Introducción
Un
gran número de empresas ha implementado sistemas destinados
a la reducción sistemática de los costos. A
pesar de que no hay un enfoque uniforme en la reducción
de los mismos, esos programas se han autofinanciado generosamente
debido a los efectos que los mismos tuvieron en la calidad,
la productividad y la eliminación de desperdicios.
Entre
los diferentes sistemas desarrollados tenemos el Análisis
de Valor, metodología creada por Lawrence Miles para
su aplicación inicial en la General Electric. Este
sistema utilizado en un principio por la GE fue rápidamente
adoptado y adaptado a sus propias necesidades por diversas
empresas del Japón, y hoy vuelve a ser objeto de interés
por las empresas occidentales.
Los
análisis del valor pueden dividirse en seis fases,
que son:
1.
Identificación
2. Información
3. Especulación
4. Evaluación
5. Planificación y aplicación
6. Registro y seguimiento
Identificación
La
identificación es el proceso por el cual se procede
a localizar oportunidades de posibles reducciones de costos,
determinando cuál de ellas tiene el mayor potencial.
La gente tiende a acostumbrarse a su entorno, y por ello lograr
detectar oportunidades resulta difícil para la mente
no preparada. Desarrollar la capacidad de observación
y percepción es el mejor antídoto para la complacencia,
manifestada generalmente mediante la frase “siempre
se ha hecho así”.
La
mejor forma de atacar la complacencia y examinar y reexaminar
los procesos, actividades, productos, servicios y estructura
organizacional, es formulando sistemáticamente la pregunta
¿por qué?.
El
reconocimiento de oportunidades para reducir costos requiere
de los conocimientos que sólo un especialista en administración
de operaciones o un ingeniero industrial poseen por su formación
y experiencia. Los conocimientos a los que hacemos referencia
son todos aquellos relacionados con las formas específicas
de generar los bienes y servicios, identificando y analizando
los diversos tipos de costos y desperdicios que participan
en los procesos.
Siempre
es factible encontrar medios menos caros para realizar las
mismas funciones, para lo cual es esencial conocer la definición
más clara y sencilla de las funciones que deben ser
realizadas.
Información
Debemos
tratar con hechos y no con conjeturas. La gente tiende, mayormente,
a hablar de generalidades, pero para lograr los objetivos
perseguidos por el análisis de valor se requiere de
una información bien precisa, de manera de poder responder
a preguntas tales cómo: ¿qué material
se está utilizando?, ¿qué tratamiento
térmico se le ha dado?, ¿qué tolerancias
se han especificado?, ¿qué tolerancias son realmente
necesarias?, ¿por qué?
La
búsqueda de la información adecuada puede crear
problemas, pues a la gente no le gusta que le hagan preguntas.
Pero se deben conocer, como se dijo antes, hechos concretos,
y para conseguirlos se debe interrogar a la gente acerca de
ellos. Parte del trabajo de un analista del valor consiste
en extraer estos hechos sin irritar a las fuentes de información
que deben permanecer disponibles para los futuros cambios.
Para ello resulta menester cultivar las buenas relaciones
humanas. Hacerlo implica conocimientos de psicología
y comportamiento organizacional.
Esta
fase no está completa hasta que se ha obtenido la suficiente
cantidad de información que nos permita pasar a la
siguiente etapa de análisis a los efectos de lograr
soluciones, denominada especulación.
Especulación
Identificada
la tarea, la actividad, el proceso o componente a atacar,
y acumulados los datos necesarios para su análisis,
se pasa a la búsqueda de soluciones. Esta fase requiere
de máxima creatividad tanto individual como colectiva.
En esta etapa resulta de gran utilidad tanto la tormenta de
ideas, como la sinéctica, el método KJ, el análisis
morfológico, la solución creativa de problemas,
el pensamiento lateral, la programación neurolingüística
y el reconocimiento y destrucción de las barreras a
la creatividad.
Entre
las barreras a la creatividad tenemos:
–
Las reglas no dadas. Lo que le acontece a la
mayoría de las personas es imponerse implícitamente
más reglas de las que realmente se explicitan.
–
Familiaridad. Entre las fuentes de interferencia
negativa se encuentra la excesiva familiaridad con el problema.
Si bien el conocimiento del entorno es fundamental para resolver
la mayoría de las cuestiones derivadas del desempeño
de un proceso o función, se vuelve en su contra cuando
se trata de encontrar un camino nuevo. Esta es una de las
razones atribuidas al éxito de los consultores, no
porque sepan más sobre un determinado tema, sino porque
son capaces de ver el problema con ojos nuevos.
–
Temor al ridículo. Existe un fuerte impedimento
emocional por el miedo al ridículo. El anticipar posibles
comentarios negativos, imaginar falta de apoyo, o incluso
sentir vergüenza ante una propuesta novedosa, son poderosos
impedimentos para desarrollar la creatividad. Piense que lo
ridículo está sometido a las convenciones sociales
y que justamente son los genios los que logran romper estos
moldes.
–
Conflictos. Los conflictos que generan las ideas
creativas, ya sea a gran o a pequeña escala, son quizá
los mayores impedimentos al desarrollo creativo.
A
los efectos de superar estas barreras es fundamental la motivación,
la capacitación, y una correcta gestión del
cambio, mediante las cuales se tome conciencia de la necesidad
del cambio, y se destruyan tanto los obstáculos a la
creatividad como a la evolución del cambio.
Evaluación
De
las numerosas ideas generadas en la etapa anterior, muchas
carecen de valor y por lo tanto deben ser descartadas, sino
definitivamente, por lo menos bajo las actuales circunstancias.
Para las ideas que resultan válidas debemos preguntarnos
¿cómo es posible aplicar esta idea? Durante
el desarrollo de esta etapa se hará mucho más
necesario conocer acerca de las propiedades de los materiales
o sobre los procesos de generación de los productos
o servicios. Reexaminando las ideas a la luz de estas nuevas
informaciones, la lista se reducirá a las dos o tres
mejores oportunidades.
Al
llegar a este punto tendremos que asegurar que estas dos o
tres ideas no sólo pueden cumplir con las funciones
deseadas sino que también serán aceptables para
nuestro objetivo. Es decir, suponiendo que cada una de las
últimas ideas vaya a ser aplicada, ¿qué
problemas se pueden esperar?
Planificación
y aplicación
La
planificación y posterior puesta en ejecución
de la solución a la cual se llegó mediante el
análisis de valor para un problema de costos, son idénticas
a las necesarias para hacer un cambio en un método,
en un proceso, o en una pieza, por cualquier otra razón.
Se debe persuadir a la gente de que lo que está haciendo
es tanto correcto como beneficioso.
Registro
y seguimiento
Si
el coste y el valor han de mejorar con el paso del tiempo,
deberá llevarse una estadística precisa a los
efectos de monitorear los resultados obtenidos. Los datos
deben ser registrados, comparados, graficados y analizados
de forma constante, comparándolos tanto con los objetivos
como con los benchmark de las mejores empresas o competidores
existentes en el mercado.
Conclusiones
Una
célebre sentencia dice que “la producción
esbelta permite generar muy bien con un dólar lo que
a un chapucero le cuesta dos o más”. Esta sentencia
es factible gracias a la implementación de métodos
tales como el análisis de valor. La importancia de
esta metodología radica tanto en sus efectos directos
como en su utilización tanto en la reingeniería
de procesos como en los sistemas de mejora continua.
Bibliografía
Management
Accounting, Robert Anthony y James Reece, Editorial Irwin,
1979
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