistemas complejos; los mismos procedimientos y estructuras
que las hacen funcionar se resisten, a su vez, al cambio.
Los que llevan a la práctica los cambios son personas,
personas que se reúnen, actúan juntas, comparten
y ponen en juego el factor humano: sus percepciones, su cultura,
su manera de pensar, sus creencias y sus valores.
Los
cambios provocan incertidumbre: cuanto más incierto
es el futuro, más importantes son los valores de las
personas como guía.
Puntos
de vista
Gerentes
de áreas, departamentos, o secciones enfocados en “su
parte” de la empresa creen que son los que ven las cosas
como "realmente son".
•
Jefes y supervisores ven en su área el corazón
de la empresa, encargados y empleados creen que los demás
son los responsables de que las cosas no salen como corresponde.
¿Por qué?
•
Porque no se presta atención a la conexión entre
sus partes; porque se entienden los procesos de la empresa
como una serie de instantáneas, se ven líneas
rectas en lugar de círculos.
•
Cada individuo, cada organización y cada cultura tiene
su propio modelo del mundo. Con algunos de ellos uno se sentirá
a gusto, mientras que otros parecerán extraños
e incomprensibles, a pesar de que otros los adopten con gusto.
• Creemos que actuamos sobre la misma realidad del otro,
que el otro posee las mismas referencias que nosotros, y que
va a sacar las mismas conclusiones.
•
Los seres humanos tenemos la posibilidad única y cierta
de tener nuestra visión, no es "toda la visión"
o la "visión correcta". Damos por sentado
que el modo en que vemos las cosas corresponde a la realidad
tal cual es. Personas sanas, de buen corazón e inteligentes,
lo ven distinto.
Decisiones
Tomar
una decisión o la otra es un escenario muy común.
• Bajaron las ventas, ¿qué hacemos?, ¿cambiamos
la fuerza de ventas, la ampliamos, o la capacitamos?; hay
demora en la entrega ¿qué hacemos?, ¿tomamos
más gente para la producción, instruimos a los
vendedores sobre las fechas de entrega, o renegociamos con
los clientes?; no es buena la relación entre el gerente
general y los otros gerentes, ¿qué hacemos?,
¿cambiamos al gerente general, cambiamos a los otros
gerentes o dejamos que todo siga igual?
•
Nuestro punto de vista nos lleva a suponer que las cosas "son"
como nosotros las vemos, y en base a ese supuesto tomamos
una decisión. La creencia de que mi punto de vista
es mejor que el del otro es una fuente inagotable de desacuerdos
que están en la base de los conflictos que se viven
en las empresas.
•
Son necesarias todas las perspectivas que se puedan conseguir.
Algunos se resisten a esto porque tienen miedo de confundirse
o simplemente porque si una visión es "correcta",
las demás deben ser erróneas. Esta forma de
pensar es una trampa.
Los
supuestos
No
se puede encontrar una solución a un problema desde
la misma óptica que lo sostiene.
•
Tener cada uno un punto de vista y manejarnos con supuestos
hace que uno se sienta personal y fuertemente involucrado
con "la" idea, "el" proyecto, "la"
elección de una persona para un puesto, etc.
•
Muchos programas de cambio para empresas se desequilibran
porque dejan a oscuras a las personas, dejan de lado el factor
humano, las percepciones, la cultura, la manera de pensar,
las creencias y los valores.
•
Las decisiones difíciles ponen de manifiesto un conflicto
de valores. No se trata de que una opción sea buena
y la otra sea mala, sino de que ambas representen distintos
valores. Tomar una decisión que se corresponda con
nuestros valores nos hace sentir bien. Por el contrario, tomarla
en contra de ellos nos hace sentir mal.
•
Tomar decisiones dentro de una organización que tiene
una visión clara nos hace asimismo sentir bien y resulta
mucho más fácil que hacerlo en otra que carezca
de ella. Si introducimos una gestión de cambio, las
decisiones tomadas según los antiguos valores seguirán
pareciendo bien, mientras que aquellas que estén basadas
en los nuevos valores sentarán mal.
•
El problema es que muchos planes de cambio fracasan porque
las mismas personas que se sienten cómodas con la situación
actual son las que deben realizar los cambios. |